Los radioescuchas de la 2ª Guerra Mundial Los radioescuchas de la 2ª Guerra Mundial

6 de junio de 1944.En Yurécuaro en la tienda de don Toño, como ya era costumbre, estaban reunidos Agapito, Filemón, Herculano y Jeremías. Este último, le estaba diciendo a Agapito:- ¿Es cierto que tu tío Pancho, el de la fragua, inventó un tripié de cuatro patas, dizque, pa' tener más balance? - ¿Y es cierto que tu tío Faifas, el campanero, andaba gritando “sarquilegio, traición y jererjía” anoche que no le querían fiar en el bule de la Bandida? Le contestó Agapito muy enojado.- No sean llevativos, les dijo don Toño. Ya ven que no se aguantan cuando empiezan a tirarse habladas y terminan como la semana pasada cuando los tuve que sacar a los dos por alborotadores. - Ya no les des los “machosprietos” tan cargados, mejor vamos a oír las noticias, intervino Filemón y sintonizó el radio.
Todos escucharon atentamente: “El día de hoy, se está llevando a cabo el mayor desembarco aliado en esta guerra. Esto se hace con el fin de librar a Europa de las garras de Hitler. Las playas de Normandía, al norte de Francia, fueron escogidas para realizar este ataque donde participan millones de soldados británicos, americanos, franceses, polacos y de otras nacionalidades. El ataque había sido programado para el día cinco de junio, pero como se desató una gran tempestad, tuvo que ser pospuesto ya que las miles de embarcaciones no pudieron cruzar el Canal de la Mancha. En las primeras horas de este día, miles de paracaidistas fueron lanzados atrás de las líneas alemanas. Posteriormente, once mil aviones bombardearon las trincheras enemigas al mismo tiempo que las baterías de los barcos lanzaban su artillería contra los emplazamientos en las playas. Todo iba muy bien hasta que, al ocurrir el desembarco, las defensas alemanas hicieron estragos en las filas de los aliados matando a miles de atacantes que no pudieron alcanzar un lugar seguro en la playa. Como resultado de este percance, las aguas se tiñeron de rojo por la sangre derramada. El alto mando considera que en los próximos días proseguirá el avance de los aliados en tierras francesas”.
- ¿Esa tempestad que les agarró allá en el Canal de la Mancha, sería la misma que nos cayó antier en el pueblo? Preguntó Herculano.Agapito comentó:- Pos yo digo que si, porque cuando salí de misa, vi como se formó la culebra y pajueleaba re´ duro en el cerro de Cujuarato. A nosotros nos dio duro, pero a los de Tanhuato casi los ahoga porque, dicen unos, la vieron “cargar agua” en la Alberca de Monteleón y se las fue a aventar junto con carpas, ranas y tortugas. Aquí el Señor Cura ni alcanzó a “cortar” la culebra porque al salir al Atrio, le cayeron unas tejas que el aironazo levantó del techo de la oficina de Telégrafos.- Yo creo que no fue la misma tempestad ya que tardaría muchos días en llegar hasta acá. Dijo Filemón. Además, en cada región del planeta se forman diferentes tormentas, huracanes o tifones, como les dicen en China.- Yo no oí que mentaran en las noticias cuántos soldados mexicanos estuvieron en el desembarco. Dijo Jeremías.- En Europa no van a pelear los mexicanos ya que hasta ahorita, lo único que ha ordenado el Presidente de México, es que se empiecen a preparar unos aviadores que van a ir a las islas del Pacífico. Creo que están en el Escuadrón 201, agregó Filemón.- Yo digo que nosotros, aquí en México, no debemos bajar la guardia. Dijo Agapito y continuó: -- el otro día, Manuel Li, el cocinero de don Antonio Lee, me platicaba que oyó a unos ferrocarrileros diciendo que en otras partes estaban dinamitando los puentes de fierro en varias vías y que ya mero nos tocaba por estos rumbos. - ¡Ese Manuel Li ! , mejor se había de dedicar a hacer sus panes más baratos, porque aunque están sabrosos, mejor le seguimos comprando a Luis Brambila. Él nos da de “ganancia” 30 centavos por cada peso que compremos o nos puede dar muchos “puerquitos” carbonatados. Agregó Jeremías.Entonces intervino Herculano:- Cambiando de tema. Ya estoy juntando dinero para apostar el mes que entra en las carreras de caballos, allá en la Buena Huerta. Me dijeron que se van a poner mejor que el año pasado porque uno de la Hacienda de San Antonio trae un alazán que nadie de por aquí le ha ganado. También se va a organizar una carrera de burros, por si alguno de ustedes le quiere entrar.- Yo creo que la va a ganar el Güero Chavolla, ya ven que a su burro manadero nadie le ha podido ganar desde hace años, dijo Filemón.- ¿Y José Lara, el Caicas, ya puso “el Bando” para invitar a toda la población?, preguntó don Toño.- Pues para eso le pagan en la Presidencia, alguien dijo.Volvió a intervenir don Toño:- ¡Ese Caicas se pinta solo! Me acuerdo que para las fiestas patrias del año pasado puso en los cartelones: “Se invita a todo el mundo, menos al que no quiera venir”. Y también me acuerdo que cuando lo obligaron a dar un discurso ante un político que nos visitaba y que no le caía bien, terminó diciendo: “En Yurécuaro no hay orden, ni habrá y ni conviene que haya”.Filemón, por su parte dijo:- A mi me dijeron que en una junta donde estaban todos los que cobraban en el Ayuntamiento, el Caicas propuso que se ahorraran el dinero que le pagaban a Régulo el velador del panteón porque decía: “¿pa' que lo queremos? Si los de adentro no se pueden salir y los de afuera no quieren entrar”. Y Entonces Régulo, que también era el enterrador, le respondió: “Si naiden se ocupara de lo que yo hago, ¡Que jediondera, amigo, qué jediondera!
Pasaron los meses y a fines de octubre del 44, estando reunidos los amigos en la tienda de don Toño, habían escuchado del hallazgo de un Campo de concentración en Auschwitz, Polonia, donde los alemanes habían asesinado a miles de prisioneros judíos y donde también habían hecho experimentos con la gente, antes de matarlos. El locutor, había descrito las escenas de lo que habían descubierto en los campos de exterminio. Todos en la tienda estaban realmente indignados. El primero en hablar fue Filemón:- Yo les había dicho que esos fascistas eran bien cabrones. No me explico por qué agarraron de encargo a los judíos y les tenían tanto odio.- ¿No será por “La Maldición del Judío errante”? preguntó Herculano.- A ver, platícanos eso, dijo Jeremías.Herculano, agregó:- Fíjense que aquí en el pueblo desde hace años, la gente cuenta la leyenda del Judío errante. Yo se la oí a mi abuela Macaria y va más o menos así. En Jerusalén, había un zapatero y cuando llevaban a Jesús, con su cruz a cuestas rumbo al Gólgota, ya iba muy cansado, por lo que le pidió permiso al zapatero para sentarse un rato en un banco de piedra que tenía fuera de su taller. El zapatero le señaló el camino y le dijo duramente: ¡Anda! ¡Anda! Entonces Jesús, con tono triste le dijo: ¡Tú eres quien andará errando hasta el final de los siglos! --Desde entonces, los judíos han vagado por el mundo y ni patria tienen, agregó.- Con razón, aquí en el pueblo, la gente acostumbra poner aunque sea una piedra afuera de su casa para que la gente descanse o por si Jesús pasa por aquí. Es una señal de hospitalidad que todavía tenemos, intervino Agapito.
A comienzos de 1945, los informes radiofónicos decían que Hitler estaba haciendo un desesperado intento por parar a los aliados en el norte de Francia y en Bégica y se conocía como la Batalla de Las Ardenas; sin embargo, no pudo hacerlo, como tampoco había podido impedir el avance en otros frentes de África, Italia y por el oriente de Alemania ante el avance soviético.El miércoles 2 de mayo del 45, estando los amigos reunidos escucharon el siguiente “parte de guerra”: El día de hoy, Berlín, capital de Alemania, cayó en poder de las tropas rusas al mando del general Zhukov. Al llegar al búnker de Hitler, con el fin de hacerlo prisionero, descubrieron que el lunes 30 de abril a las 3 de la tarde, Hitler se había pegado un tiro en la cabeza y su esposa Eva Braun había tomado cianuro. Posteriormente, los cuerpos habían sido incinerados ya que el dictador alemán había dado esa orden porque no quería que su cuerpo fuera profanado como había ocurrido con el cuerpo de Mussolini.Filemón, el Bolchevique dijo:- Y pensar que él decía que su reinado iba a durar mil años. Vino a terminar perdiendo con los rusos que fue a los que más gente les mató.- ¿Entonces la guerra ya se acabó? Les preguntó Jeremías.- La guerra todavía sigue con los japoneses, dijo Herculano el Medallas.
El Escuadrón 201 llamado “Las Águilas Aztecas”.Fue la única unidad militar mexicana que combatió fuera del territorio mexicano. La Unidad estaba compuesta por 300 elementos de diversas dependencias del Ejército, incluyendo civiles del Departamento de Guerra. La fuerza combatiente, estaba compuesta de 30 pilotos que estuvieron realizando su entrenamiento en la Base de Greenville, Texas y se graduaron el 23 de febrero de 1945. Fueron enviados al Pacífico y desembarcaron el 1º de mayo en Manila, Filipinas. Su primer combate lo llevaron a cabo el 7 de junio y el último lo realizaron el 26 de agosto. En total, realizaron 59 misiones de bombardeo y sufrieron la pérdida de cinco pilotos. Se preparaban para tomar parte de la invasión de Okinawa cuando llegó a su fin la guerra.
El 6 de agosto estaban nuestros radioescuchas reunidos como siempre, en la tienda de don Toño cuando escucharon la voz del presidente de EEUU H. Truman y su respectiva traducción del locutor mexicano: “Hace poco tiempo un avión norteamericano ha lanzado una bomba sobre la ciudad japonesa de Hiroshima. Los japoneses comenzaron la guerra con su ataque a Pearl Harbor y han sido correspondidos sobradamente. Pero este no es el final, y si no aceptan nuestras condiciones pueden esperar una lluvia de fuego que sembrará más ruinas que todas las hasta ahora vistas sobre la tierra.”Como los japoneses no se rindieron, tres días después, el 9 de agosto, los norteamericanos lanzaron su segunda bomba sobre otra ciudad llamada Nagasaki. En total, el número de victimas de ambas ciudades llegó a ser de varios cientos de miles de habitantes, casi todos eran civiles que ni tiempo tuvieron de ponerse a salvo. Un día después, los japoneses anuncian su rendición; sin embargo, una parte del ejército no quería deponer sus armas, e incluso hicieron todo lo posible para evitar que el emperador Hirohito aceptara la rendición. Finalmente, el 15 de agosto, el pueblo de Japón, oyó por primera vez a su emperador anunciándoles su rendición y que no tenía caso seguir sacrificando más vidas humanas. Días después, el 2 de septiembre de 1945 se firmó la rendición del Japón y con ello se finalizaron las acciones bélicas de la Segunda Guerra Mundial.El domingo 2 de septiembre, estaban los amigos recordando esos años en que habían seguido de cerca los acontecimientos bélicos. El primero en hablar fue don Toño:- Todavía recuerdo aquel viernes 1º de septiembre cuando llegó Filemón a decirnos que la guerra había comenzado.- Fueron seis años de muchas batallas en que todos perdieron, dijo Herculano.- ¿Qué no te acuerdas lo que Agapito filosóficamente nos decía?.... que siempre hay “ganones” en las guerras, dijo Jeremías.Entonces Agapito, dijo:- En todo el mundo hay gente malaentraña, que no se tienta el corazón para hacer que otros se partan la madre poniendo muchos pretextos: “que nos mataron a nuestro presidente”; “que nos robaron un pedazo de territorio”; “que están ofendiendo a nuestra iglesia”; “que nosotros somos de otra raza”, como estos nazis. Y así sucesivamente. Y esos dueños del dinero en el mundo, son los que fabrican las armas y nunca pierden. Volvió a agarrar la palabra Jeremías:- Como decía el Prieto Agamenón, que fue bolero por muchos años, “no es que sea de otra raza, solamente estoy jumiao”. Yo creo que todos semos de la misma raza, la raza humana y por ella si nos podemos partir la madre. - ¿Ya vas a comenzar otra guerra mundial? Le preguntó don Toño.

