Todo comenzó cuando Atanasio Torres iba por el callejón de “El Olvido” y de repente oyó una voz cavernosa que decía: ¡Por caridad, sácame del purgatorio! Por un momento se quedó paralizado sin saber que hacer. Enseguida, corrió despavorido rumbo a la Plaza y se sentó en una banca. El corazón le latía a mil por hora y un sudor frío le empezó a bajar por la espalda mientras que sentía cómo sus piernas le temblaban sin parar. En la Plaza no había nadie a quien contarle lo que le había pasado y al voltear hacia el templo oyó los cantos de los que velaban en La Adoración Nocturna:“Cantemosalamordelosamores,CantemosalSeñor….. Diosestáaquí.Venidadoradores… adoremos, …..A Cristoredentor.......Glooooria a Cristo Jesús....Cielosytierra,.... bendecidalSeñor.Honorygloriaatí,...ReydelaGloria.Honorporsiempreatí.........Dios del aaaamor…. ”Se dirigió al templo, entró por la puerta lateral y se hincó a rezar. Allí andaba Jeremías “el faifitas” trapeando el piso y se le acercó preguntándole por qué traía esa cara. Entonces Atanasio le cuenta lo que le había pasado.- Ha de ser el Ánima Sola que siempre se acerca cuando los Cofrades de la Adoración Nocturna velan la noche. Agregó Jeremías. Y continuó diciendo: -- El mes pasado también le salió a Conrado Reyes cuando venía para acá y pa' pronto se puso a rezar todo espantado: “Gracias te doy ¡oh Dios! Porque me hiciste bueno. Gracias te doy porque no soy tan peor como los otros. Yo te doy gracias y ya ves que hago siempre mis ayunos, mis penitencias y mi Viernes Primero de cada mes”. Yo creo que él pensaba que en ese momento el Ánima se lo iba a llevar.- Pues sea lo que sea, a mí me dejó trabado del miedo y por poco caigo muerto.- Espérate a que Macario Valdovinos termine su turno de cantar y él te va a decir lo que hay que hacer ya que sabe mucho de eso. Mientras tanto, orita vengo, voy a traerte un pedazo de birote pa' que te recoja el miedo que traes regado por el cuerpo.Cuando Jeremías regresó, Atanasio se comió el pedazo de pan y esperaron a que Macario se desocupara y cuando lo hizo se acercó a ellos diciendo:- Ya veo Atanasio, que traes la cara ceniza.- Ando espantao. Y también le contó lo que había ocurrido.- Yo creo que debes ir ahorita mismo para agarrarla antes que se regrese al Purgatorio y tienes que hacerle un rezo primero y después le dices: “En nombre de Dios te pido que me digas si eres de este mundo o del otro”. Y terminó diciendo: yo creo que esa ánima te escogió porque quiere decirte donde hay un entierro y quiere que la saques del Purgatorio.Acordaron verse al día siguiente en la peluquería de Macario para platicar más ampliamente sobre el tema de los “entierros” y cuando Atanasio salía del templo los Cofrades seguían cantando: “AltíiisimoSeeñor….quesupistésjuntár, Auntieeempoenelaltár……. Sercorderóooypastooor…. Quisiéeracónfervor.Amaaar y réeecibir,Aquiénpor mí,Quisómoo….rir”.
Al siguiente día cuando llegó Atanasio a la peluquería, Macario le estaba haciendo el pelo a Herculano, “el medallas” y también se encontraba allí Jeremías, quien no se quería perder la reseña de lo que había pasado con el Ánima Sola. Atanasio les contó que había seguido al pié de la letra las instrucciones de Macario pero ya no se le apareció ningún espanto y aunque estuvo allí hasta pasada la medianoche, decidió irse a dormir porque todavía andaba temblando, aunque él decía que era de pena “por el dolor de las pobrecitas ánimas del purgatorio”. Entonces Jeremías preguntó:- ¿Por qué hay tantos entierros regados por el pueblo?Entonces Macario les empezó a relatar:- La gente quedó muy escamada después de lo que ocurrió con el Padre Torres cuando quemó y robó todo lo que había en 1816. A partir de eso, toda la gente conforme sacaba buena cosecha o cuando vendía algún animal, siempre prefería cobrar en monedas de oro y las enterraban en lugares que “señalaban” específicamente para que después no se les olvidara. Después de los robos del Padre Torres, el pueblo sufrió las Guerras de Santa Anna, las de Juárez y las guerras contra Maximiliano y todo eso en el siglo pasado. Ya en este siglo, cuando las tropas de los carrancistas y los villistas entraban al pueblo siempre arrasaban con todo. Con decirles que a veces, solamente dejaban el brocal de los pozos que eran de cantera porque cargaban hasta con los carrillos y las reatas. - ¡Ah que cabrones!, dijo muy enojado Jeremías. Y Macario siguió contando:- Después vino lo del asalto al tren en 1921. Dicen que enterraron muchas barras de oro allá por el rumbo del “Puente de fierro”. También aseguran que llevaron otra carga y la enterraron por el rumbo de El Marqueño, antes de cruzar el río ya que se dirigían al rancho de El Zapote. También dicen unos que Ramón Aguilar, el Cristero que hizo la matanza de federales en 1934, enterró una remesa de oro que había quitado a unos ricos de Zamora y ese oro quedó por el camino que va de la hacienda de San José rumbo al Zapote. También cuenta la leyenda que el Camino Real lo usaban como una ruta “secreta”, es decir, que casi nadie sabía que los grandes cargamentos de oro y plata que traían de Zacatecas con rumbo a la Capital, pasaban por Guadalajara y después se venían “rancheando” por La Barca y después por la Hacienda de San Antonio, Santa Lucía, El Salitre y seguían por el camino de El Zapote hasta llegar a Santa Ana Pacueco y de allí hasta Acámbaro y México. A pesar de que nadie sabía lo que transportaban en esas recuas de mulas, les hicieron varios asaltos y en esos caminos quedaron muchos tesoros que nunca se han descubierto. Finalmente, también hay muchos entierros porque, como dice la leyenda, por aquí anduvo Rentaría Luviano y su esposa La Poblana que robaron muchas diligencias y haciendas y tenían sus entierros en su famosa cueva y también en otros varios lugares que casi nadie supo donde quedaron exactamente.En ese punto de la plática, intervino Herculano quien había estado muy atento a lo que platicaba Macario y le preguntó:- ¿De qué forma guardaba la gente sus monedas de oro y sus barras de plata?- Los españoles tenían la costumbre de guardar sus tesoros en cueros de buey o de mula que son muy resistentes y es por eso que, cuando alguien descubre el lugar de un entierro, se le aparece el animal bufando y no deja acercarse al lugar exacto donde está el dinero. Ahora bien, mucha gente también guardaba su riqueza en baúles o en comanjas. Pero eso sí, cada que alguien se encuentra el entierro, esté envuelto en donde esté, siempre salen unos vaporcitos azules que brotan del dinero y si los respiras, te lleva la chingada.- ¡Yo creo que pa' salir de pobres, nosotros debemos encontrarnos un entierro!, dijo Jeremías.Fue entonces que todos se quedaron callados, pensando en la posibilidad de hacerse ricos.- ¿Oye Macario y si me acompañas a “tantear” otra vez al Ánima Sola, esta noche en el callejón? Le dijo Atanasio, a quien le brillaban los ojos de codicia.- ¿Y Por qué nomás van a ir ustedes? Replicó Jeremías.- ¡Yo también los voy a acompañar! Dijo Herculano.Entonces Macario Valdovinos les dijo muy serio:- Ustedes creen que es “de enchílame otra y déjame dos tostando”. El que va a buscar entierros, arriesga la vida porque el ánima que cuida el tesoro cobra tributo y siempre se muere uno de los que van a buscarlo, esa es la cuota que deben pagar los que son avariciosos.- Yo, con tal de salir de méndigo, me arriesgo, dijo Jeremías. A lo cual también se sumaron Herculano y Atanasio.Macario se quedó muy pensativo sopesando la idea y finalmente dijo:- Yo creo que hay que hacer primero “un cális” porque es necesario entrenar los ritos y rezos que se deben hacer a la hora de rascar. Si están decididos, lo vamos a hacer el sábado que entra, porque hay luna llena.- ¿Dónde vamos a hacer el intento? Preguntó Jeremías, y le contestó Herculano:- Será bueno ir a la huerta de Donaciano Anaya porque hace poco vieron nuevamente a una viejita que se aparece cruzando toda la huerta, desde la barda que da a espaldas de la casa de las Jovitas hasta la noria y el túnel que están a la salida de la otra calle, allá por la “Tetilla”.
