FILIBERTO GARCIA

Personajes yurecuarenses

Filiberto García
¡ Soy del mero Yurécuaro, Michoacán !
les decía muy orgulloso a sus amigos, Filiberto García. A mi madre le decían La Charanda y no conocí a mi padre. De chico fui a la doctrina, al otro lado del templo y mis amigos me apodaron “El gato”, nomás porque tenía los ojos verdes. Era muy bueno para los volados y por lo general, les tumbaba a todos mis amigos, el dinero que ellos se ganaban en el “bolo” después de los bautizos.

Con estos amigos me gustaba irme a meter a las huertas a comer naranjas y fui experto en diferenciar el dulzor de todas ellas. Me acuerdo de las de El Jacalón y las de la huerta de la Colonia Industrial o de las de Don Pancho Arias, las de Cata Villanueva y las que estaban en La Ribera, allá en San José o en las huertas de Bárcenas. Sin embargo, quiero agregar, ninguna se comparaba con el dulzor de las “naranjas sin semilla” de las huertas de los Chavolla, ¡Esas eran pura miel escurriendo entre los labios!

Siguió diciendo Filiberto: fue en una de estas huertas donde supe por primera vez lo que era el amor. Lo malo fue que también lo supo Don Romualdo el papá de mi primera novia, Gabriela. Cuando nos encontró debajo de un naranjo, hizo que me arrodillara y aprovechando que tenía los pantalones bajados, me dio de planazos con el machete y me dejó las nalgas bien coloradas. Y Gabriela fingía llorar pero se sonreía maliciosamente ya que yo le gritaba a Don Romualdo que me iba a casar con su hija pero él respondió que no quería por yerno al hijo de La Charanda.

Filiberto, les siguió contando a sus amigos que también le gustaba irse a La Estación a poner en los rieles algunas monedas para que el tren les quitara el sello. Ocurrió que, cuando andaba por las vías, un día pasó en un tren el general revolucionario Marchena y lo enroló como su asistente personal y se lo llevó a “la bola”. Pasado el tiempo, estuvo en la policía de San Luis Potosí y luchó contra el general Cedillo cuando se levantó en armas.Después, Filiberto pasó a ser policía de “La Secreta”. Cargaba una 45 y le gustaba usar sombrero tejano, corbatas de seda y la loción Yardley.

Aunque tenía una cicatriz en la cara que lo hacía verse un tanto siniestro, tenía su buen pegue con las mujeres y cuando alguien le reclamaba que por qué era tan serio, contestaba que “es de pendejos andarse riendo todo el tiempo”. Fumaba “Delicados” porque como él decía, le gustaba sentir el tabicazo directo a los pulmones. Le gustaba mucho jugar al dominó pero más le gustaba, hacer muertos pero los hacía cara a cara, como los hombres.Filiberto no conocía el miedo por eso El Coronel y Rosendo del Valle le encomendaron un trabajo muy importante.

Se trataba de descubrir un complot para asesinar al presidente de Los Estados Unidos que estaba por llegar a México en una visita oficial. Cabe mencionar que hacía poco tiempo había ocurrido la muerte de Kennedy en Dallas, y se trataba de evitar que en nuestro país ocurriera algo similar por lo que tal trabajo era de suma importancia. El rumor del atentado había sido detectado por los servicios de la policía rusa. Se destinó entonces a un agente ruso, a uno de Estados Unidos y a Filiberto García e iniciaron sus investigaciones en el Barrio chino de la ciudad de México donde Filiberto era muy estimado y era conocido como “El Honolable señol Galcía”.

La misión encomendada se complicó ya que los confabulados querían culpar a los chinos comunistas del atentado. Los rusos estaban aprovechando la confusión para investigar simultáneamente otro rumor que decía que los chinos querían quitarles la influencia política en Cuba. Por su parte, los chinos le confesaron a Filiberto que no sabían nada del atentado y que ellos solamente querían desplazar a la Mafia en Los Estado Unidos para lo cual tenían en su poder mucho dinero.Filiberto, por su parte, apoyado en su gran sagacidad, intuyó que se tramaba algo muy diferente y finalmente descubrió que el general Miraflores y Rosendo del Valle habían contratado a dos asesinos para que llevaran a cabo el atentado pero éste no iba a ser en contra del presidente de Los estados Unidos sino contra el presidente de México para que una vez muerto, ocupara la presidencia Rosendo del Valle y el general Miraflores obtendría a su vez, todo el poder militar.

Filiberto preparó entonces una reunión donde obligó a confesar a los implicados que al verse descubiertos, se mataron mutuamente.Así termina este hecho donde un yurecuarense se vistió de héroe evitándole a toda una nación, más desgracias que las que ya había padecido durante la Revolución Mexicana y durante “La Cristiada”.Ahora bien, lo que aquí estoy resumiendo es el producto de una magnífica novela del gran escritor mexicano Rafael Bernal nacido en la ciudad de México en 1915 y muerto en Suiza en 1972 poco después de haberse doctorado en la Universidad de Friburgo.

No estoy seguro si el Dr. R. Bernal era pariente de aquella familia de los Bernal que tenían la panadería en la calle Constitución, rumbo al puente, y donde se encontraba el famoso “Túnel secreto” donde se guarecían durante las épocas peligrosas y donde posteriormente, nosotros jugábamos en nuestra niñez. Lo que si se puede apreciar en la novela, es que el Sr. Rafael Bernal quería mucho a nuestro pueblo y lo conocía bien y nos puso el ejemplo para externar ese cariño por nuestro terruño, el cual, todos nosotros deberíamos seguir.La novela a la que hago alusión se llama “El complot mongol” y apareció por primera vez en 1969 publicada por Editorial Planeta.La intención de este resumen es con el fin dar a conocer algunos pasajes de la vida de algunos personajes yurecuarenses y sentirnos orgullosos de nuestras raíces y espero en el futuro contribuir nuevamente en recordar otros pasajes de nuestra magnífica gente. Les agradezco su lectura: Atentamente José Luis García Salazar

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