Agradezco que me hayan acompañado en estos tres episodios novelescos que nos hacen revivir algunas pláticas que nuestros paisanos pudieron haber tenido hace tan solo unas décadas. Si alguno de mis lectores, se perdió de una parte, por favor comuníquese conmigo y con gusto se los envió por e-mail: jlgarsal@prodigy.net.mx
José Luis García Salazarwww.productividadorganizacional.com

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Los radioescuchas de la 2ª Guerra Mundial

En Yurécuaro se celebraban las fiestas de la Virgen. Las famosas fiestas “del día ocho”. En la tienda de don Toño, estaban reunidos, Agapito el Sinarquista, Filemón el Bolchevique, Herculano el Medallas y Jeremías el Faifitas. Ya estaba prendido el radio y sintonizaron las noticias para escuchar cómo iba la guerra. Oyeron al locutor: “El día de ayer, 7 de diciembre, poco antes de las ocho de la mañana, los americanos fueron tomados por sorpresa por los japoneses en el puerto de Pearl Harbor, en las Islas del Pacífico. El combate duró dos horas y los japoneses destruyeron varios cruceros y destructores, además toda la fuerza de combate aérea compuesta por 246 aviones. Murieron 2 500 soldados y quedaron heridos 1 780. Los japoneses solo perdieron 29 aviones y 5 mini-submarinos. Cabe hacer la aclaración que los EEUU y Japón no estaban en guerra, sino que fue un ataque a traición”.Herculano fue el primero en hablar:- Anteriormente, en todos los conflictos bélicos, primero se hacía la “Declaración de guerra” y después se empezaban los fregadazos. Ahora fue al revés.- Ya le vamos a entrar a los plomazos, dijo el Faifitas.- Tú le tienes miedo a las balas y solo conoces la pólvora de cerquitas porque cargas a veces “el torito”. Ayer lo traías muy meneado en la plaza, después de que llamaste a misa, le replicó el Sinarquista.Todos los que estaban presentes empezaron a hablar al mismo tiempo. Unos daban su opinión, diciendo que las guerras siempre las pierden los más jodidos ya que son los que más sufren. Se acordaron de todas las noticias que habían estado escuchando sobre la guerra que ya llevaba más de año y medio en Europa. En términos generales, todos sabían que se avecinaban tiempos muy difíciles para la humanidad.Los siguientes meses, los amigos continuaron reuniéndose y comentaban acerca de los avances en las hostilidades. Hablaban de los desplazamientos de la flota de EEUU para defender las islas en el Pacífico y otros territorios amenazados por los japoneses. También discutían sobre los avances de Alemania en Europa, sobre todo en su ataque en el frente ruso en el que sólo eran detenidos por el frío invierno.Entonces, el 22 de mayo de 1942, escucharon en el radio la grave noticia: “El día de hoy, cobardemente, unos submarinos alemanes torpedearon y hundieron dos navíos petroleros mexicanos, el Potrero del Llano y el Faja de Oro. Inmediatamente, nuestro presidente el General Manuel Ávila Camacho, declaró la guerra a las potencias del Eje: Alemania, Italia y Japón”.En las semanas y meses posteriores a estos hechos, los amigos dieron seguimiento a través del radio, a varios acontecimientos trascendentales para México: EEUU había solicitado el permiso para instalar una base militar en la Península de Baja California a lo que el Presidente Ávila Camacho se negó rotundamente y nombró al General Lázaro Cárdenas al frente de la defensa, por si se instalaban a la fuerza, lo cual no ocurrió. En todo el país, se desató una gran euforia ya que se lanzaron al aire varias radionovelas y canciones alusivas a la guerra; también se empezaron a proyectar en los cines películas que exaltaban el patriotismo. México envió millares de braceros a trabajar en el campo y en algunas industrias de EEUU para sustituir a los miles de soldados americanos que combatían en los diferentes frentes de guerra. Los radioescuchas yurecuarenses también comentaron la noticia de los submarinos enemigos que habían hundido a otros cuatro barcos mexicanos: El Tuxpan, Las Choapas, El Oaxaca y El Amatlán. En todo el País, también se hicieron preparativos para la participación directa en la guerra. Nuestros radioescuchas siempre aprovechaban cualquier noticia para enfrascarse en sus pláticas filosóficas y en una de ellas, Filemón dijo: - El otro día escuché de un periodista que decía que el “Potrero del Llano” había sido hundido adrede por un barco de EEUU para obligarnos a entrar en la guerra y le echaron la culpa a Alemania con lo cual, la dejaríamos de apoyar.- Yo creo que los que manejan las guerras no tienen madre ni nacionalidad, dijo Agapito y agregó: si revisamos cómo empezó la Primera Guerra en 1914, vemos que hay unos cabrones que mandan en todo el mundo. Ellos les dan órdenes a todos los reyes y presidentes del mundo, siempre y cuando puedan vender pólvora a los pendejos que están de uno y del otro lado matándose.- Con otras palabras, pero es lo mismo que dice el Señor Cura, recordó Jeremías y agregó: a mí me dijeron que, en Yurécuaro, ya están arreglando el campo de aviación para que lleguen los aviones que traen a los emisarios de Hitler y de Mussolini para convencernos de que debemos estar de su parte.- ¿Y por qué deberían de aterrizar aquí y no en La Capital o de perdida en Guadalajara? Preguntó Filemón sin que nadie le contestara.- Pos yo lo que oí en Las Cuatro Esquinas, dijo Agapito, es que pa' prevenir que recibamos a los alemanes, ya llegaron unos espías gringos y están hospedados en el “Ruiz” y en el “Monclava”. Todos los días tienen reuniones después de que se amanecen “caneleando” y comiendo menudo en el puesto de doña Aquilina. Ella se dio cuenta que no eran de por aquí, porque oyó que un Güero le pedía a Zósimo el elotero, que le volviera a llenar de granos cuando se le acabó el elote que se estaba comiendo.- Yo les voy a pasar al costo lo que me han contado en La Barca y en La Ribera, dijo Herculano: según me han dicho, los gringos nos van a volver a chingar el Territorio; que dizque se van a recorrer pa' el sur y la nueva frontera va a ser el Río Lerma en lugar del Rió Bravo.Y agregó Jeremías:- Con razón mi tío Aniceto que vive en La Ribera, me dijo muy presumido y faceto: “Ya vamos a tener otra nacionalidá y no vamos a necesitar papeles para irnos de braceros. Ustedes, si nos quieren visitar van a tener que cruzar de mojados o de plano, hasta que nosotros los dejemos pasar”. Agapito volvió a intervenir:- Yo como asisto mucho por el rumbo de la Estación, supe que a José Martínez, “el Chivón”, el que cuida “La Fija”, le dieron órdenes de que además de pitar a las seis de la mañana para despertarnos a trabajar y a las dos de la tarde cuando vamos a comer, haga pitar su máquina en cuanto empiecen a bombardearnos. Le dijeron que debe pitar, como arremedando al faifas cuando toca para misa de difuntos, muy triste, como si estuviéramos adoloridos.Jeremías, como no se quería quedar atrás en la plática dijo: - Yo lo que supe es que a Sidronio Moncada, el gerente de la compañía de luz y a Sóstenes Godínez, que es el supervisor de las líneas de electricidá, les llegó la orden desde la meritita oficina del General Cárdenas, de que en cuanto oyeran algún ruido de aviones en la noche, mientras averiguamos si son de nosotros o de los alemanes o japoneses, se apaguen todas las luces del pueblo pa' que no vean donde están nuestras fortificaciones.- ¿Pos cuáles fortificaciones? Soltó la carcajada don Toño.Intervino Filemón:- Con eso de los apagones, y no me dejará mentir El Medallas, antier que fuimos al cine, El Cuatro Ojos, se hizo guaje para devolvernos las entradas cuando se fue la luz y no regresó en toda la noche. Le empezamos a gritar que nos devolviera el dinero y él solo decía: “Cóbrenle a Sidronio porque él es el dueño de la compañía de luz o de perdida a Sostenes que es el que debe arreglar bien los postes y los cable de la luz”. Nosotros nos tuvimos que salir del cine y nos fuimos alumbrando con pura velas. Ahora, cada que va la gente a reclamar por los apagones, Sidronio y Sóstenes solo dicen: “Estamos en guerra, estamos en guerra”. El otro día y por poco no la cuentan ya que Faustina la encargada del molino de nixtamal, juntó a una bola de tortilleras y se les pusieron al brinco porque las habían dejado a medias de su molienda. Ellas empezaron a apedrear la oficina y como las vio muy encabronadas, Sidronio les tuvo que dar para que compraran birotes. - Oiga don Toño, usted que se las sabe todas, es cierto que más antes, la gente pobre medía el tiempo con velas? Preguntó el Faifitas.- Eso fue hace muchos siglos, en Europa, cuando no había relojes. La costumbre la trajeron los españoles y todavía me acuerdo que don Baldomero, del rancho del Tequesquite, me contó que cuando andaba de novio de su mujer, su suegra ponía una velita sobre una piedra para indicarles los minutos que les quedaban antes de que llegara su esposo o algún hermano de la novia. También usaban velas para saber cada cuando se le tenía que dar una medicina a un enfermo, sobre todo cuando la dosis que le recetaba el doctor, debía ser suministrada exactamente a la hora indicada. También cuentan que los de la Santa Inquisición, ponían frente al preso al que estaban torturando, un cirio prendido y le decían que cuando se terminara, iban a dejarle de aplicar el tormento. Eso ponía más lurias a los reos ya que las horas les pasaban muy lentamente.- A propósito de Faustina, la del molino de nixtamal, dijo el Sinarquista, ¿supieron que se desgreñó con Simplicia, la mujer de Casto, el Cajetero?- ¿Cómo estuvo eso? le preguntaron, solo por estar informados ya que no eran morbosos.- Fíjense que Simplicia les comentó a las que estaban con ella haciendo cola para moler: “Esta Faustina es como las burras de Trinilla, necia, aguantadora y riendona”. Todas soltaron la carcajada, menos Faustina, quien luego luego, se le encaró y allí ardió Troya. Las demás les tuvieron que echar agua fría para separarlas como cuando se les echa a los perros que hacen sus malditurías y se quedan pegados.