El sábado a la hora convenida, se reunieron en la Plaza Principal y de allí se fueron con rumbo a la “Tetilla” buscando un lugar por donde entrar a la huerta. Encontraron un “portillo” cerca de la vecindad de don Juan Estrada y por allí se metieron. Lo primero que les dijo Macario fue que, al ir caminando, todos deberían ir rezando: “Salgan, salgan, ánimas de sus penas, que el rosario santo, rompe las cadenas”. Después, atravesaron la huerta de Rosalío Jiménez y se apostaron pegados a la barda de la casa de Las Jovitas. Mientras esperaban, para aplacar los nervios, empezaron a platicar en voz baja. Atanasio dijo:- Estos rezos se parecen a los que decía el padre Cirilo, el que trajeron para sacarle el diablo a una de las hijas de Sotero López. Al decir los exorcismos y aventarle el agua bendita, vieran que reparos pegaba la cabrona, parecía mula bruta. Después agregó:- Me dijeron que Herculano, además de los rosarios, ya anda vendiendo en San Juan de los Lagos, reliquias de la Tierra Santa: que unas astillitas de la Verdadera Cruz, que un trocito de la Sábana Santa, que unas flores cortadas del Huerto de los Olivos. ¿Es cierto eso? Y el aludido replicó:- Son puras figuraciones de la gente.En eso intervino Macario para decirles el siguiente rezo que se debe seguir en el rito para asegurar que se van a encontrar el entierro y además, las Ánimas, les puedan permitir sacarlo. Les pidió que pusieran más atención porque está más largo y se debe decir al menos una docena de veces en voz alta, pero muy despacio: “Por los agonizantes, oremos. Por los caminantes extraviados, los fieles necesitados y los que sufren, oremos. Te rogamos, Señor, por las almas pecadoras, las almas solitarias y las que sienten dolor. Por los pecadores, los enfermos, los tristes o carcomidos de angustia. Refugio de los pecadores, Salud de los enfermos, Consuelo de los afligidos. Por la angustia de nuestros prójimos, por la sal de sus lágrimas, por su pena traspasada de dolor; por nuestros prójimos, oremos”. “Por los Cátaros, para que finalmente encuentren el perdón aunque ahorita los tengamos que maldecir primero y nos dejen entrar a rascarle las entrañas a su entierro”.Cuando terminaron de repetir el rezo la docena de veces recomendada, Jeremías habló:- ¿Y quienes son esos mentados cástaros? Macario le contestó:- No son cástaros sino cátaros, y según la leyenda, son los guardianes de todos los tesoros escondidos en el mundo y hay que “maldecirlos” primero para que abran las puertas y dejen sacar el oro. Los cátaros eran unos “buenos cristianos” que practicaban la enseñanza de Jesús y vivían modestamente. Fueron condenados injustamente por no apegarse a la jerarquía eclesiástica en el siglo XIII. Cuando el Papa mandó un ejército para que atacara la ciudad de Languedoc, en Francia, iban a entrar, matando a todos, pero alguien dijo que dentro había católicos y cátaros viviendo juntos y se podían confundir a la hora de matarlos. Fue entonces que un monje malaentraña dijo: “No mostreis misericordia alguna en razón a la clase social, la edad o sexo. Matadlos a todos, que Dios sabrá distinguir a los suyos”. Cuando las tropas tomaron la ciudad, no encontraron el tesoro cátaro, que según decían, era inmenso. Ya en siglos posteriores, todo aquel que quiera encontrar alguna riqueza escondida, debe recitar en voz alta dos veces la maldición, para poder hallar lo que busca. Enseguida todos recitaron dos veces:“Malditos sean siempre y en todas partes. Malditos sean día y noche y a todas horas.Malditos sean cuando duermen y cuando estén despiertos. Malditos sean cuando comen y cuando beben. Malditos sean cuando callan y cuando hablan.Malditos sean de pies a cabeza. Que sus ojos se cieguen, que sus oídos ensordezcan, que su boca enmudezca y que su lengua se quede pegada al paladar.Que sus manos no puedan ya tocar nada más y que sus pies no puedan andar.Malditos sean todos sus miembros. Malditos sean cuando estén de pié, cuando yacen y cuando estén sentados.Que sean enterrados con los perros y los burros. Que los lobos rapaces devoren sus cadáveres”.- ¡Hasta se me enchinó el cuero ora que estábamos rezando! Dijo Atanasio.- A mí también me pareció muy exagerada la maldición la primera vez que la dije, pero así debe uno hacer el rito, si no, no sacaremos nada, agregó Macario.Después de los rezos, todos se quedaron muy quietos porque quedaron invadidos de sentimientos mezclados, entre lástima por los cátaros, ambición por el dinero que iban a desenterrar y miedo por los espantos que les pudieran salir.Ya había pasado la medianoche y la luna brillaba de una manera especial. Se oían algunos ladridos de perros como si persiguieran algún coyote en el cerro. También se escuchaban los rebuznidos de los burros que estaban en los corrales en la guamuchilera al otro lado del río. De repente, todos voltearon a ver al “Faifitas” que estaba haciendo unos rechinidos que escalofriaban el cuerpo. Rechinaba los dientes como remoliendo grillos y el cuerpo le temblaba como si le hubieran picado muchos alacranes al mismo tiempo y solo atinaba a voltear y mover la cara como si les avisara de un peligro. Herculano volteó hacia la parte de la huerta que les señalaba el “Faifitas” con la cabeza y dijo en voz alta:- ¡Ave María Purísima! y señaló una luz que se movía como a treinta metros de donde estaban…..
Amables lectores, el espacio se me terminó y la próxima semana continuaré el relato de lo que, según la leyenda, ocurrió en Yurécuaro hace mucho tiempo.Gracias por acompañarme.José Luis García Salazar.
René Martínez Valadez
En años recientes, científicos y filósofos han llegado a la conclusión de que “la pintura” fue lo que permitió a la humanidad, avanzar a pasos agigantados en su evolución en los últimos 20,000 años. Este arte, permitió a los seres humanos, desarrollar el lenguaje con lo cual pudieron expresar los mensajes del alma. Lo anterior ocurrió, de manera resumida en tres fases: la primera fue cuando nuestros ancestros crearon pinturas rupestres; después de eso, dieron origen a los “ideogramas”, que son los elementos precursores de la escritura y que representan las ideas que se quieren transmitir. La tercera fase fue la invención del alfabeto que permitió estructurar el lenguaje para escribir, leer y comunicar los aprendizajes de manera sistemática lo cual dio origen a las ciencias, la filosofía, la educación y todas las artes que caracterizan a los seres humanos poseedores de la sabiduría y el conocimiento. El personaje del que ahora hablaremos es un yurecuarense que ha sabido transmitirnos con sus pinturas, sus conocimientos, su espíritu y el alma de muchas cosas que representan el corazón de nuestro pueblo.
René Martínez nació el 21 de marzo de 1972. Es hijo de Evelia Valadez Rodríguez y Plutarco Martínez Pérez. Realizó estudios elementales en la Escuela Primaria Federal “Constitución de 1917”; después pasó por la Secundaria Justo Sierra y también por el Colegio de Bachilleres, todos ellos en Yurécuaro.
Sus estudios profesionales.Una vez que René terminó su educación de bachiller, su papá, el profesor Plutarco Martínez, le preguntó qué carrera quería seguir estudiando y en qué ciudad para ver “de qué tamaño” era la mensualidad que tendría que erogar la familia. La respuesta que escuchó lo dejó “frío” ya que René le dijo que por el momento no le atraía seguir una “carrera” tradicional y que mejor se iba a dedicar a la pintura. Plutarco, anduvo cabizbajo mucho tiempo pero a final de cuentas, como siempre lo ha hecho, respetó la decisión de su hijo y lo apoyó incondicionalmente.Fue así que René, como parte de su vocación artística, realizó primero estudios de “Dibujo artístico” y “Pintura al óleo” en el Instituto CEAC de la Ciudad de México. Posteriormente, estudió con el pintor peruano Medarno Romero que radicaba en Pajuacarán, Michoacán. Este maestro dominaba el trabajo de retoque fotográfico y otras técnicas depuradas. René también realizó sus primeras exposiciones pictóricas al lado de su maestro Romero. Para complementar sus conocimientos, también realizó estudios en Tecnologías de la Información enfocados al manejo de software fotográfico y diseño con ayuda de la computadora para poder estar a la vanguardia en este tiempo en que las nuevas tecnologías tienen un papel preponderante en el mundo.Actualmente está por terminar la Licenciatura en Gestión Cultural en la Universidad de Guadalajara conformando la primera generación de licenciados en dicha carrera en todo México. También está estudiando el Diplomado en Desarrollo Gerencial en la Universidad On Line de la Comunidad Yurecuarense Virtual.