Pasaron las semanas y los meses.El 7 de junio de 1942, nuestros radioescuchas supieron que se estaba librando la Batalla de Midway en las islas del Pacífico. Los japoneses estaban muy confiados porque seguían avanzando y no contaban con que los americanos habían descifrado el Código Púrpura con el que se comunicaban para atacar por sorpresa en diferentes lugares. Habían seleccionado la Isla de Midway y enviaron casi toda su flota la cual fue derrotada y con ello, se inició una serie de victorias de parte de EEUU. Posteriormente, del 7 al 9 de agosto, se dio la Batalla de Guadalcanal, que hasta ese momento era la más sangrienta ocurrida entre los japoneses, que perdieron 24 000 combatientes y los EEUU que perdieron 6 000. En África, en julio de 1942 se llevó a cabo la Primera Batalla de El Alamein entre los ejércitos de Alemania que empujaron y vencieron a los ejércitos aliados. Sin embargo, los alemanes no pudieron acabar con sus enemigos ya que agotaron los suministros y los aliados se defendieron heroicamente en el desierto y mantuvieron sus posiciones. Meses después, en octubre del mismo año, se dio la Segunda Batalla donde los aliados triunfaron e iniciaron su contraofensiva.Mientras tanto, en el frente ruso, el 12 de septiembre de 1942 se inicia la Batalla de Stalingrado que fue una de las más cruentas en toda la guerra y representó un cambio de rumbo ya que hasta ese entonces, las tropas de Hitler habían sido victoriosas. En ese mismo frente, en el verano de 1943 se libró la batalla de Kursk donde participaron 6 000 tanques y se tuvieron 70 000 muertos por el lado alemán y 160 000 por los rusos. A partir de entonces, los alemanes no pararon en su retirada hasta que fueron acorralados en Berlín.En el territorio italiano se libraron varias batallas en Montecasino desde febrero a mayo de 1943. Este lugar estaba cerca de una abadía y allí lucharon bravamente los alemanes ya que era la última defensa antes de que los aliados tomaran Roma.Conforme pasaba el tiempo, los amigos radioescuchas recababan mayor información. Se daban cuenta del sufrimiento que estaban pasando, no solo los soldados sino toda la gente de las diferentes ciudades y pueblos donde ocurrían los combates en todo el mundo. Aprovechaban las pausas comerciales en el radio para hacer comparaciones con respecto a los sufrimientos de los mexicanos durante la Revolución y la Guerra de los cristeros. Filemón el bolchevique fue el primero en comentar:- Y todo comenzó por la locura de los fascistas. Hitler les lavó el cerebro a los alemanes y Mussolini emborucó a los italianos.- Y tú no tomas en cuenta que Estalin, también es un matón en Rusia. ¿No te acuerdas lo que hizo con Trotzky hace tres años, aquí mero en México? Le replicó Agapito el Sinarquista.Volvemos a lo mismo, intervino, Herculano el Medallas:- Agapito, tú mismo dijiste que los meros chingones, son los que manejan las guerras o sea los que venden las armas. Esos están atrás de Hitler, de Mussolini, de Estalin, de los gringos y de los japoneses. A final de cuentas, son los que van a terminar ganando y todos nosotros nos vamos a quedar pidiendo limosna y un taco pa' poder comer.- Así se quedó Eleuterio el ciego, después de la Cristeada; ya ven que se pone en el portal de Tanhuato y siempre está diciendo: “Una limosna para este probe ciego que no ve nada….. ¡porque si viera, les pediría pura chingada! Es muy digno el Eleuterio, pero salió fregado después de la guerra.
Con estas palabras de Jeremías el Faifitas, se terminó una velada más en la tienda de don Toño, el Maicero.
(Continuará la 3ª parte en la próxima semana).

Los radioescuchas de la 2ª Guerra Mundial

Era un viernes, el primero del mes de septiembre de 1939. Había llovido en la tarde y se encontraba reunido un grupo de amigos en la tienda de don Toño el Maicero, situada en la calle de La Arena. Escuchaban en el radio unas canciones muy alegres que hablaban de amores y traiciones de “una mujer ingrata”. Además de don Toño, estaba presente Jeremías, el sobrino de “Faifas” el campanero, quien les estaba contando de todos los que habían ido al templo a comulgar para cumplir con su “primer viernes del mes”. En eso llegó corriendo Filemón y les dijo:- Cámbienle de estación y oigan lo que están repite y repite desde hace rato en las noticias.- ¿Qué es lo que oíste, Filemón? Le preguntó Agapito, al que le decían El Sinarquista porque era sobrino de Pancho el de la fragua y éste ya lo había “jalado” pa' su partido político.- ¡La guerra ha comenzado!- ¿Pos a poco todavía andan Los Cristeros en el monte? Le preguntó a su vez, Jeremías.- ¡Alemania invadió Polonia! Les contestó gritando Filemón.Mientras tanto, don Toño ya había sintonizado las noticias y todos alcanzaron a oír en voz del locutor: “Hace unas horas, las tropas alemanas han entrado en territorio polaco. Tomaron desprevenidas a las fuerzas militares y en poco tiempo han avanzado muy adentro del territorio. En respuesta a lo anterior, Gran Bretaña y Francia han declarado la guerra a Alemania y a su aliada Austria por lo que, como se temía, varios países se enfrascan nuevamente en una conflagración”.- ¿Qué es eso de confagración? le preguntó Jeremías a Agapito.- ¡Se armaron los chingadazos! Contestó impaciente Agapito.- Ya me lo temía, agregó Filemón al que le decían El Bolchevique porque siempre estaba defendiendo la causa socialista de los soviéticos. --¿Recuerdan que yo se los anticipé? ¿No les dije que después que Franco traicionó las elecciones en España y eliminó a los Republicanos, se iba a venir otra guerra mundial? ¿No les dije hace un año, que el cabrón de Hitler andaba buscándole tres pies al gato cuando se metió a robarles un pedazo de territorio a los checoslovacos?- Tú lo dices porque en Checoslovaquia también son comunistas y no aceptas que esos ateos solo buscan ver que agarran en “la bola” dijo Agapito. También agregó, no nos hagamos pendejos, ¿no te dije hace unos días que había visto en el periódico que los soviéticos habían hecho un trato con Hitler pa' repartirse a Polonia?- Yo lo que sé es que Italia está aliada con Alemania y también anda metida en la bola desde hace tiempo cuando Mussolini invadió otros países. Dijo don Toño.- Yo creo que hacen bien estos dos generales ya que están salvando al mundo del comunismo. Dijo Agapito.- Eso es lo que dice también el Señor Cura. Agregó Jeremías.- Esas son pura mentiras. Dijo Filemón y también les recalcó que en los países socialistas todos tienen educación, salud y trabajo. Y Ahora, si ganan la guerra los alemanes, nos van a hacer trabajar “a güevo”. Además, ellos no quieren a los que no son de su raza: ni a los judíos, ni a los gitanos, ni a los negros y ni a nosotros ¿a poco los mexicanos somos de su color?- Pos nomás unos cuantos, ahí está Joaquín Alvarado que tiene el pelo colorado. Dijo Jeremías y aprovechó para preguntarle a Filemón ¿Por qué a veces les dices a Hitler y a Mussolini que son fascistas?- ¡Mejor ay pregúntale a Herculano porque él si se sabe todo eso ya que me lo contó hace tiempo.Entonces habló Herculano, al que le decían “El Medallas”, porque se dedicaba a hacer rosarios y medallitas para llevarlos a vender en las fiestas de los pueblos cercanos.- Pos la historia del nombrecito ese va más o menos así: en tiempos de los romanos, el mero jefe, el que mandaba, traía siempre en la mano un cetro o garrote al que le decía fascio. Era como un símbolo o señal pa'darles a entender a todos que allí nomás sus chicharrones tronaban. Al que traía el fascio, le tenían que obedecer sin replicar porque tenía todo el poder y era muy autoritario y por eso también le decían dictador.- Con razón Filemón, también le decía dictador fascista a Franco cuando fregó a los Republicanos en España, agregó Jeremías.Volvió a hablar Filemón:- Yo por eso digo que Lázaro Cárdenas tiene los “esos” bien puestos porque fue de los pocos presidentes del mundo que apoyó a los españoles y dejó que muchos se vinieran a vivir a Morelia. También en 1935, cuando Italia se anexó Etiopía, les impuso un bloqueo económico ya que les dejó de vender petróleo, carbón y otros productos que México le suministraba. No están ustedes pa' saberlo pero yo si se los cuento: ése ha sido uno de los momentos en que nuestro país se ha portado a la altura y no se le rajó a los fascistas.- ¡Oye Herculano!, le diste alas al bolchevique pa' que nos aviente otro de sus discursos ateos, dijo el sinarquista.- Yo nomás se los digo pa' que no sean tan cerrados, replicó Filemón.- Es porque estudiaste en la Escuela Constitución, con la maestra Elisita.- Y todos ustedes porque estudiaron con la Madre Nacha, respondió Filemón el bolchevique.- Oye Jeremías, ¿es cierto que la Madre Nacha te enseñó a leer por un huevo?, le preguntó don Toño.- No se rían cabrones, ni sean malpensados. Además no fue ella sino otro profesor que estaba en la escuela de Marín. Sucede que mi tío faifas quería que aprendiera rápido a leer y ese profesor me daba clases por las noches y yo tenía que pagarle diariamente con un huevo.- ¿Era huevo de Cúcuna o era de los tuyos?, le preguntó don Toño y todos soltaron la carcajada.
Así eran como transcurrían alegremente las veladas los cuatro amigos que iban con don Toño o al billar a escuchar los “partes de guerra” que todos los días difundían en el radio. Era en esas ocasiones cuando se enteraban de los acontecimientos importantes durante la 2ª Guerra Mundial.En otra ocasión en que estaban los amigos con don Toño, escucharon el siguiente “parte de guerra”: El día de hoy, 19 de diciembre de 1939, H. Langsdorff, capitán del acorazado alemán Graf Spee, se suicidó con un disparo en la cabeza. El capitán no pudo resistir la pena de haber perdido su barco ya que dos días antes, sus propios tripulantes habían colocado una gran cantidad de explosivos que hundieron el barco y con ello evitaron que cayera en manos de los marinos ingleses. El Graf Spee se encontraba anclado para reparaciones en el puerto de Montevideo, Uruguay, que es un país neutral y fuera de la bahía lo estaban esperando varios barcos ingleses que lo venían persiguiendo desde fines de septiembre cuando el acorazado alemán hundió el carguero inglés Clement en el océano Atlántico.- Yo creía que no iban a llegar los chingadazos hasta nuestro continente, dijo Agapito. - Si no tarda en que México le entre a la bola, dijo Herculano- ¡Ni que fuerás adivino pa' saber lo que viene! Alguien le dijo.- Pos pa' adivino está Feliciano, el hermano de Jeremías el “Faifitas”. Él siempre carga con una bolita de cristal que le vendieron en Guadalajara y dice que es muy buena ya que con ella ha adivinado muchas cosas que ocurrieron después de que él las vio en la bola de cristal.- ¡Ese Feliciano presume de saber muchas cosas, pero todas las sabe mal!, comentó filosóficamente don Toño, mientras despachaba un kilo de piloncillo.- Pues sea lo que sea, yo creo que hay que preguntarle a Feliciano cuándo le va a entrar México a la guerra. Ya queremos probar si todavía sirven los 30-30 que nos quedaron después de la Cristiada, dijo el Sinarquista.- La guerra es cabrona. Yo creo que mejor nomás la oímos por radio, sentenció Filemón el bolchevique y agregó: Hitler ya se está apoderando de toda Europa.- Oye Jeremías, ¿es cierto que a tu familia la “saló” una húngara de las que pasaron por aquí hace mucho tiempo?, preguntó Agapito.- ¿Por qué lo dices? Lo encaró enojado el Faifitas.- Porque en tu familia hay muchos defectuosos. Ay tienes a tu tío Faifas que tiene su joroba y también está tu hermano Feliciano, “el cojo de las dos patas”. Ya ves que se balancea como las canoas en el río y siempre se anda riendo. El otro día le pregunté ¿Por qué siempre andas tan contento, si ni siquiera puedes bailar bien en el bule de La Manuela? Y el muy vacilador me dijo: yo prefiero agarrarlas quietecitas y acostadas, ¿no ves que me dicen “el cojo doble”?
Al día siguiente y cuando estaban de nuevo reunidos, los amigos oyeron en el radio este comentario: en nuestro país, la gente está dividida en sus opiniones e inclinaciones hacia los dos bandos involucrados en la guerra. El corresponsal de un periódico mexicano que había estado el pasado mes de octubre en Europa y que había entrevistado al líder alemán dijo: “Hitler es el arquitecto de una Alemania magnífica. Posee una personalidad que electriza a un imperio de 90 millones de habitantes. Se proyecta como un coloso de su tiempo”. El primero en hablar fue Filemón, el bolchevique:- Yo creo que a ese periodista, los alemanes le han de haber dado dinero para que hablara tan bien de ellos.Herculano le respondió:- Pero has de tener presente que los políticos mexicanos apoyan a los alemanes ya que desde el año pasado en que Lázaro Cárdenas expropio el petróleo a los ingleses, solamente los alemanes y japoneses nos lo están comprando.Jeremías, intervino:- Y entonces México, ¿de qué lado se pondrá? ¿Con Alemania o con los ingleses?- Yo digo que debemos apoyar a los alemanes fascistas, dijo Agapito el Sinarquista.- Es lo mismo que dice el Señor Cura, agregó Jeremías el Faifitas.
Así se pasaron los primeros meses de la guerra. En Yurécuaro, había gente que apoyaba a los alemanes. También, algunas personas rezaban por tanta mortandad en Europa a causa de las invasiones de Hitler; sin embargo, muchos yurecuarenses prácticamente no estaban enterados de los detalles y por lo general consideraban que los asuntos de esa guerra eran muy complejos y que era difícil entenderlos cabalmente. En la tienda de don Toño, los cuatro asiduos radioescuchas habían estado atentos a las “partes de guerra”. Supieron que el 9 de abril de 1940, Alemania había invadido Dinamarca y Noruega. También oyeron cuando, a finales de mayo, Bélgica y Holanda habían sido vencidas. Sin embargo, la noticia que más les impactó fue la de la ocupación de Francia en junio del mismo año y quizá esto se debió a que en esas fechas ocurrió la huida y evacuación de miles y miles de franceses e ingleses a través de las playas de Dunkerque. La evacuación se llevó a cabo de manera dramática ya que se tuvieron que usar todo tipo de embarcaciones que estuvieran disponibles. A través del radio, se lanzó un llamado angustioso solicitando transporte para las tropas ya que los que no fueran desalojados, podía morir bajo el fuego de la artillería alemana. Los radioescuchas, también oyeron el “parte de guerra” reportando que el 22 de junio, Hitler había lanzado la Operación Barbarroja, con la cual se iniciaba la invasión de La Unión Soviética. Esta operación era la más grande en la historia de la humanidad ya que la iniciaban con 3 millones de soldados, 3 000 tanques y 2 500 aviones. Aunque los alemanes avanzaron hasta muy cerca de Moscú, el invierno los paró, igual que lo había hecho con los ejércitos de Napoleón Bonaparte muchos años antes.También escucharon que el 28 de octubre de 1940, Italia había invadido Grecia y posteriormente, en febrero de 1941, estuvieron atentos sobre los avances que el general E. Rommel hacía en el norte de África.Los alemanes no paraban en sus planes de conquista y de julio a septiembre de 1941, estuvieron lanzando bombardeos a las ciudades inglesas para facilitar la invasión a la isla, sin embargo, los ingleses bajo el liderazgo de Winston Churchill dieron sangre, sudor y lágrimas con tal de no rendirse.
(Continuará la 2ª parte en la próxima semana).
Agradezco a mis tres lectores el acompañarme en este relato un tanto novelesco ya que, aunque las fechas de la contienda si se apegan a la realidad, los cuatro personajes que menciono: Agapito, Filemón, Herculano y Jeremías, son producto de mi imaginación. Con estos relatos, quiero viajar junto con ustedes, a través del tiempo y recrear las pláticas que pudieran haber tenido la gente del Yurécuaro de hace 70 años.

José Luis Rodríguez López

En esta ocasión vamos a hablar de un joven misionero comboniano yurecuarense que se encuentra entregado en cuerpo y alma ayudando a mucha gente en un país africano llamado Mozambique, situado en la parte sur del continente, y que hace frontera con Sudáfrica.Nuestro personaje es hijo de María Isabel López Pérez y de Salvador Rodríguez Cendejas, quienes procrearon y educaron a una familia de 10 hijos. José Luis realizó sus estudios de educación primaria en Yurécuaro en las escuelas José María Morelos y Vasco de Quiroga. A la edad de doce años ingresó al seminario de los Misioneros Combonianos en Sahuayo. En 1994 hizo sus votos de Pobreza, Castidad y Obediencia y posteriormente tuvo que viajar a Sao Paulo en Brasil para realizar sus estudios de Teología. En ese país, José Luis fue ordenado como Diácono en 1997 y fue ordenado como Sacerdote en 1998. En ese mismo año, se le encomendó la tarea de formar a los futuros misioneros en el seminario de San Francisco del Rincón, Guanajuato y posteriormente, fue designado Director del mismo. Este cargo lo desempeñó durante siete años. A principios de 2007 partió al África a las misiones en Mozambique.Los Misioneros Combonianos del Corazón de Jesús, A.R. son una Institución internacional integrada por sacerdotes y hermanos. Fue fundada por San Daniel Comboni. Tienen como Misión: anunciar a Jesucristo a los pueblos que todavía no lo conocen y colaborar con las iglesias más necesitadas. Trabajan en el mundo a través de “mover los corazones” de la gente para ayudar al prójimo y pregonan el lema: “Dios sigue llamando, no se hagan sordos a su voz”. En México ayudan en todas las zonas marginadas a través de sus casas misioneras en: Sahuayo, Mich., Guadalajara, Jal., Tlapa, Gro., San Francisco del Rincón, Gto., Monterrey, N.L., Cuernavaca, Mor., Tuxtepec, Oax., Xochimilco, D.F. y en Baja California Sur. En el mundo, tienen presencia en más de cuarenta países.
Un mundo diferente.Mozambique fue colonizado por Portugal desde el siglo XVI. En la década de 1960, sus habitantes comenzaron una guerra de guerrillas con el fin de lograr su independencia hasta que la lograron en 1975. Posteriormente, comenzó una feroz guerra civil entre dos facciones: una marxista apoyada por la Unión Soviética y la otra, apoyada por Sudáfrica. Esta guerra terminó en 1992 y todavía en la actualidad ocurren graves accidentes por las minas terrestres que quedaron activadas y olvidadas en el territorio. La economía de Mozambique es una de las más pobres en el mundo y no se puede alimentar adecuadamente a los 21 millones de habitantes. Adicionalmente, se tiene el gran problema del virus VIH-Sida ya que el 13 % de la población está infectada. Debido en parte a lo anterior, la esperanza de vida en el país es de 48 años. Aunque el idioma oficial es el portugués, se hablan diferentes lenguas y dialectos. Existe también un gran problema ya que menos de la mitad de la población está alfabetizada y en las diferentes regiones se han defendido fieramente contra la penetración de otras culturas por lo que se dificulta la ayuda que de manera desinteresada prestan diferentes organismos e instituciones, entre ellos el de los Misioneros Combonianos. Refiriéndonos a su cultura, vale la pena comentar algunas diferencias con respecto a la de nosotros, como por ejemplo, lo que se puede llamar como “matrilinealidad” en la cual, dentro de las familias, los hombres tienen la autoridad pero son las mujeres quienes le dan el nombre a su linaje pues los hijos e incluso los maridos, en cuanto se casan, toman el nombre de la familia de la mujer. (Es como en México, donde los hombres decimos que mandamos en nuestros hogares y en realidad son las mujeres las que siempre dicen la última palabra). Podemos también comentar una anécdota sobre la forma en que en los africanos perciben la diferencia con respecto al mundo de los “blancos”. Se cuenta que en una ocasión en que unos mozambiqueños viajaron por varios países occidentales, al regresar a su tierra, contaban a sus paisanos que habían visto que los blancos también “metían las manos” a trabajar en el campo siendo que en Mozambique, nunca se había dado el que un blanco trabajara en el campo o en la construcción, ya que esas tareas siempre se las habían dejado a ellos porque el blanco siempre ha tenido un estatus superior desde tiempos de la colonia. Por otro lado, después de la guerra civil, los misioneros han tenido que luchar arduamente para poner nuevamente en funcionamiento las misiones católicas en la provincia de Sofala, que es una de las zonas más pobres de Mozambique. Todavía se recuerdan con gran tristeza lo ocurrido, no solo en este territorio sino también en otros países vecinos, cuando los bandos que luchaban en la guerra, utilizaban a niños de hasta ocho o nueve años, como soldados. Estos niños eran arrebatados de sus familias; posteriormente, se les hacía un “lavado de cerebro” y se les hacía adictos al alcohol y a las drogas y se les capacitaba para que mataran sin piedad a los que les ordenaban sus jefes en el ejército.La vida misionera.Nos cuenta el padre José Luis que él vive a casi 3 000 kilómetros de la capital del país, Maputo. La región está al norte y se llama Ribaué que comprende varias parroquias como la de Lalaua y Meti. En dicha región existen varias capillas dedicadas a La virgen de Guadalupe ya que en años anteriores han pasado por esos lugares varios misioneros mexicanos que han dejado nuestra huella en esas regiones tan apartadas del mundo. La Misión que les toca atender es muy extensa por lo que tienen que desplazarse con muchas dificultades ya que son pocos los misioneros que están sirviendo a esa comunidad. Los misioneros combonianos de Mozambique se han propuesto que cada una de las misiones cuente al menos con una escuela, un centro de salud y un programa de capacitación y desarrollo agropecuario para que la gente por sí misma finque su futuro y no esté dependiendo permanentemente de la ayuda de otros países y de otras personas. En cada misión existen líderes “animadores” que tienen la responsabilidad de coordinar las celebraciones y tienen una cierta autonomía y se apoyan en varias personas para llevara a cabo los servicios religiosos. Están las y los catequistas; también juegan un papel muy importante los ancianos de la comunidad los cuales aún son muy respetados.