Historia de la pintura.El Ser Humano, en su evolución y a diferencia de los otros animales, se ha caracterizado por poseer dotes artísticas. Las primeras manifestaciones las tenemos en las pinturas rupestres existentes en muchas cuevas de diferentes partes del mundo y fueron hechas, según algunos expertos, desde hace más de 30,000 años. Las pinturas rupestres iniciaron su fama mundial, al darse a conocer la cueva de Altamira en España y las cuevas de Lascaux y Aurignac en Francia. En el arte rupestre, nuestros ancestros simbolizaron principalmente seres humanos y animales como los bisontes, caballos, mamuts, ciervos y renos.Ahora bien, en nuestro país, se han encontrado pinturas rupestres en muchas partes como las de la Sierra de Guadalupe en Baja California Sur que se cree fueron hechas hace 7,500 años. También podemos encontrar este arte en zonas de Yucatán, Tlaxcala, Oaxaca, el Valle de México y muchas otras regiones de nuestro país.En términos generales, podemos decir que los pintores egipcios y babilonios fueron los que continuaron la obra después de aquellos que plasmaron su arte en las cavernas. La pintura egipcia, se desarrolló desde hace unos 6,000 años y fue eminentemente simbólica, lo cual, como dijimos al inicio de este artículo, dio pauta al nacimiento del alfabeto que habría de propiciar la transmisión del conocimiento, sobre todo en la civilización occidental hasta nuestros días. Este tipo de pintura se realizó en los palacios de los gobernantes pero sobre todo en sus tumbas y representaban a la naturaleza y pasajes de la vida cotidiana de la gente. El siguiente pueblo que continuó la pintura fue el de los minoicos en Creta y también los pobladores de Micenas hace 3,500 años. Después de ellos, los que tomaron su herencia fueron los griegos quienes a su vez la transmitieron a los romanos que nos dejaron buenos ejemplos de pintura mural en las ciudades de Herculano y Pompeya que fueron arrasadas por el volcán Vesubio en el año 79 de nuestra Era. Dando un salto en el tiempo, podemos decir que la pintura renacentista, de los siglos XV y XVI, con sus exponentes Giotto, Leonardo Da Vinci, Miguel Ángel, Rafael y Tiziano coronaron esos siglos del desarrollo de la humanidad ya que ellos nos dejaron infinidad de obras que expresan el alma y espíritu de la Creación de Dios. Después de estos grandes pintores, muchos han continuado su obra en diversas partes del mundo.
La pintura en México ha tenido grandes exponentes, muchos de ellos anónimos, sobre todo aquellos que plasmaron la historia de su pueblo en infinidad de murales como los de Bonampak, Teotihuacan, Cholula y Monte Albán y en códices como el Mendocino, el Borbónico, y el de La Tira de la Peregrinación, por citar solo unos pocos. Ya en tiempos de la Colonia, tenemos grandes pintores como Cristóbal de Villalpando, Baltasar de Echave, Luis Juárez, Juan Correa y Miguel Cabrera. En el s, XIX, tenemos pintores como José María Velasco, Hermenegildo Bustos y Julio Ruelas. En el s. XX destacan pintores como José Clemente Orozco, Diego Rivera, David Alfaro Sequeiros, Rafael Coronel, Rufino Tamayo, Juan Soriano, Francisco Toledo, Remedios Varo y, debido al espacio, dejo sin mencionar a miles de pintores mexicanos que nos siguen deleitando con su arte. Para nosotros los yurecuarenses, debe ser motivo de orgullo que en la lista anterior se tome en cuenta a René Martínez ya que a través de más de doscientas obras, ha sabido transmitirnos por medio de los colores de sus pinceles, infinidad de sentimientos, emociones y razones que no se pueden explicar con la palabra escrita ni contándolas ni cantándolas. Él es capaz de hacernos sentir el dolor de una madre al ver a su hijo crucificado. Y también, al ver sus cuadros, tanto nos puede convencer de ser compasivos y otorgar el perdón a quien nos ha hecho daño o puede despertar en nosotros la sensualidad humana y natural al ver los bien trazados cuerpos de hombres y mujeres que plasma en sus lienzos con tanta fidelidad y realismo.Quiero agregar aquí un comentario sobre el Síndrome de Stendhal (es un seudónimo de Henri-Marie Beyle), quien lo describió por primera vez cuando visitó la Basílica de Santa Cruz de Florencia, Italia en 1817. Estos síntomas de enfermedad se desatan cuando una persona es expuesta a demasiada belleza en un espacio corto de tiempo ya sea al observar pinturas u otras obras hermosas o al estar en presencia de áreas naturales indescriptibles. Los síntomas van desde simples mareos hasta psicosis total y causa un elevado ritmo cardiaco, vértigos y confusión. En la ciudad de Florencia es donde se tienen la mayor parte de los casos documentados de este síndrome que padecen los visitantes de sus museos. Menciono esto ya que, cualquiera de nosotros, pudiera padecer de estos síntomas cuando se ponga enfrente de alguna pintura de René ya sea que esté viendo el cuadro de “El Perdón” donde Jesús sostiene a una persona que aparentemente lo ha crucificado; es tanta la belleza y realismo, que parece que la mano se hunde en el cuerpo sostenido. También pudiera ser que al observar la pintura de “María de la Luz Rico” se transporten hasta el año 1816 cuando el Padre Torres arrasó con nuestro pueblo y se “quemen” con las llamas que brotan del templo incendiado. Aunque también pudieran sufrir de vértigos cuando vean el cuadro “La Libertad”, donde una bella mujer, de espaldas, va abriendo sus alas de mariposa y camina por un sendero de piedra. ¡Son tantas las emociones que brotan en nosotros cuando admiramos la obra de nuestro paisano!
Semblanza de algunas de las pinturas de René Martínez.Fue en 1999 Cuando René hizo por primera vez en Yurécuaro, una exposición de la obra que había reunido en sus doce años de labor artística y le llamó “Los 100 Cuadros”. El profesor Plutarco Martínez, consiguió que le facilitaran el portal interior de la Presidencia para llevar a cabo la exposición. Una vez que ya estaba la obra lista para ser visitada, pasaban las horas y no había gente a quien mostrársela por lo que Plutarco tuvo que hacer gala de convencimiento con todos aquellos que pasaban ya sea rumbo al mercado o cuando iban a comprarse unas paletas del “Churipio”. Prácticamente los jalaba y empujaba diciéndoles, ¡Pásenle, que no estamos cobrando por ver! Y poco a poco convenció a la gente a que se parara ante los cuadros. Ya avanzado el día, se acercó a René una persona que le preguntó cuánto costaba el cuadro llamado “El Rapto” (de Rubens) y cuando escuchó el precio, solamente se quedó absorto otro rato más ante la pintura y después abandonó el recinto. René se quedó pensando que quizás esta persona se había espantado por la cantidad que se pedía por él y ya no le dio importancia al asunto. Poco después, a René le extrañó ver que la persona se presentó ante él con paso decidido al mismo tiempo que le entregaba la cantidad solicitada. El comprador se llevó el cuadro y esa misma noche, con el producto de esa primera venta, René pudo pagar parte de sus deudas que ya eran muchas. Al otro día, nuevamente René quedó sorprendido al ver al comprador quien, muy afligido, le decía que iba a tener que devolver el cuadro porque su esposa no le había permitido instalar “tamaños desfiguros” dentro de su casa. René le dijo que había un pequeño problema ya que el dinero de la venta estaba ya en manos de otras personas y le explicó lo de sus deudas. El comprador le dijo que no importaba si solamente le permitía llevarse otros cuadros que alcanzaran la suma que él le había entregado y así quedó sellado el trato. Posteriormente, llegó otro comprador y se paró ante “El Rapto”. Preguntó el precio y en vista de que no era poco, preguntó también si podía pagarlo en dos partes y como era una persona conocida, René aceptó y el comprador pagó la primera parte y la pintura partió en su segundo viaje. Al siguiente día, ¡qué les cuento!, se presentó “El Rapto” en su segundo viaje de regreso y nuevamente el segundo comprador se había topado con el mismo regaño de su respectiva esposa que también había impedido la colocación del cuadro dentro de su hogar. René por su parte, como eran muchas sus deudas, por segunda ocasión se había adelantado a entregar el dinero recibido y por segunda ocasión, se realizó el trato mediante el cual, el segundo comprador se llevó varias pinturas para compensar lo que había pagado y…… todos contentos. Todo esto que yo les cuento, me lo platicó René en una ocasión en que fui a visitarlo a su taller de la calle Justo Sierra # 60. Me mostró “El Rapto” que estaba colgado de una de las paredes y vi que no era un cuadro común ya