Aprendiendo otro idioma.“Ni nsina n' Atithi, ni na Mwana ni na Eroho Yowarya. Amén.Nuestro paisano nos cuenta la siguiente anécdota:También como yurecuarense, me siento dichoso de estar en estas tierras africanas, aprendiendo y conociendo de todo. La lengua Macua es muy difícil ya que es muy diferente a nuestros sentidos y sonidos metódicos del español. Sin duda que para todo misionero que llega por primera vez a una misión, como es mi caso, todo es nuevo, y todo se transforma en admiración y sorpresa. Esta es la experiencia que hoy estoy guardando en mi corazón. Porque como ya todos sabemos, lo primero que uno ve y conoce, nunca se olvida, queda grabado en el corazón como un tatuaje. Y colocar un tatuaje en la piel implica mucho sufrimiento y dolor para después admirar y presumir lo que ha quedado grabado. Ahora, tatuar experiencias en el corazón, es pasar por el mismo proceso de Jesús. Sufrir, Morir y Resucitar. Para que después, yo pueda anunciar lo que viví en esta experiencia. Cuando inicié el aprendizaje me dije ¡Si los niños lo hablan, porque yo no! Fue entonces que recordé la invitación de Jesús: ¡Tienes que volver a ser niño! Para poder entrar al Reino de los Cielos. Yo por mi parte dije, también para conocer otra lengua y cultura y entrar en ellas, es necesario volver a ser niño. Todos los misioneros pasamos por esta experiencia que llamamos inculturación. Pero más que una inculturación, es vivir la experiencia de la cual nos habla Jesús. “volver a ser niños”, para poder entrar a la otra cultura y empaparme de todas sus riquezas que tiene y de lo que ella implica. Junto con mi comunidad, acordamos en que el secretario de la parroquia me podía ayudar a poner algunas bases y tener mi primer encuentro con la lengua Macua. Rápidamente acepté y también el secretario aceptó. Empecé mis primeros días con muchas dificultades, pero poco a poco con la práctica me fui acostumbrando a la lectura. Poco después, según mi “profesor” (así es como lo llamo, ya se imaginan lo contento que se pone), me dijo que ya estaba listo y que podía hacer la celebración de la Eucaristía en este idioma. Yo le decía que me faltaba más tiempo, pero él insistió en que ya podía celebrar, ya que todo lo que leía, durante las clases que me daba, se entendía muy bien. Por lo tanto, acepté.Llegó el día de la celebración, inicié con la señal de la cruz: “Ni nsina n´Atithi, ni na Mwana ni na Eroho Yowarya. Amen”, esto por lo menos ya lo entendía, y todo mundo me respondió “Amen”. Cuando escuché que todos me respondieron, sentí una satisfacción verdadera en el corazón. Después me puse en las manos de Dios, porque Él es el que está como protagonista de nuestra Celebración. Él es el Centro de todo. Continué con la lectura pero ya no entendía nada, solo dejé que el Espíritu de Dios me condujera y me guiara, para vivir y sentir la celebración y para que la comunidad entendiera lo que yo estaba hablando. Llegó el final de la celebración que duró mas de dos horas, pregunté si todos entendieron lo que celebramos, y todos respondieron que si. Les dije que fue mi primera celebración en Macua, y todos se rieron, aplaudieron y gritaron con alegría, aprobando mi primera experiencia en Macua. Al ver este signo de parte de ellos, agradecí a Dios porque Él es el que habla y está vivo entre nosotros, sea en español, italiano, portugués o Macua, Él está en nuestro medio en el que vivimos. Al final, quedé satisfecho y contento porque ya pude leer esta lengua y a la vez me quedé lleno de esperanza porque todavía me falta hablar en esta lengua. No se cuanto tiempo tenga que invertir para hablarlo, pero la satisfacción y la alegría de leer la celebración Eucarística ya quedaron tatuados en mi corazón. Y aún más, quedó tatuado al ver la alegría de la gente en aprobar esta lectura. A ellos les gusta que un blanco hable Macua, porque es así como ellos lo sienten más propio. Como el niño es parte de una familia, así el misionero se hace parte de esta familia de los Macuas, cuando habla, vive y siente esta cultura. Nuestro paisano nos contó además lo siguiente: la realidad de estas tierras es una realidad que todos conocemos, una realidad de miseria. Buscan cualquier cosa para obtener el pan de cada día. El otro día, un pequeño ratón se metió al barril donde tenemos guardado el maíz; entonces, entró un muchacho, lo agarro, le apretó la cabeza y se lo llevó para su casa. Ya contento llevaba el pan (ratón) a su casa para compartirlo con su familia. Esta es solamente una realidad que se vive a diario en estas tierras. También se vive una lucha por la supervivencia, al punto de transformar esta lucha en violencia, sobre todo, en la ciudad. Todo mundo está observando a las personas, para ver si hay algún distraído y poderlo robar. Es una violencia en donde todos tienen que estar atentos para no ser víctimas de esta situación, sobre todo los blancos, porque los demás imaginan que todos los blancos son los que tienen dinero. De esta violencia, también les comparto una experiencia que vivió una religiosa, ella tuvo un accidente antes de llegar a Nampula, en donde perdió la vida una persona. Cuando ella recuperó la conciencia, pedía auxilio a las personas que pasaban por allí y nadie los ayudó; mas bien, se acercaron a ellos para robarles todas sus pertenencias. Mas tarde la religiosa y las otras víctimas fueron por fin auxiliadas. Ahora bien, la religiosa aun recuerda con frustración y tristeza esta experiencia de esta misión mozambiqueña a donde fue a servir. Al comentar este suceso entre los religiosos afirmamos, “justificando”, que es una lucha interna que se vive por la miseria en la que se encuentran.También nos platica nuestro paisano que le sorprende que a pesar de que hay mucha pobreza, todos quieren tener su celular. Imagínense a muchas personas que incluso dejan de comer con tal de comprar su aparato. No cabe duda, son otras formas de pensar y debemos entenderlas y respetarlas. Por otro lado, se ve que el gobierno de Mozambique está haciendo lo posible para entrar a la modernidad y se está apoyando mucho en financiamientos de los EEUU para tener carreteras que unan a su territorio con los países vecinos. También China está teniendo mucha participación en este país, igual que en muchos otros de África, con la finalidad de tener acceso a las materias primas y también para poder colocar sus productos en esos mercados.
Yurécuaro cuenta con gente muy valiosa que vive y ejerce su ministerio o su profesión en diversos países en el mundo. Tenemos muchos paisanos que laboran en EEUU y “hacen lo que tienen que hacer” porque están comprometidos con ellos mismos y con sus familias; tenemos a muchos más, en otros países, que también nos muestran que la dedicación a su trabajo es algo importante que debemos valorar todos. El padre José Luis Rodríguez López, está cumpliendo su Misión en la vida, educando, curando y ayudando a la gente de Mozambique. Para todos ellos, vayan nuestra admiración y agradecimiento porque están poniendo su grano de arena construyendo un mundo mejor donde vivir.

Fidelmar Banda Aguilar

Dedico con cariño y agradecimiento estas líneas a quien nos legó un espejo para mirarnos el alma, nuestra imaginación y parte de la historia de lo que fuimos y cómo somos. Con la recopilación en sus obras: “Yurécuaro… estampas provincianas” y “Pinceladas de un pueblo llamado Yurécuaro”, y otras más, Fidelmar se ganó a pulso, el cariño de muchos lectores y la distinción de ser El Cronista de nuestra ciudad . Su nombre completo fue Jesús Fidelmar Banda Aguilar y nació en Zamora, Michoacán el 27 de octubre de 1941. Murió el 5 de mayo de 2006. Sus primeros estudios los realizó en su ciudad natal y su carrera profesional de Odontología, la obtuvo en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo en Morelia. Llegó, se enamoró y se asentó definitivamente en Yurécuaro en 1970.Desde que se incorporó a nuestra gente, Fidelmar fue un gran impulsor de la cultura ya que colaboró como maestro de Historia de México en tres institutos educativos: la Preparatoria “Lázaro cárdenas”, en la “Academia Comercial” y en la “Escuela Secundaria Vasco de Quiroga”. También fue un gran impulsor de obras sociales ya que colaboró en la fundación del Dispensario Santa Margarita y en el Dispensario de Atención al Anciano Indigente. Tuvo además, una participación activa en tres Ayuntamientos: 1980-1982, cuando fue presidente municipal Salvador Suárez quien recibió la orden del Gobernador Cuauhtémoc Cárdenas, de cerrar la Zona de Tolerancia en La Loma (y como dijo alguien reciente y tristemente, “ya llevamos casi 30 años sin bules”). En el Ayuntamiento de 1983-1985, siendo presidente Gilberto Bravo y fue cuando se iniciaron las labores en el Colegio de Bachilleres. En el Ayuntamiento 1986-1987, siendo presidente Ramiro Mora y fue cuando la Comunidad de Monteleón ascendió a la categoría de Tenencia. Por otro lado, Fidelmar fue miembro fundador del Grupo Pro-Arte y Cultura “IOREKUA” donde por muchos años impulsó la cultura yurecuarense al lado de varios animosos como José Luis Villanueva, Elías Becerra, Arturo Villanueva entre otros. Asimismo, fue Fundador del Club Rotario de Yurécuaro al cual se le asignó la clave 26239 del Distrito 4160 de la República Mexicana.
Una vida como historiador y escritor.Además del amor a su familia, Fidelmar tenía una gran pasión: no dejar morir nuestra historia. Para ello, dedicó mucho tiempo que en lugar de gastarlo en su descanso, que bien merecido se lo tenía, lo usó para recabar información que publicó en varias obras. Él decía: “escribo con un estilo barroco, un poco burdo pero con buenas intenciones”. También cita, “Todas las obras humanas son imperfectas, los errores aparecidos al escribir en mis libros son involuntarios”. Y agrega, “Yo narro hechos dispersos, contados por quienes los vivieron o por quienes los oyeron que así pasaron” y también decía que le oyó decir a Ubaldo Orozco de Sahuayo: “las cosas no suceden como pasan, sino como se quedan”.Él era un inconforme con la gente intolerante o que no se ponía a reflexionar sobre el tesoro que poseemos en nuestra memoria colectiva y decía: “Aviento rialadas de recuerdos para ver si se nos sacude el cerebro”. Por mi parte agrego que “Memoria colectiva” es el conjunto de información y conocimientos que se guardan en la mente y el recuerdo de las personas de un pueblo o ciudad. Fidelmar pasó muchas horas y días platicando con mucha gente y rescatando “dichos”, datos, comentarios, anécdotas y como él decía, hasta “mentadas de madre” que le daban por “andarse metiendo” en lo que no le importaba. Sin embargo, él buscaba que todo este conocimiento no se perdiera y se usara para fincar el futuro de nuestros hijos y también, para no seguir cometiendo las mismas pendejadas, año con año. Esta memoria colectiva, no pertenece a nadie en particular; no es de la propiedad de una persona o de un grupo de ciudadanos, sino que es de todos y específicamente, de aquel que quiera aprovechar los aprendizajes que han dejado nuestros antepasados yurecuarenses.Sus libros y artículos, además de las ya citadas fueron: “María de la Luz Rico, la doncella de la castidad”, “Poeta Austasio Zepeda” y “Ficha monográfica de Yurécuaro 2001”.Como periodista, colaboró con los semanarios locales y regionales: “Alborada” (1976), “La Situación” (1981), “Zula” de La Piedad (1983), “Expresión” de Zamora (1992), “Guía” de Zamora (1990), “Entre Nosotros” (1993), y “Girando” (1996).
Del libro “Pinceladas de un pueblo llamado Yurécuaro” quiero remarcar algunas cosas que a mí me gustaron sobremanera. En primer lugar, su forma tan sencilla y casi poética con que relataba algunas cosas: “ … de los adobes de las casas viejas salen los ecos, murmullos, rezos, cantos y rizas; lamentos y gritos….” Fueron los de nuestros antepasados y son los de nosotros que les hablan a los que aun no nacen. Fidelmar también escribía con cierta picardía que nos hace preguntarnos: ¿Qué historias no se escribieron en los mesones? En el de “La Luz” o en el “Jalisco” que estaban en la Calle del Puente; en el de Don Nico en Las Cuatro Esquinas o el de Amado Ortega en la Calle Real (La Nacional). Eran para los antiguos pobladores lo que son ahora los moteles en las modernas ciudades. Me han contado, aunque no me consta, que se les denomina PPE (Pago Por Evento). También me hizo pensar en el éxito empresarial que llegaron a tener algunos yurecuarenses cuando teníamos competencia en la elaboración de cajetas con tres excelentes marcas: Los Gallitos de Primitivo Muñoz; La Vencedora de Marcos Ramírez y La estrella de Eusebio Diaz. Así mismo, había en Yurécuaro competencia en la venta de gasolina ya que hubo cuatro diferentes concesionarios: Bulmaro Bárcena, Francisco Bravo, Agustín Navarro y José I. Velásquez. Para mí fue sorprendente saber los antiguos nombres de nuestras calles: que la actual calle Zaragoza o del Guamuchil Grande se llamó antes, “Calle de la Muralla”. Que la calle actual, Independencia o “del Tranvía”, tuvo antes varios nombres: “Lerdo”, “Frontera” y “Libertad”. Que la calle que conocemos ahora como Amado Nervo, se llamó anteriormente “Calle de la Rana” y “calle de los Cajeteros”.
Ahora bien, de la obra de Fidelmar, quiero resaltar tres relatos que él rescató y que me hicieron revivir aquellas noches de lluvia, cuando en nuestras casas se prendía el “Cirio Pascual” para detener la furia de las tormentas. Mientras tronaban rayos y centellas y llovía a cántaros, el agua se colaba a borbotones por entre las tejas y parecía que el cielo se iba a caer encima de nosotros. En esas noches de “espanto” oíamos de nuestra gente grande, los cuentos y relatos que hacían quedarnos quietecitos para no recibir el castigo divino. El muerto confesado. A mediados de 1905, cerca de la medianoche, llegó un hombre a caballo ante la casa del Sr. Cura Luis G. López y le pidió que lo acompañara a confesar a un enfermo que estaba en un jacal por el rumbo de la Buena Huerta. Montó el padre López en otro caballo que llevaba el hombre y se dirigieron al jacal. En un camastro encontró el padre al enfermo envuelto en unas cobijas viejas y deshilachadas. El Sr. Cura empezó la confesión pero notó un olor fétido que casi le impide terminarla. Haciendo un gran esfuerzo, concluye y da la absolución. Al salir de la casa ya no estaba el hombre que había ido por él y solamente estaba el caballo en el cual regresó a su hogar. Después de ese día, el Sr. Cura anduvo muy taciturno y como no podía contar lo que le habían confesado, nunca se supo cuál fue el pecado. Sin embargo, él sabía que había confesado a un ánima en pena. A causa de esa impresión, el padre López enfermó y murió unos meses después a la edad de 54 años.José, el Carrero de Pantaleón. José se dedicaba a juntar basura en un carro de mulas que era propiedad de Pantaleón. También sembraba un ecuaro que estaba en el cerro de El Cuatro. Un día que José se encaminaba a su ecuaro, se encontró a una señora que estaba recargada en una cerca de piedra. La señora le dijo que si quería ser rico, debería seguir sus indicaciones para poder sacar un entierro. Al quitar las piedras que le indicara la señora, José encontró muchas barras y monedas de oro y también una copa del mismo metal. La mujer le dijo que ese era el tesoro de Juan Rentería y que ella era su esposa y que le decían La Poblana. También le dijo que para hacerse dueño del tesoro debería regresar al otro día pero que debería cumplir dos condiciones: no debería contarle ni a sus amigos ni a su mujer acerca del hallazgo. También debería entregar la copa de oro en la Parroquia de Yurécuaro ya que había sido robada del templo cuando lo quemaron. Al otro día, José volvió con dos amigos para llevarse el tesoro pero no pudo encontrar el lugar exacto donde estaba el entierro. Él no se explicaba por qué no podía hallar el lugar y muy tarde comprendió que no había cumplido con la promesa que le hizo al ánima de La Poblana.La Leyenda de Siquindo. Actualmente, Siquindo es un lugar solitario donde hay un cerro misterioso junto a un recodo del río Lerma donde se hace un bonito remanso. Sin embargo, hace varios siglos existía un pueblo que desapareció en tiempos de la Colonia a causa de una maldición. Sucede que por allí habitaba una doncella que se enamoró de un soldado español con el cual gozaba de un amor ilícito y desenfrenado. Los amantes tenían sus encuentros bajo las ramas de los frondosos sabinos y nadaban libres en el remanso aprovechando las noches de luna llena. Fue una noche de Viernes Santo cuando el padre de la doncella, haciéndose acompañar de un sacerdote, les reclamó su comportamiento. Como el soldado se mostró altanero y agresivo, el padre lo mató de una estocada. El sacerdote le dijo entonces a la doncella, ¡el alma de tu amante ya voló al cielo! Ella le contestó con una blasfemia: ¡ el alma no me importa, yo lo que quiero es su cuerpo, sus besos y sus caricias! Entonces la doncella fue maldecida a vagar eternamente por esos lugares hasta encontrar el pueblo de Siquindo, mismo que desapareció al momento de la maldición. Se cuenta que hace unos años, en un Viernes Santo, don Atanasio, vecino de El Mezquite Grande, iba rumbo a Yurécuaro a surtir su semanario. Al pasar por el recodo, se le apareció el pueblo de Siquindo y allí surtió su semanario. Compró de todo: cebollas, jitomates, cecina y queso y cuando ya tenía las árganas repletas, oyó la última llamada en el templo. Estando en la Consagración, se hizo un gran silencio y entonces desapareció el templo, el pueblo y la comida que ya había comprado y estaba sobre su mula. Atanasio, todo espantado por lo que le había pasado, se fue a Yurécuaro a surtirse nuevamente. En el pueblo se le hizo tarde por lo que ya entrada la noche, regresó a su rancho. Al pasar por Siquindo, encontró a la doncella bañándose en el río. Se acercó y fue entonces que ella le pidió que le ayudara a quitar “el encanto” en el que estaban tanto ella como el pueblo. Él aceptó y entonces ella le dijo que se iba a convertir en piedra y que él la debería subir al cerro al mismo tiempo que debería ir gritándole maldiciones y que al entrar al templo debería lanzar la mayor maldición que conociera. Atanasio subió al cerro con la piedra mientras le gritaba majaderías pero al entrar al templo ya no quiso seguir maldiciendo y se quedó callado. En ese momento todo desapareció y regresó a su rancho donde nadie le creyó lo que le había pasado. En la actualidad, cuando la gente va al remanso y sube al cerro, solo encuentra miles de piedras amontonadas y que muchos dicen, son las piedras que han subido los que se han encontrado a la doncella. Al término de su obra póstuma, Fidelmar se despidió con un agradecimiento humilde: “Al viejo, noble y leal pueblo de Yurécuaro y sus moradores todos. Con especial reconocimiento a los diligentes informantes que, permitieron asomarnos a una región mágica e interesante a través de consejos y facilitando documentos o fotografías valiosas, sin los cuales difícilmente se pudiera haber logrado la realización de este trabajo. Gracias a todas las personas físicamente ausentes que nos enseñaron a descubrir y valorar el privilegio de ser yurecuarense por nacimiento o adopción”.
¿Qué ejemplos deja este yurecuarense a las generaciones por venir? Nos mostró su paciencia y persistencia para escuchar a muchas personas y documentar sus hallazgos que nos servirán de guía. Esta información también sirve como estímulo para seguir colaborando juntos para hacer de Yurécuaro un lugar mejor para vivir.Recordemos el lema de nuestra ciudad y honrémoslo porque somos de un “lugar de Crecientes” para desarrollarnos más y no para disminuirnos, restarnos, ni mucho menos empequeñecernos atacándonos unos a otros.Nuevamente digo, ¡Gracias Fidelmar! Seguirás presente entre los yurecuarenses a través de tus obras.También agradezco, a “mis tres lectores”*: Juan Núñez, Alfonso y Eduardo Valdez por seguir leyendo mi columna.*Nota: le copié el concepto de “mis tres lectores” al filósofo de Saltillo, Coahuila, Armando Fuentes Aguirre (Catón), solamente que él tiene cuatro lectores y yo no merezco tener cuatro y por eso solo presumo de tener tres lectores asiduos.

DAVID TORRES ZARAGOZA

La presente columna está dedicada a un yurecuarense que, acatando las órdenes de sus superiores, desempeñó durante muchos años, un trabajo muy humilde y singular. A nosotros, ese trabajo que realizó en Italia, nos debe llenar de orgullo, además de representar una gran trascendencia para la comunidad Salesiana en todo el mundo.David Torres nació el 18 de diciembre de 1898 y murió el 27 de junio de 1994. Sus padres fueron Josefina Zaragoza y Espiridión Torres. Cuando tenía 15 años ingresó al colegio Salesiano de Guadalajara y un año después se trasladó a Puebla a continuar sus estudios como hermano coadjutor. Cabe hacer mención que la formación de los coadjutores en los primeros años es igual a la de los aspirantes al sacerdocio. Las etapas de formación son cinco: 1ª. Pre-noviciado, donde los estudiantes reflexionan sobre las opciones vocacionales y reciben su formación inicial dentro de la Congregación salesiana. 2ª. Noviciado, al término de la cual, los que escogen la vida religiosa hacen su primera profesión religiosa y los coadjutores continúan una preparación específica. 3ª. Post-noviciado, que es una fase de maduración en la fe y en la vocación salesiana de los coadjutores. 4ª. Tirocinio, que es un tiempo de síntesis para reflexionar en los valores vocacionales comprometidos. 5ª. Formación específica, tanto teológica como la referente a la vida laica y la preparación para el trabajo educativo apostólico.