que medía poco más de un metro de ancho y poco menos de dos metros de alto. En esta pintura podemos apreciar a dos hombres que hacen gala de su fuerza e intentan subir a sus caballos a dos doncellas desnudas. ¡Pero que figuras de mujeres plasmó René en el lienzo! Se ven casi reales y tan es así que se lo comenté y él me dijo señalando a una de las piernas de una de las mujeres: “Mira José Luis, cada que viene algún amigo a visitarme, le dan una “pasadita” a la pierna y ya en varias ocasiones he tenido que retocarlas para quitarles la mancha porque mis amigos, ni siquiera alcanzan a lavarse las manos antes de sobarlas”. Después de esta plática, pasó algo de tiempo y la última vez que vi a René le pregunté qué fin había tenido el cuadro y me dijo que un día había llegado a su taller el primer comprador diciéndole ¿Dónde esta MI cuadro?, René lo llevó ante la pintura y el comprador volvió a quedarse absorto ante él, al mismo tiempo que preguntaba: ¿Cuánto te tengo que dar para llevármelo nuevamente? René le dijo el precio, al mismo tiempo que le advertía sobre el permiso de colocación dentro de su casa y el comprador con una sonrisa en la cara solamente le dijo: “Mis hijos ya crecieron y ya pueden ver este tipo de arte”. Si alguno de los que lleguen a leer estas líneas, está interesado en constatar mi apreciación pictórica, le recomiendo que pida de favor a don Jesús Durán que le permita apreciar SU cuadro (calle Guerrero junto al Centro de Salud). “Herencia” es el nombre de un óleo sobre tela que René elaboró y donó en 2005 mientras fungía como Director de La Casa de la Cultura. Es una composición de tres retratos: abuelo-padre-nieto (Lázaro-Cuautémoc-Lázaro), de la familia Cárdenas. Este cuadro y otros más, de manera desinteresada, los tuvo que entregar René al gobierno estatal con el fin de conseguir apoyos oficiales para hacer de La Casa de la Cultura de Yurécuaro un recinto digno donde se tuviera realmente el ambiente de superación cultural que demandaba nuestra ciudad en aquel entonces. Como bien sabemos todos, René fue el encargado de renovar y vitalizar los esfuerzos de un equipo de profesores para cumplir la Misión cultural encomendada y durante su gestión yo mismo pude ver cómo se fueron dotando las distintas áreas y departamentos con sus herramientas de apoyo que en ocasiones fueron pagadas voluntariamente con parte del sueldo de René. El cuadro “Herencia” fue una grata sorpresa que recibió el entonces gobernador de Michoacán, Lázaro Cárdenas Batel y fue motivo de muchos elogios al grado que, según cuentan, fue a parar a Cuba de donde es originaria su esposa.“México en la piel” es la pintura que representó la imagen distintiva del 1er Festival Mundial de Danza y que también fue el XV Festival Nacional Michoacán 2009. Esta pintura muestra con gran vigor la fuerza de la mexicanidad expresada por un charro y una mujer que se abraza a él como si le diera su fuerza para continuar la senda del amor y del trabajo. Este cuadro fue adquirido por el profesor J. Guadalupe García, director del Ballet Folklórico Internacional Yurécuaro y puede ser admirado en el Café de la calle Pípila.Retrato de “Tomasita” (abuelita de René), y del cual, no ha querido deshacerse porque pertenece a su colección privada. En este cuadro podemos admirar cómo las arrugas del rostro nos reflejan la sabiduría, la experiencia y el amor transmitido por nuestros ancestros. También tenemos las pinturas del Yurécuaro antiguo que han sido creadas a partir de viejas fotografías. Estas obras han circulado desde hace varios años en los típicos calendarios de pueblo que elaboran todavía empresas como Impresos ABC de Sahuayo y que adornan muchas de las casas de nuestra región y que son comprados ávidamente por nuestros paisanos inmigrantes que se los llevan como “pan caliente” hacia los Estado Unidos.Existen muchas otras pinturas, cuadros y retratos que hacen palpable el arte que nos regala René y que hacen palpitar y resonar nuestro espíritu.Amables lectores, como dijo Plutarco Martínez, ¡No se cobra por ver!Tampoco le teman al “Síndrome de Stendhal”, que a final de cuentas, se cura al cerrar los ojos. Gracias por estar nuevamente juntos en este sencillo comentario.
José Luis García Salazar
René Martínez nació el 21 de marzo de 1972. Es hijo de Evelia Valadez Rodríguez y Plutarco Martínez Pérez. Realizó estudios elementales en la Escuela Primaria Federal “Constitución de 1917”; después pasó por la Secundaria Justo Sierra y también por el Colegio de Bachilleres, todos ellos en Yurécuaro.
Sus estudios profesionales.Una vez que René terminó su educación de bachiller, su papá, el profesor Plutarco Martínez, le preguntó qué carrera quería seguir estudiando y en qué ciudad para ver “de qué tamaño” era la mensualidad que tendría que erogar la familia. La respuesta que escuchó lo dejó “frío” ya que René le dijo que por el momento no le atraía seguir una “carrera” tradicional y que mejor se iba a dedicar a la pintura. Plutarco, anduvo cabizbajo mucho tiempo pero a final de cuentas, como siempre lo ha hecho, respetó la decisión de su hijo y lo apoyó incondicionalmente.Fue así que René, como parte de su vocación artística, realizó primero estudios de “Dibujo artístico” y “Pintura al óleo” en el Instituto CEAC de la Ciudad de México. Posteriormente, estudió con el pintor peruano Medarno Romero que radicaba en Pajuacarán, Michoacán. Este maestro dominaba el trabajo de retoque fotográfico y otras técnicas depuradas. René también realizó sus primeras exposiciones pictóricas al lado de su maestro Romero. Para complementar sus conocimientos, también realizó estudios en Tecnologías de la Información enfocados al manejo de software fotográfico y diseño con ayuda de la computadora para poder estar a la vanguardia en este tiempo en que las nuevas tecnologías tienen un papel preponderante en el mundo.Actualmente está por terminar la Licenciatura en Gestión Cultural en la Universidad de Guadalajara conformando la primera generación de licenciados en dicha carrera en todo México. También está estudiando el Diplomado en Desarrollo Gerencial en la Universidad On Line de la Comunidad Yurecuarense Virtual.
Historia de la pintura.El Ser Humano, en su evolución y a diferencia de los otros animales, se ha caracterizado por poseer dotes artísticas. Las primeras manifestaciones las tenemos en las pinturas rupestres existentes en muchas cuevas de diferentes partes del mundo y fueron hechas, según algunos expertos, desde hace más de 30,000 años. Las pinturas rupestres iniciaron su fama mundial, al darse a conocer la cueva de Altamira en España y las cuevas de Lascaux y Aurignac en Francia. En el arte rupestre, nuestros ancestros simbolizaron principalmente seres humanos y animales como los bisontes, caballos, mamuts, ciervos y renos.Ahora bien, en nuestro país, se han encontrado pinturas rupestres en muchas partes como las de la Sierra de Guadalupe en Baja California Sur que se cree fueron hechas hace 7,500 años. También podemos encontrar este arte en zonas de Yucatán, Tlaxcala, Oaxaca, el Valle de México y muchas otras regiones de nuestro país.En términos generales, podemos decir que los pintores egipcios y babilonios fueron los que continuaron la obra después de aquellos que plasmaron su arte en las cavernas. La pintura egipcia, se desarrolló desde hace unos 6,000 años y fue eminentemente simbólica, lo cual, como dijimos al inicio de este artículo, dio pauta al nacimiento del alfabeto que habría de propiciar la transmisión del conocimiento, sobre todo en la civilización occidental hasta nuestros días. Este tipo de pintura se realizó en los palacios de los gobernantes pero sobre todo en sus tumbas y representaban a la naturaleza y pasajes de la vida cotidiana de la gente. El siguiente pueblo que continuó la pintura fue el de los minoicos en Creta y también los pobladores de Micenas hace 3,500 años. Después de ellos, los que tomaron su herencia fueron los griegos quienes a su vez la transmitieron a los romanos que nos dejaron buenos ejemplos de pintura mural en las ciudades de Herculano y Pompeya que fueron arrasadas por el volcán Vesubio en el año 79 de nuestra Era. Dando un salto en el tiempo, podemos decir que la pintura renacentista, de los siglos XV y XVI, con sus exponentes Giotto, Leonardo Da Vinci, Miguel Ángel, Rafael y Tiziano coronaron esos siglos del desarrollo de la humanidad ya que ellos nos dejaron infinidad de obras que expresan el alma y espíritu de la Creación de Dios. Después de estos grandes pintores, muchos han continuado su obra en diversas partes del mundo.