La vida de San Juan Bosco (Don Bosco). Fue el fundador de: la Congregación de los Salesianos (que toma su nombres de San Francisco de Sales), la Congregación de la Hijas de María Auxiliadora y la Asociación de Salesianos Cooperadores (coadjutores). Juan Bosco Nace el 16 de agosto de 1815 y muere el 31 de enero de 1888. Ingresó al seminario en 1835 y fue ordenado sacerdote en 1841. Por esos tiempos, en la ciudad de Turín, a donde había llegado, deambulaban miles de niños que eran empleados en diferentes oficios y muchos no tenían hogar ni se les daba educación. Fue entonces que Don Bosco tomó la determinación de hacerse cargo de muchos niños abandonados con los que recorría la ciudad buscando siempre un lugar para vivir y para dar una educación que les permitiera a los niños ser ciudadanos útiles. Fue en el barrio de Valdocco donde Don Bosco inició la construcción del primer internado y que posteriormente fue el punto de partida de su vida dedicada a la enseñanza de la juventud en todo el mundo. La Congregación Salesiana creció muy rápido ya que en 1863 había solamente 40 salesianos; en 1888 eran 770 y en la actualidad existen veinte mil, distribuidos en 128 países donde hay 1 600 colegios y 400 parroquias y en todas ellas son apoyadas por miles de Hermanos Cooperadores salesianos. Al principio de su vida de enseñanza se ganó el cariño de sus educandos ya que decían de él que “era el Padre que siempre está alegre. El Padre de los cuentos bonitos y con la sonrisa a flor de labios. Nadie lo encontraba nunca de mal humor y jamás se le escuchaba una palabra fuerte o humillante con sus estudiantes”. Ya después de su muerte se dijo de él: “es difícil encontrar en toda la historia de la humanidad, después de Jesús, un educador que haya sido tan amado como Don Bosco”. Su cuerpo permanece incorrupto en la Basílica de María Auxiliadora en Turín, Italia. Ahora bien, fueron tantos los milagros conseguidos al encomendarse a Don Bosco, que el Papa Pío XI lo canonizó en 1934 cuando apenas habían pasado cuarenta y seis años de su muerte y lo declaró Patrono de la juventud. La recomendación final que Don Bosco le hizo a la Comunidad Salesiana se resume en esta frase: “cuando comience entre nosotros el bienestar y las comodidades, nuestra misión ya no tendrá razón de ser”. Con esas palabras enfatizó que su comunidad está para servir a los niños pobres del mundo.
La vida salesiana de David Torres.El nombre escogido como coadjutor salesiano fue el de David de María, el cual fue transformado en Davide. En plena “Guerra Cristera”, Davide terminó su preparación como Hermano Cooperador o Coadjutor y estuvo sirviendo en la formación de jóvenes en los colegios salesianos en nuestro país. En 1936 cuando todavía estaba latente lo que se llamó como “Segunda cristiada”, se incautaron los colegios salesianos en México y Davide tuvo que partir a Turín, Italia donde se le encomendó el cuidado y administración de la casa donde había vivido San Juan Bosco. Esta casa representa un monumento para la familia salesiana y sin embargo, conforme pasaron los años, Davide le llamaba coloquialmente, “los cuartitos” de Don Bosco y así era conocida por toda la comunidad turinesa. (Cabe hacer mención que la palabra “cuartitos” es netamente una aportación yurecuarense al idioma salesiano de Italia). Otro trabajo que se le encomendó a Davide fue el cuidado de la Capilla de las Reliquias en la Basílica de María Auxiliadora. En esta Basílica se encuentra el cuerpo de San Juan Bosco y también una Reliquia de la Cruz de Cristo que es la más grande que existe en todo el mundo (aproximadamente unos (30centímetros). El trabajo que desempeñó nuestro paisano por más de cuarenta años en esta capilla consistía en levantarse diariamente, antes de las cinco de la mañana, a preparar lo que se llama “Altar del Santo del Día de hoy”. En este altar, ponía a la vista de los feligreses, las reliquias de cada santo, según fuera el día que le correspondía su festejo. Como un dato curioso se puede mencionar el hecho que cuando se ordenaban los sacerdotes mexicanos en la Basílica, Davide les conseguía los ornamentos que pertenecieron a San Juan Bosco, cosa que les llenaba de gran satisfacción y además, ese honor no se hacía con todos los demás sacerdotes.A Davide le tocó sufrir los horrores de la Segunda Guerra Mundial. Contó lo siguiente en la primera ocasión que lo visitó su sobrino Álvaro Lee Torres: “Aquí si se oían fuerte las balaceras y no como en Yurécuaro en tiempos de la Revolución o en “La Cristiada” cuando entraban los combatientes al pueblo”. Durante la guerra en Turín, cuando bombardeaban la ciudad, todos teníamos que correr a escondernos en La Capilla de las Reliquias, que era el lugar más seguro porque es subterráneo. Cuando llevó de paseo a su sobrino, le fue mostrando los lugares donde la ciudad había sido más castigada y donde él había ayudado a curar a muchos heridos. También le contó que durante los bombardeos, él vio cómo las bombas se desviaban para no caer en la Basílica. Treinta y cinco años después de terminada la guerra, todavía recordaba muchos episodios donde había presenciado escenas desgarradoras y también muchos actos de heroísmo en personas que incluso dieron su vida al ir a curar a los heridos o a suministrar los “Santos óleos” a los difuntos. También le mostró a Álvaro la vivienda del panadero que se hizo famoso entre los salesianos porque fue quien apoyó mucho a Don Bosco ya que constantemente alimentaba a todos los niños que lo acompañaban. Don Davide fue muy amigo de este panadero al que conoció cuando ya estaba muy anciano y cuando murió, continuó su amistad con su hijo en el barrio de Valdocco, donde se encuentra la casa que cuidaba. En otra de las visitas de su sobrino, en Turín, le comentó la siguiente anécdota: poco después de terminada la 2ª Guerra Mundial, habían enviado a la Comunidad salesiana de Turín a otro Padre el cual sustituyó en el trabajo a Davide y lo mandó a otro barrio de la ciudad llamado Cotolengo. Obedientemente, Davide asumió el nuevo cargo y se dedicó al cuidado del hospital y de la comunidad en la cual había muchos niños y jóvenes que requerían su ayuda; sin embargo, oraba con mucha fe para que Dios le devolviera su antiguo trabajo. Pasada solamente una semana, el padre recién llegado murió, por lo que Davide retornó a su antigua función. Davide se sentía culpable de su muerte, ya que según él, había ocurrido por sus ruegos, y se auto-impuso la penitencia de ir todos los días al barrio de Cotolengo llevando la mitad de su comida a alguno de los enfermos del hospital. En la Comunidad salesiana se tiene en muy alta estima a nuestro paisano Davide e incluso muchos lo consideran un santo varón de Dios. Él era muy humilde y servicial. Le gustaba que en lugar que le llamaran Don Davide le dijeran Don “Torritos”. Hacía su trabajo con verdadera dedicación honrando a San Juan Bosco y cuidando su casa. Ponía especial atención a una vid que el santo había sembrado allá por 1860 y que quería mucho. Don Davide empezó a reproducir muchos retoños de la vid los cuales fueron llevados a muchas partes del mundo. Algunos le atribuyen ciertos efectos curativos ya que Don Davide les dio la receta que preparaba con los jugos de la vid y que él utilizaba para curarse cuando le llegaba algún achaque y también decía que le ayudaron a rebasar los noventa años de edad. Debido a su carisma, Don Davide era muy querido por la gente de Turín. También era muy famoso hasta el grado en que el padre Luigi Beltramo cuenta en la biografía de nuestro paisano que en una ocasión en que el papa Juan XXIII estaba de visita en la casa de San Juan Bosco, pasaron dos señoras y una de ellas preguntó: ¿quién ese padre vestido de blanco que está junto a Don Davide?.
La Reliquia Insigne de San Juan Bosco que está depositada en Yurécuaro.Antes de la canonización de San Juan Bosco en 1934, su cuerpo incorrupto fue limpiado y se guardaron algunos restos en un relicario que posteriormente se le dio a Don Davide como una muestra de agradecimiento a su labor. Después de la 2ª Guerra Mundial, el relicario fue enviado por Don Davide a su familia en Yurécuaro. Él tenía tres hermanas dedicadas al ministerio religioso: Sor Esther y Sor Josefina de la Congregación de María Auxiliadora y Sor Estela monja Carmelita. Se cuenta, aunque no se ha confirmado, que Sor Josefina llevó a Cuba la reliquia Insigne y allí estuvo durante unos meses en el colegio donde daba clases. Como dato curioso, probablemente la vio Fidel Castro ya que él fue alumno de Sor Josefina en su infancia. Posteriormente, la Reliquia quedó en manos de “Pachita”, otra hermana de Don Davide que vivía en Yurécuaro y que acostumbraba reunir a varios vecinos para rezar juntos el Rosario ante la Reliquia Insigne de San Juan Bosco. Cuando murieron las hermanas de Don Davide, se cumplió la promesa que habían hecho para depositar la Reliquia en el templo parroquial de La Purísima de Yurécuaro. Álvaro fue el encargado familiar para cumplir la promesa y la entregó al Sr. Cura Luis Cárabes.Ahora bien, como yurecuarenses, creo que merecemos un reclamo ya que no estamos dando la veneración adecuada a la Reliquia Insigne de San Juan Bosco. Cabe recordar que en otras partes del mundo hacen grandes festejos cuando se les otorga el privilegio de poseer ya no digamos una reliquia como la nuestra sino solamente cualquier recuerdo de algún santo. Por eso, creo que la próxima vez que entremos al Templo, deberemos dedicarle un breve momento a la Reliquia Insigne del Patrono de la juventud que está depositada a los pies del altar del Sagrado Corazón a la izquierda de la nave. También invito a aquellos paisanos que no profesan nuestro credo, que visiten la Reliquia y que compartan parte de la historia de Don Davide, un yurecuarense, querido por muchas personas en el mundo del cual nosotros debemos sentirnos orgullosos. Él nos dio ejemplo de dedicación a su trabajo, compartió el pan con los que lo necesitaban y supo darse a querer con los que tuvieron la suerte de conocerlo. Les agradezco por acompañarme nuevamente en esta lectura.