La pintura en México ha tenido grandes exponentes, muchos de ellos anónimos, sobre todo aquellos que plasmaron la historia de su pueblo en infinidad de murales como los de Bonampak, Teotihuacan, Cholula y Monte Albán y en códices como el Mendocino, el Borbónico, y el de La Tira de la Peregrinación, por citar solo unos pocos. Ya en tiempos de la Colonia, tenemos grandes pintores como Cristóbal de Villalpando, Baltasar de Echave, Luis Juárez, Juan Correa y Miguel Cabrera. En el s, XIX, tenemos pintores como José María Velasco, Hermenegildo Bustos y Julio Ruelas. En el s. XX destacan pintores como José Clemente Orozco, Diego Rivera, David Alfaro Sequeiros, Rafael Coronel, Rufino Tamayo, Juan Soriano, Francisco Toledo, Remedios Varo y, debido al espacio, dejo sin mencionar a miles de pintores mexicanos que nos siguen deleitando con su arte. Para nosotros los yurecuarenses, debe ser motivo de orgullo que en la lista anterior se tome en cuenta a René Martínez ya que a través de más de doscientas obras, ha sabido transmitirnos por medio de los colores de sus pinceles, infinidad de sentimientos, emociones y razones que no se pueden explicar con la palabra escrita ni contándolas ni cantándolas. Él es capaz de hacernos sentir el dolor de una madre al ver a su hijo crucificado. Y también, al ver sus cuadros, tanto nos puede convencer de ser compasivos y otorgar el perdón a quien nos ha hecho daño o puede despertar en nosotros la sensualidad humana y natural al ver los bien trazados cuerpos de hombres y mujeres que plasma en sus lienzos con tanta fidelidad y realismo.Quiero agregar aquí un comentario sobre el Síndrome de Stendhal (es un seudónimo de Henri-Marie Beyle), quien lo describió por primera vez cuando visitó la Basílica de Santa Cruz de Florencia, Italia en 1817. Estos síntomas de enfermedad se desatan cuando una persona es expuesta a demasiada belleza en un espacio corto de tiempo ya sea al observar pinturas u otras obras hermosas o al estar en presencia de áreas naturales indescriptibles. Los síntomas van desde simples mareos hasta psicosis total y causa un elevado ritmo cardiaco, vértigos y confusión. En la ciudad de Florencia es donde se tienen la mayor parte de los casos documentados de este síndrome que padecen los visitantes de sus museos. Menciono esto ya que, cualquiera de nosotros, pudiera padecer de estos síntomas cuando se ponga enfrente de alguna pintura de René ya sea que esté viendo el cuadro de “El Perdón” donde Jesús sostiene a una persona que aparentemente lo ha crucificado; es tanta la belleza y realismo, que parece que la mano se hunde en el cuerpo sostenido. También pudiera ser que al observar la pintura de “María de la Luz Rico” se transporten hasta el año 1816 cuando el Padre Torres arrasó con nuestro pueblo y se “quemen” con las llamas que brotan del templo incendiado. Aunque también pudieran sufrir de vértigos cuando vean el cuadro “La Libertad”, donde una bella mujer, de espaldas, va abriendo sus alas de mariposa y camina por un sendero de piedra. ¡Son tantas las emociones que brotan en nosotros cuando admiramos la obra de nuestro paisano!
Semblanza de algunas de las pinturas de René Martínez.Fue en 1999 Cuando René hizo por primera vez en Yurécuaro, una exposición de la obra que había reunido en sus doce años de labor artística y le llamó “Los 100 Cuadros”. El profesor Plutarco Martínez, consiguió que le facilitaran el portal interior de la Presidencia para llevar a cabo la exposición. Una vez que ya estaba la obra lista para ser visitada, pasaban las horas y no había gente a quien mostrársela por lo que Plutarco tuvo que hacer gala de convencimiento con todos aquellos que pasaban ya sea rumbo al mercado o cuando iban a comprarse unas paletas del “Churipio”. Prácticamente los jalaba y empujaba diciéndoles, ¡Pásenle, que no estamos cobrando por ver! Y poco a poco convenció a la gente a que se parara ante los cuadros. Ya avanzado el día, se acercó a René una persona que le preguntó cuánto costaba el cuadro llamado “El Rapto” (de Rubens) y cuando escuchó el precio, solamente se quedó absorto otro rato más ante la pintura y después abandonó el recinto. René se quedó pensando que quizás esta persona se había espantado por la cantidad que se pedía por él y ya no le dio importancia al asunto. Poco después, a René le extrañó ver que la persona se presentó ante él con paso decidido al mismo tiempo que le entregaba la cantidad solicitada. El comprador se llevó el cuadro y esa misma noche, con el producto de esa primera venta, René pudo pagar parte de sus deudas que ya eran muchas. Al otro día, nuevamente René quedó sorprendido al ver al comprador quien, muy afligido, le decía que iba a tener que devolver el cuadro porque su esposa no le había permitido instalar “tamaños desfiguros” dentro de su casa. René le dijo que había un pequeño problema ya que el dinero de la venta estaba ya en manos de otras personas y le explicó lo de sus deudas. El comprador le dijo que no importaba si solamente le permitía llevarse otros cuadros que alcanzaran la suma que él le había entregado y así quedó sellado el trato. Posteriormente, llegó otro comprador y se paró ante “El Rapto”. Preguntó el precio y en vista de que no era poco, preguntó también si podía pagarlo en dos partes y como era una persona conocida, René aceptó y el comprador pagó la primera parte y la pintura partió en su segundo viaje. Al siguiente día, ¡qué les cuento!, se presentó “El Rapto” en su segundo viaje de regreso y nuevamente el segundo comprador se había topado con el mismo regaño de su respectiva esposa que también había impedido la colocación del cuadro dentro de su hogar. René por su parte, como eran muchas sus deudas, por segunda ocasión se había adelantado a entregar el dinero recibido y por segunda ocasión, se realizó el trato mediante el cual, el segundo comprador se llevó varias pinturas para compensar lo que había pagado y…… todos contentos. Todo esto que yo les cuento, me lo platicó René en una ocasión en que fui a visitarlo a su taller de la calle Justo Sierra # 60. Me mostró “El Rapto” que estaba colgado de una de las paredes y vi que no era un cuadro común ya que medía poco más de un metro de ancho y poco menos de dos metros de alto. En esta pintura podemos apreciar a dos hombres que hacen gala de su fuerza e intentan subir a sus caballos a dos doncellas desnudas. ¡Pero que figuras de mujeres plasmó René en el lienzo! Se ven casi reales y tan es así que se lo comenté y él me dijo señalando a una de las piernas de una de las mujeres: “Mira José Luis, cada que viene algún amigo a visitarme, le dan una “pasadita” a la pierna y ya en varias ocasiones he tenido que retocarlas para quitarles la mancha porque mis amigos, ni siquiera alcanzan a lavarse las manos antes de sobarlas”. Después de esta plática, pasó algo de tiempo y la última vez que vi a René le pregunté qué fin había tenido el cuadro y me dijo que un día había llegado a su taller el primer comprador diciéndole ¿Dónde esta MI cuadro?, René lo llevó ante la pintura y el comprador volvió a quedarse absorto ante él, al mismo tiempo que preguntaba: ¿Cuánto te tengo que dar para llevármelo nuevamente? René le dijo el precio, al mismo tiempo que le advertía sobre el permiso de colocación dentro de su casa y el comprador con una sonrisa en la cara solamente le dijo: “Mis hijos ya crecieron y ya pueden ver este tipo de arte”. Si alguno de los que lleguen a leer estas líneas, está interesado en constatar mi apreciación pictórica, le recomiendo que pida de favor a don Jesús Durán que le permita apreciar SU cuadro (calle Guerrero junto al Centro de Salud). “Herencia” es el nombre de un óleo sobre tela que René elaboró y donó en 2005 mientras fungía como Director de La Casa de la Cultura. Es una composición de tres retratos: abuelo-padre-nieto (Lázaro-Cuautémoc-Lázaro), de la familia Cárdenas. Este cuadro y otros más, de manera desinteresada, los tuvo que entregar René al gobierno estatal con el fin de conseguir apoyos oficiales para hacer de La Casa de la Cultura de Yurécuaro un recinto digno donde se tuviera realmente el ambiente de superación cultural que demandaba nuestra ciudad en aquel entonces. Como bien sabemos todos, René fue el encargado de renovar y vitalizar los esfuerzos de un equipo de profesores para cumplir la Misión cultural encomendada y durante su gestión yo mismo pude ver cómo se fueron dotando las distintas áreas y departamentos con sus herramientas de apoyo que en ocasiones fueron pagadas voluntariamente con parte del sueldo de René. El cuadro “Herencia” fue una grata sorpresa que recibió el entonces gobernador de Michoacán, Lázaro Cárdenas Batel y fue motivo de muchos elogios al grado que, según cuentan, fue a parar a Cuba de donde es originaria su esposa.“México en la piel” es la pintura que representó la imagen distintiva del 1er Festival Mundial de Danza y que también fue el XV Festival Nacional Michoacán 2009. Esta pintura muestra con gran vigor la fuerza de la mexicanidad expresada por un charro y una mujer que se abraza a él como si le diera su fuerza para continuar la senda del amor y del trabajo. Este cuadro fue adquirido por el profesor J. Guadalupe García, director del Ballet Folklórico Internacional Yurécuaro y puede ser admirado en el Café de la calle Pípila.Retrato de “Tomasita” (abuelita de René), y del cual, no ha querido deshacerse porque pertenece a su colección privada. En este cuadro podemos admirar cómo las arrugas del rostro nos reflejan la sabiduría, la experiencia y el amor transmitido por nuestros ancestros. También tenemos las pinturas del Yurécuaro antiguo que han sido creadas a partir de viejas fotografías. Estas obras han circulado desde hace varios años en los típicos calendarios de pueblo que elaboran todavía empresas como Impresos ABC de Sahuayo y que adornan muchas de las casas de nuestra región y que son comprados ávidamente por nuestros paisanos inmigrantes que se los llevan como “pan caliente” hacia los Estado Unidos.Existen muchas otras pinturas, cuadros y retratos que hacen palpable el arte que nos regala René y que hacen palpitar y resonar nuestro espíritu.Amables lectores, como dijo Plutarco Martínez, ¡No se cobra por ver!Tampoco le teman al “Síndrome de Stendhal”, que a final de cuentas, se cura al cerrar los ojos. Gracias por estar nuevamente juntos en este sencillo comentario.
José Luis García Salazar
YURECUARO
Flavio A. Rizo Carrillo
En Yurécuaro hemos tenido ídolos del deporte que nos han dejado grandes satisfacciones. En las décadas de 1940 y 1950, en béisbol contamos con Octaviano Castellanos y con Lauzán. En fútbol, sobre todo, en la segunda mitad de la década de 1950, tuvimos la figura de Flavio Rizo a quien el destino le hizo una mala jugada y le impidió ser futbolista profesional. Nuestro personaje de hoy, nace un 5 de octubre de 1938 y fallece el 19 de diciembre de 1994. Sus padres fueron Soledad carrillo y José Matilde (Tiye) Rizo García quien le heredó la afición por el deporte y de acuerdo a lo que nos dejó escrito Manuel González Mariscal: “El “Tiye” fue un distinguido integrante del equipo “Imperial” que allá por 1927, obtuvo varios triunfos sobre equipos de primera categoría de la Capital de la República, uno de ellos, el glorioso equipo Marte”.Flavio Rizo, realizó sus primeros estudios en la Escuela Primaria Federal “Constitución de 1917” de Yurécuaro. Posteriormente se trasladó a la ciudad de Morelia donde cursó la secundaria y después a la ciudad de Guadalajara donde realizó sus estudios vocacionales y la carrera de Ingeniería Mecánica y Eléctrica. La Secretaría de Educación Pública le extendió su cédula profesional el 11 de diciembre de 1973. A la par de su vida de estudiante y estando en Guadalajara, jugaba volibol y básketbol donde recibió una medalla por ser el jugador del año además de varios reconocimientos por su espíritu deportivo. En Yurécuaro jugó desde muy chico en el equipo Atlas bajo la tutela de Cheo Godínez quien era el entrenador y donde lograron los campeonatos de los años 55, 56, 57 y 58. Cheo lo describe como: “…. un jugador alto, fuerte y elegante de corte moderno. Era un gran comodín y por arriba nadie lo pasaba; sus barridas eran justas y limpias comparables a las de los grandes seleccionados nacionales Jesús del Muro y Gustavo Peña”. También Cheo relata que en una ocasión en que fueron a jugar al poblado de Jesús María, encontraron grandes anuncios del partido en la Plaza Principal; en ellos se leía: “Hoy en el campo deportivo local, se presentan los mejores delanteros del campeonato: la pareja infernal formada por el Húngaro y Pascualet” (Andrés Rodríguez). Sigue relatando Cheo que se jugó primero el partido de segunda fuerza donde los del Atlas de Yurécuaro empataron a dos tantos y en la primera fuerza derrotaron a los de Jesús María con goles de Andrés y de Flavio. Los jugadores creían que los del pueblo los iban a apedrear por haberlos derrotado pero en lugar de eso, aplaudieron y los felicitaron por el gran juego que brindaron al público. Además de “la pareja infernal”, los jugadores que integraban al Atlas eran: Jesús Zárate, Manuel Bravo, Rogelio Rodríguez, Flavio Medina, Antonio Leyva, Gonzalo Rizo, Leonardo García, Ignacio Valencia y Salvador Tirado.Jugando fútbol, Flavio sufrió un accidente en Atotonilco, Jalisco en abril de 1961 y un mes después le amputaron la pierna derecha.En mayo de 1961, el día en que regresó del hospital donde lo habían intervenido, se corrió el rumor de que “el Húngaro” iba a llegar en la tarde y el pueblo se empezó a juntar en la calle Morelos desde “la Tetilla” y hasta la Plaza Principal, como si esperáramos al mismísimo presidente de La República o como si fuera el desfile del 16 de Septiembre. Hasta recuerdo que alguien mandó traer una “gruesa” de cohetes y los estuvieron aventando y como vieron que no llegaba el coche que lo transportaba, tuvieron que traer más pólvora porque, ¡faltaba más! A nuestro querido “Húngaro” no se le podía recibir con tan poco alboroto porque bien se lo había ganado.Cuando llegó la comitiva, toda la gente les aventaba confeti y serpentinas. Fue un gran recibimiento y el templo estuvo a reventar durante la misa que se celebró en su honor. Hubo mucha gente llorando, las mujeres sin un ápice de rubor y muchos hombres, mejor se salían a “agarrar aire” para que no los vieran con “las de San Pedro” bajándoles por la cara.Le apodaban “el Húngaro”.Y como decía la palomilla, “no le decíamos el Húngaro porque viniera con ese grupo de gente en sus viejos camiones a leernos la suerte o a robarnos las gallinas, sino porque era igualito al famoso Puskas goleador de Hungría y que en 1952 ganó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos y posteriormente causó furor en el Mundial de 1954 al ser subcampeón del mundo. En sus tiempos, Puskas era el mejor goleador de Europa y nosotros, aquí en Yurécuaro, también teníamos nuestro “húngaro”.En 1960 yo tuve la oportunidad de verlo convivir con sus amigos. Fue durante una “novillada” que se celebraba en la placita de toros de los Curiel en San José. Allí estaba con sus amigos: Rogelio Alcalá, Gilberto y “Chel” González, Javier Bárcena, Alberto Gómez, Lolo Hernández, “El Cachis”, y varios mas que se divertían alegremente. Lo primero que hicieron fue aventar “la media” (en realidad eran varias medias, llenas de anilina de varios colores) las cuales hondeaban sobra la cabeza y después las lanzaban hasta las gradas del otro lado de la placita. Obviamente que al que le caía una media, primero se encorajinaba pero luego luego, “agarraba la onda” y la aventaba a otro y así sucesivamente hasta quedar casi todos los asistentes, “pintados” como arcoiris. Después, debido a la apuesta que habían hecho, uno a uno bajaron a enfrentarse a la vaquilla que estaba programada para la “corrida”. Unos sorteaban bien al animal con el capote pero otros rodaban por el suelo después de ser topeteados; sin embargo, ninguno se rajó y todos volvieron a las gradas después de mostrar sus dotes atléticas. Su vida profesional.Trabajó en la Fábrica de autos Ford en la ciudad de México. La planta estaba localizada en las cercanías de La Villa de Guadalupe; allí se desempeñó en los departamentos de Manufactura e Ingeniería Industrial desde 1965 hasta 1978.En esta empresa se le otorgaron varios diplomas, uno de ellos fue por su puntualidad y asiduidad ya que nunca faltaba a sus labores y era considerado un ejemplo por su responsabilidad en el trabajo.También se distinguió por ser uno de los mejores jugadores de boliche y un modelo a seguir para todo el personal por su entusiasmo, optimismo, espíritu de lucha y pundonor ya que ponía la muestra de nunca dejarse vencer por ninguna adversidad. En abril de 1967, el periodista Benjamín Alarcón publicó un amplio reportaje sobre Flavio en el Diario Deportivo La Afición de la Ciudad de México: “El ingeniero mecánico electricista Flavio A. Rizo, nativo de Yurécuaro, Michoacán, es un gran atleta y consumado deportista. El joven jugador de la Liga Ford da la más admirable prueba de que el boliche es el deporte de más amplias posibilidades de practicarlo. Él ha destacado en la mencionada liga y constantemente puntea los marcadores. Todo esto no tiene nada de extraordinario ya que hay muchos jugadores que lo hacen a diario; sin embargo, sucede que el ingeniero Rizo, que sólo tiene 27 años de edad, cuando jugaba fútbol, en un choque con el guardameta, resultó lesionado de la pierna derecha al grado de que le fue amputada hasta muy arriba de la rodilla. Y así, con solo la pierna izquierda, juega boliche como miembro del equipo “los Invencibles”. El ingeniero Rizo que, es como citamos antes, un verdadero atleta y con un corazón enorme, nunca se desanimó ante el golpe de la adversidad, sino que sigue practicando también natación y volibol. Actualmente, tiene un promedio de 123 puntos, que ya quisiéramos muchos y que, dado lo que está progresando, irá mejorando con el tiempo. Como un mensaje de admiración y estímulo, hemos citado este caso excepcional que prueba que nada es capaz de detener a un hombre cuando tiene bien plantado el corazón, y ama los deportes”.