Eliseo Godínez Gutiérrez

El yurecuarense del que hoy nos ocupamos es una persona que a lo largo de muchos años ha recopilado los recuerdos y la memoria de nuestra forma de ser y de las costumbres de los habitantes de Yurécuaro. A través de las microhistorias que ha escrito, ha preservado parte de nuestra cultura.La Historia y la Cultura están íntimamente ligados en la vida de las civilizaciones que han existido en la tierra desde hace miles de años. La cultura la podemos definir, de manera resumida, como el producto de la forma de ser de los pueblos, manifestada en el arte, las costumbres y los conocimientos que poseen sus habitantes. La Historia es la que se encarga de documentar y dejar por escrito a la Cultura.Así pues, Eliseo Godínez, cual guardián de nuestra historia yurecuarense, a lo largo de varias décadas ha acumulado cientos de páginas que nos hablan del acontecer de nuestra ciudad y de los sentimientos, emociones y anhelos de su gente. Cuando veo a Cheo caminando con sus “códices” bajo el brazo, me recuerda a los escribas de los tiempos de los egipcios y babilonios que se encargaban de dejar por escrito lo que acontecía en los pueblos. Sin ellos, la humanidad hubiera olvidado y perdido gran parte de sus conocimientos adquiridos y no tendríamos los cimientos que dieron forma a lo que hoy somos.Eliseo Godínez Gutiérrez nació el 28 de julio de 1928. Sus padres fueron María Soledad Gutiérrez Zendejas y José Godínez Pérez. Como él dice: nací en mi amada calle Juárez cuando todavía la bordeaban muchas casa con solares y huertas que nos brindaban sus guayabas, limas, naranjas y muchas otras frutas que nos endulzaban la existencia a todos los amigos de esos tiempos. Con ellos, Eliseo se dio tiempo para participar en varias obras de teatro que hicieron las delicias de los yurecuarenses de aquellos tiempos cuando se apreciaban las veladas “Literario-musicales”. También con esos amigos, exploraron en bicicleta los caminos que circundan a Yurécuaro y lo hacían cuando dichos caminos eran de pura tierra y lodo en tiempos de aguas. Desde ese entonces, a Eliseo le quedó bien claro el significado de lo que es la amistad y le dedicó las siguientes reflexiones:
¿Qué es un amigo?
Es una persona con quien te atreves a ser tú mismo. Él no quiere que seas mejor o peor. Cuando estás con él te sientes tranquilo, feliz y contento, como se ha de sentir un prisionero cuando lo declaran inocente. Junto a él, puedes decir lo que piensas, él te comprende; él te disculpa esas contradicciones tuyas, esos errores, esos olvidos, que pueden llevar a otros a juzgarte mal. Con él puedes respirar tranquilo, puedes dejar escapar tus vanidades, tus egoísmos, tus flaquezas, tus envidias, tus errores y tus cobardías. Al platicar con él, todo esto desaparece y se pierde en el océano tranquilo de su lealtad.El amigo te quiere y él es como el fuego que abraza, que arrasa y que consume. Él te comprende y tú puedes llorar con él, reír con él, rezar con él. Puedes fallarle, pero no temas porque él te conoce, te quiere y te disculpa.¿Qué es un amigo? Es un ángel que Dios puso en tu camino. Él tiene todo lo bueno, todo lo limpio, todo lo hermoso y noble de la vida.¡Gracias, Dios mío, porque me lo diste! ¡Gracias, por haberlo puesto en mi camino!
En su juventud, Cheo tuvo muchos oficios: trabajó con la Güera Macías en su tienda; fue chofer y recorrió casi todos los caminos de México, desde Mérida hasta La Paz y Tijuana. Llevaba a todas partes los productos de nuestra región y de regreso, para hacer más productivo cada viaje, traía diferentes productos como cemento y otros materiales de construcción. También se dio tiempo para irse “Al Norte” a trabajar en varios oficios y en una de esas vueltas, ahorró dinero y puso su tienda de abarrotes “El Cantarito”. De ese entonces, como ahora lo dice Eliseo, ¡Qué hermosa juventud, divino tesoro! ¿Cuándo te volveré a ver? ¿Cuándo volverás a caminar conmigo?.....También se dio tiempo para formar y aconsejar a muchos jóvenes que canalizaban todo su vigor a través del futbol y fue así que conformó al Atlas “Campeón de Yurécuaro” de 1955 a 1958. De esos tiempos futboleros, Cheo menciona con cariño a muchos jugadores enjundiosos como: Alberto Gómez, Flavio Medina, Gabriel Valencia, Javier Bárcena, Lolo Hernández, Pascualet, Flavio Rizo (el querido “Húngaro”) y muchos más que en este momento, y por el espacio, no nos es posible mencionar. Por otro lado, Eliseo también hace mención y un reconocimiento al equipo de béisbol “Industrias” que tantos gratos momentos hizo pasar a nuestra gente en el campo Benjamín Mora. Cheo menciona que era una novena muy bien balanceada desde el catcher hasta el último de los fielders y sobre todo menciona a dos grandes figuras de esos tiempos: el pitcher zurdo Lauzán y al mejor de ellos que fue Octaviano Catellanos de quien dice que la palomilla lo quería mucho porque era una persona que “no se apretaba”, ni era orgulloso y además era atento y educado. En el campo de juego se sabía imponer y le dio muchos triunfos a Yurécuaro por sobre muchos equipos de ciudades vecinas, integrados por jugadores semiprofesionales.Eliseo Godínez posee una vena filosófica y poética que, como dice él, aunque no tenga estudios muy formales y avanzados, puedo expresar lo que me dicta el corazón. Hace algunos años, puso en papel este sueño:
Mis anhelos:
Dios conceda a mi existir, una mujer para amar, un hijo por quien vivir, salud para trabajar y alegrías para cantar. Una mesa en que apoyar, un amigo en quien confiar, un perro a quien consentir, una cama en que descansar y un Cristo a quien implorar al momento de morir.
Que estos versos no tienen arte. ¿Quién sabe? Sólo sé que tienen la rima y métrica que a Cheo le gustaron y fue lo que publicó en su columna porque los sintió muy dentro de su ser. También, tomando algo de otros autores, nos recuerda y refuerza, según su punto de vista, algunos valores intrínsecos que debemos practicar, sobre todo en estos tiempos de tanta intolerancia:¿Qué significa ser hombre?Ser hombre, no solo es ser varón, simple individuo del sexo masculino.Ser hombre, es saber reconocer cuando fallas. Es querer levantarte cuando caes y es templar tu espíritu para levantarte. Significa darte cuenta cuando fracasas, cuando la “riegas”, en lugar de buscar pretextos del por qué caímos o se fracasó.Ser hombre es buscar lo que se tiene que hacer y hacerlo. Buscar lo que se tiene que decir y decirlo.Ser hombre, es trazarte un plan para ti y los tuyos y seguirlo pese a las dificultades.Ser hombre, es apenarte porque te burlaste de un amigo o de alguien que confió en ti.Ser hombre es, no burlarte de una mujer con mentiras y engaños, seducirla, violarla, engañarla o pisotearla.Ser hombre es, no abusar del puesto o de las influencias, ya que el verdadero hombre cumple, agradece y paga lo que debe. El verdadero hombre no intimida con armas, no abusa de su puesto o de su fuerza. No es mentiroso, tiene vergüenza y puedes confiar en él porque no te va a fallar.¡Para mí, ese es el verdadero hombre!
Como dice Eliseo, ahora cuento con ochenta años de edad y casi cincuenta de casado. Soy padre de nueve hijos y tengo 27 nietos y un biznieto. Soy árbol con muchas ramas porque la vida entera, huyendo pasajera se renueva cual rosa al calor de la añoranza. Yo soy pasajero de la vida, fui guerrero de otros tiempos. Fui joven, impetuoso, soñador y buen cristiano. Fui humilde y generoso, en el árido estudio talentoso; en el sufrimiento y en el dolor, magnífico y sereno.Nosotros los yurecuarenses debemos sentirnos complacidos de tener un “Guardián de la memoria y los recuerdos del terruño”. Debemos gozar de las anécdotas que publica semanalmente en su columna “El Rincón de los recuerdos” donde un día publicó este ruego que le hizo hace tiempo a su madre y que nos muestra lo que siente un hijo cuando pierde a su ser querido:
Madrecita, no te mueras, reanímate Madre mía.Aférrate a la vida, enderézate Madre mía. Camina Madre mía, que en el corredor te espera tu silla de descanso, forrada con tela de mil colores.Madrecita, sigue rezando tu interminable novena y peinando el surtidor de tus canas, mientras en el limón juega alegre la chuparrosa y las rosas se paran de puntitas para oler el perfume del pan que está cociendo la chata Juanita.Madrecita, nunca me contaste un cuento, como las clásicas abuelitas de los cuentos. Pero tu vida era para nosotros, la leyenda más preciada. Con tu boda, con tus vestidos de cachemira y tus túnicas de brocados y las trece onzas de tus arras.Madrecita, no te mueras, que mi casa y mis cosas me parecerán más viejas si tú me faltas. ¡No te vayas! Y te prometo que ya no reñiré contigo, ni mi hermano Pepe te esconderá el bastón y tú podrás hacer lo que te plazca. ¡No te vayas Madre mía! Decía mi boca ante tu negra caja; caja de las más rústicas de madera; desprovista de abrellonados y de abrazaderas de plata, como las cajas de los ricos. No te vayas, decían mis ojos al verte pasar por la calle de la carretera que conduce al cementerio. Calle polvorienta y triste como sus moradores. No te vayas decían mis oídos al oír sobre tu ataúd el irreverente golpe de la pala. No te vayas decía mi pensamiento al recordar lo que te pude amar, lo que te pude querer, y no lo hice.¡No te vayas! Madre mía, que voy a quedar muy solo y no voy a tener a quien contarle mis quejas y desvelos. Mi mente divagará en recuerdos. Mis ojos nublados por el llanto ya no te verán más. Madre mía, qué solo me has dejado; que solo y que triste. ¿A quién le contaré mis penas? ¿Quién enjugará mi llanto? ¿Quién escuchará mis quejas? Estas últimas palabras resonaban en mi mente cuando el féretro se perdió de mi vista y todos los acompañantes regresaban a sus mundos, a sus casas y a sus cosas. Un sinfín de sentimientos quedaron en mi mente.Madre mía, qué solo me has dejado. Qué solo y qué triste.Contigo se fue la vida, una época y una historia. Se fue por siempre la armonía, la unión y el lazo que ata y une nuestras vidas.¡Descansa en paz, Madre mía!
Espero que muchos yurecuarenses sigamos el ejemplo de Eliseo y que dediquemos parte de nuestro tiempo a escribir nuestra historia. Ojalá tengamos la paciencia y la constancia para ir reuniendo relatos, biografías, anécdotas, poesías y dichos populares que al quedar documentados representarán el conocimiento que servirá de puente entre los yurecuarenses de ayer y hoy con los que vienen detrás de nosotros. Gracias Eliseo por lo que nos estás dejando.Recordemos con cariño a este gran yurecuarense y también les agradezco por acompañarme nuevamente en estas reflexiones.
José Luis García Salazar
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