El Húngaro se nos adelantó.En diciembre de 1994, cuando acompañamos a nuestro gran amigo a su última morada, muchos grupitos de personas estaban relatando algunas de las vivencias que compartieron con “el Húngaro”: alguien dijo que, “cuando era chico, Flavio siempre iba a ver el pizarrón que ponía el Sr. Cura afuera del templo con la clasificación de las películas que pasaban en el Cine Estrella y cuando estaban en B1 y B2 casi nunca se gastaba su domingo yendo al cine sino cuando estaban las películas en B3 y no se diga las C1 y C2”. También dijo que el Húngaro le había comentado en broma que las C3 realmente eran muy pocas y ni su papá las podía ver. Otra persona agregó, “Era muy pícaro ese Flavio y también muy querido por la palomilla”.Otro contó de lo mucho que le gustaban las Pastorelas cuando era un chamaco y se iba a verlas a la Capilla de Cristo Rey donde la gente disfrutaba “los agarres” que se daban Luzbel y el Ángel Miguel al que acompañaban los pastores: Bato, Gil, Bartolo, Parrado, Toringo y el Ermitaño. Eran diálogos como éste donde el Ángel Miguel entra preguntando a toda la concurrencia:
“¿A dónde se fue esa fiera, como amigo y como falso? Engaña y pone a los hombres en tanto riesgo y peligro, Que, por mandato de Dios, sólo a correrlo he venido. Porque es astuto y sagaz, Inquieta y niega la paz, Que él mismo ha aborrecido”.
Con voz cavernosa Luzbel le contesta: “Yo soy aquel que faculto, Haré la tierra temblar, El sol, la luna eclipsar, Disparando noche y día, Más piezas de artillería, Que arenas tiene la mar”.
Interviene Bartolo: “Por aquí anda ese feroz, Con esos cuernos de cabra, Engañando a los pastores, Para ver si le dan posada”.
El Ángel interviene nuevamente levantando la espada contra el demonio: “¿Quién es el que valeroso, Que a fuerza de su poder, Quiere que le den posada?”
Luzbel se defiende: “¡Detente, Miguel, y aguarda, Si conoces mis furores, Y suplica a los pastores, No me nieguen la posada!”
Flavio se pasaba buenos ratos junto a todos los actores y por eso llegaba tarde a su casa donde le daban también su castigo como al diablo de la Pastorela.Otro de ellos contó de la vez en que la palomilla andaba en la Plaza Principal dando la vuelta y se acercó a ellos Melitón “el toquero” que venía de La Piedad. Con una cara de burla, los retó a ver quien aguantaba “toda la vara” y llevando de por medio una apuesta de 20 pesos. Ellos ya sabían que Melitón se mojaba una mano para agarrar al que veía que estaba aguantando con lo cual, éste tenía que soltar las barras de los toques a causa del dolor provocado. Aceptó el reto “el Húngaro” y agarró las barras, pero uno de sus amigos, se puso abusado y no dejó a Melitón usar su truco con lo cual tuvo que pagar los 20 pesos que Flavio usó para comprar varias gardenias que entregó a su novia. Nuestro querido Manuel González Mariscal le dedicó unas emotivas palabras cuando lo acompañamos a su última morada en diciembre de 1994: “…..su niñez pasó como la de todos los mortales, a excepción de una pequeña diferencia: su afición por el deporte. Esta afición, herencia de su padre quien fuera un distinguido integrante del equipo local “Imperial” allá por 1927 que obtuvo varios triunfos sobre equipos de primer nivel de la mismísima Capital de la República y siendo una de sus víctimas el equipo “Marte” que ya se había ganado una gloriosa trayectoria en el deporte nacional. En 1955, siendo muy joven Flavio, salió del montón de futbolistas para defender los colores del once del “Atlas”. Después pasó a formar parte del equipo “Yurécuaro” impulsado por el calor y entusiasmo de Eliseo Godínez y que agrupaba a lo más granado de la juventud de entonces. Todavía recordamos con gran emoción defendiendo con honor al incipiente equipo, a Nacho Valencia, Javier Bárcena, Ignacio Hernández Guerrero y a los hermanos Antonio y J. Dolores Hernández, Andrés Rodríguez, Roberto Sánchez y tantos jóvenes que ahora ya son hombres. En 1960, Flavio se convirtió en campeón goleador y llamó poderosamente la atención no solo de los yurecuarenses sino de gente de otros lugares”. “El Colegio Luis Silva y la Escuela Vocacional de la Universidad de Guadalajara, conservan huellas marcadas profundamente por un deportista de altos vuelos: Flavio Rizo Carrillo quien compitió en los juegos juveniles representando al estado de Jalisco. Fue un jugador “non” en el equipo de volibol de la selección que compitió por el campeonato nacional con miras a juegos internacionales”. Mariscal continuó con la semblanza: “Del 4 de mayo de 1961, no queremos ni acordarnos. En Atotonilco, surgió la barrera que habría de frenar los ímpetus de un deportista, pero allí también surgió la fecha en que nació TODO UN HOMBRE: Flavio Rizo Carrillo”. Al terminar de hablar Mariscal, todos guardamos un profundo y respetuoso silencio con el cual despedíamos a quien se hizo querer por toda la gente que le rodeaba.Estimados lectores, hace casi quince años que se nos adelantó nuestro amigo. Recordémoslo y guardemos su ejemplo de amor al deporte y sobre todo la capacidad de no rendirse ante las adversidades de la vida.Gracias por acompañarme nuevamente.
José Luis García Salazar
El Húngaro se nos adelantó.En diciembre de 1994, cuando acompañamos a nuestro gran amigo a su última morada, muchos grupitos de personas estaban relatando algunas de las vivencias que compartieron con “el Húngaro”: alguien dijo que, “cuando era chico, Flavio siempre iba a ver el pizarrón que ponía el Sr. Cura afuera del templo con la clasificación de las películas que pasaban en el Cine Estrella y cuando estaban en B1 y B2 casi nunca se gastaba su domingo yendo al cine sino cuando estaban las películas en B3 y no se diga las C1 y C2”. También dijo que el Húngaro le había comentado en broma que las C3 realmente eran muy pocas y ni su papá las podía ver. Otra persona agregó, “Era muy pícaro ese Flavio y también muy querido por la palomilla”.Otro contó de lo mucho que le gustaban las Pastorelas cuando era un chamaco y se iba a verlas a la Capilla de Cristo Rey donde la gente disfrutaba “los agarres” que se daban Luzbel y el Ángel Miguel al que acompañaban los pastores: Bato, Gil, Bartolo, Parrado, Toringo y el Ermitaño. Eran diálogos como éste donde el Ángel Miguel entra preguntando a toda la concurrencia:
“¿A dónde se fue esa fiera, como amigo y como falso? Engaña y pone a los hombres en tanto riesgo y peligro, Que, por mandato de Dios, sólo a correrlo he venido. Porque es astuto y sagaz, Inquieta y niega la paz, Que él mismo ha aborrecido”.
Con voz cavernosa Luzbel le contesta: “Yo soy aquel que faculto, Haré la tierra temblar, El sol, la luna eclipsar, Disparando noche y día, Más piezas de artillería, Que arenas tiene la mar”.
Interviene Bartolo: “Por aquí anda ese feroz, Con esos cuernos de cabra, Engañando a los pastores, Para ver si le dan posada”.
El Ángel interviene nuevamente levantando la espada contra el demonio: “¿Quién es el que valeroso, Que a fuerza de su poder, Quiere que le den posada?”
Luzbel se defiende: “¡Detente, Miguel, y aguarda, Si conoces mis furores, Y suplica a los pastores, No me nieguen la posada!”
Flavio se pasaba buenos ratos junto a todos los actores y por eso llegaba tarde a su casa donde le daban también su castigo como al diablo de la Pastorela.Otro de ellos contó de la vez en que la palomilla andaba en la Plaza Principal dando la vuelta y se acercó a ellos Melitón “el toquero” que venía de La Piedad. Con una cara de burla, los retó a ver quien aguantaba “toda la vara” y llevando de por medio una apuesta de 20 pesos. Ellos ya sabían que Melitón se mojaba una mano para agarrar al que veía que estaba aguantando con lo cual, éste tenía que soltar las barras de los toques a causa del dolor provocado. Aceptó el reto “el Húngaro” y agarró las barras, pero uno de sus amigos, se puso abusado y no dejó a Melitón usar su truco con lo cual tuvo que pagar los 20 pesos que Flavio usó para comprar varias gardenias que entregó a su novia. Nuestro querido Manuel González Mariscal le dedicó unas emotivas palabras cuando lo acompañamos a su última morada en diciembre de 1994: “…..su niñez pasó como la de todos los mortales, a excepción de una pequeña diferencia: su afición por el deporte. Esta afición, herencia de su padre quien fuera un distinguido integrante del equipo local “Imperial” allá por 1927 que obtuvo varios triunfos sobre equipos de primer nivel de la mismísima Capital de la República y siendo una de sus víctimas el equipo “Marte” que ya se había ganado una gloriosa trayectoria en el deporte nacional. En 1955, siendo muy joven Flavio, salió del montón de futbolistas para defender los colores del once del “Atlas”. Después pasó a formar parte del equipo “Yurécuaro” impulsado por el calor y entusiasmo de Eliseo Godínez y que agrupaba a lo más granado de la juventud de entonces. Todavía recordamos con gran emoción defendiendo con honor al incipiente equipo, a Nacho Valencia, Javier Bárcena, Ignacio Hernández Guerrero y a los hermanos Antonio y J. Dolores Hernández, Andrés Rodríguez, Roberto Sánchez y tantos jóvenes que ahora ya son hombres. En 1960, Flavio se convirtió en campeón goleador y llamó poderosamente la atención no solo de los yurecuarenses sino de gente de otros lugares”. “El Colegio Luis Silva y la Escuela Vocacional de la Universidad de Guadalajara, conservan huellas marcadas profundamente por un deportista de altos vuelos: Flavio Rizo Carrillo quien compitió en los juegos juveniles representando al estado de Jalisco. Fue un jugador “non” en el equipo de volibol de la selección que compitió por el campeonato nacional con miras a juegos internacionales”. Mariscal continuó con la semblanza: “Del 4 de mayo de 1961, no queremos ni acordarnos. En Atotonilco, surgió la barrera que habría de frenar los ímpetus de un deportista, pero allí también surgió la fecha en que nació TODO UN HOMBRE: Flavio Rizo Carrillo”. Al terminar de hablar Mariscal, todos guardamos un profundo y respetuoso silencio con el cual despedíamos a quien se hizo querer por toda la gente que le rodeaba.Estimados lectores, hace casi quince años que se nos adelantó nuestro amigo. Recordémoslo y guardemos su ejemplo de amor al deporte y sobre todo la capacidad de no rendirse ante las adversidades de la vida.Gracias por acompañarme nuevamente.
José Luis García Salazar
Ignacio Estrada Navarro
Estimados lectores, los invito a honrar la memoria de una persona que amó a nuestra tierra. Este cariño lo dejó plasmado en su obra: “Historia de Yurécuaro desde su fundación hasta la actualidad”, y la hizo con el propósito de “dejar un recuerdo perpetuo a los hijos y vecinos de esta ciudad para que vean con detenimiento e interés, lo que fue, lo que es y lo que se le espera en el futuro a nuestra tierra natal que está llamada a la prosperidad y el progreso”. Como veremos líneas adelante, además de lo anterior, también participó en la vida económica, social, política y cultural dejándonos una parte de la herencia que hoy disfrutamos.Ignacio Estrada nació el 16 de septiembre de 1866 y murió el 28 de febrero de 1945. Sus padres fueron Rosa Navarro y José de Jesús Estrada. Tres años antes de morir escribió estas líneas: “La gente de todos los pueblos cultos de la tierra que tienen cariño por el terruño que los vio nacer, conservan los deseos más gratos de estar al corriente de los pasajes históricos que han estado cruzando desde los remotos tiempos de su fundación hasta la actualidad”. Agrega, “ …..es necesario hacer un análisis de las actividades antiguas y presentes de nuestro pueblo y deben tomarse como punto de partida para cristalizar los progresos sucesivos y el bienestar de la colectividad que ha de nutrirse del trabajo y de tantas cosas que han cambiado intempestivamente y en lo sucesivo veremos cambios más sorprendentes”. Como vemos en los párrafos anteriores, Ignacio Estrada, estaba consciente de nuestra cultura y nos invita a seguir estando orgullosos de los pasajes históricos que nos imprimen un sello específico dentro de la vida y de la historia de nuestra región y de nuestro país. También nos habla del constante trabajo en pro del bienestar de la colectividad y estar atentos a los cambios tan vertiginosos y sorprendentes que nos esperan. Nuestro antepasado tenía una gran visión y una gran esperanza en el futuro que hoy ya estamos viviendo nosotros y en el futuro que será vivido por las nuevas generaciones. De 1896 a 1924, la vida política de Yurécuaro contó con la participación de Ignacio Estrada Navarro que en nueve ocasiones ocupó la presidencia municipal, ya que por diversas causas tomaba el cargo que muchos no querían. Los años en que estuvo al frente de la presidencia municipal fueron: 1896, 1897, 1898, 1899, 1900, 1901, 1904, 1919 y 1924.El ser escogido en tantas ocasiones para ocupar ese cargo tan importante, se debió a los conocimientos y cultura que poseía Ignacio Estrada. Él fue un gran estudioso de dos historiadores: Fray Francisco Frejes y Manuel Payno. Francisco Frejes nació en Guadalajara en 1784, y escribió “Historia Breve de la Conquista de los Estados Independientes del Antiguo Imperio Mexicano”. En ella nos pone los resultados de su investigación sobre la vida de estos antiguos pueblos con el fin de esclarecer nuestro pasado remoto.Por su parte, el historiador Manuel Payno, nació en 1820 y murió en 1893. Fue un importante diplomático, periodista y educador que influyó mucho en la vida económica, social y política de la segunda mitad del s. XIX en México. Escribió varias obras, de las cuales, nuestro personaje, tomó de base, “Ensayo de una Historia de Michoacán”, publicada en 1870 por la Sociedad mexicana de Geografía y Estadística. Por otra parte, Manuel Payno fue un político liberal “moderado” que junto con otros partidarios, trataron de terminar con la violencia que se venía dando en el país desde hacía varias décadas en los años de 1855 a 1875. Ellos pretendían conciliar los extremos de dos bandos políticos, los conservadores y los liberales, que eran los que influían en la vida política y que se mantenían en constantes pleitos que no permitían el progreso social y económico de la población que ya estaba cansada de tanta violencia. Probablemente, Ignacio Estrada, de allí tomó su gran amor a la paz y fue su gran impulsor en Yurécuaro. Enfatizaba que solamente en un clima pacífico, podría avanzar México. Decía: “Si una vez consumada la independencia de la Patria, México hubiera entrado en una era de paz, la paz y la libertad habrían producido para todos los pueblos de la República, días bonancibles, de engrandecimiento y prosperidad; pero no fue así, continuaron las luchas internas como se acostumbra, deteniendo la marcha del progreso”.
El entorno político de México 1900-1910.Durante la época en que estuvo Ignacio Estrada al frente del gobierno municipal, sucedieron muchos acontecimientos que afectaron la vida en Yurécuaro y sin embargo, y afortunadamente, no hubo hechos sangrientos que lamentar y nuestro pueblo vivió pacíficamente. Recordemos que por esos años en el País, se vivían situaciones que orillaron a la lucha revolucionaria, impulsada primordialmente, por los partidos anti-reeleccionistas. Como antecedentes de éstos, recordemos que desde 1900 habían surgido los llamados “Clubes Liberales” y tres años después organizaron muchas protestas contra la reelección de Porfirio Diaz y él les respondió con cárcel y muerte a los inconformes. Aun se recuerda el lema que apareció en el periódico El Hijo del Ahuizote: “La Constitución ha muerto”. Por esos años, fue muy comentada la lucha de los hermanos Flores Magón contra el gobierno porfirista y a causa de ella, tuvieron que exiliarse en los Estados Unidos. En 1906, se da la huelga de Cananea en Sonora donde los luchadores sociales fueron reprimidos con un saldo de decenas de muertos. También se dieron otras rebeliones populares en Acayucan, Minatitlán, Río Blanco y Veracruz. Para 1908, comenzó a circular el libro de Francisco I. Madero, La Sucesión Presidencial que atizó más los ánimos en el territorio nacional. Hubo también movimientos en Chihuahua con Abraham González, en Morelos con Emiliano Zapata, en Puebla con Los Hermanos Serdán y en Michoacán y Jalisco con Salvador Escalante y Ramón Romero. Ahora bien, para 1909 existía el Partido Reeleccionista de los llamados “Científicos”, una camarilla que apoyaba la nueva reelección de Diaz y que laboraban en cargos públicos y se sentían como los dueños de la Nación. Aunque en 1908, Diaz había dicho al periodista estadounidense James Creelman, que no se volvería a postular, sus correligionarios lo postularon para las elecciones de 1910 lo cual fue el detonante para iniciar la Revolución Mexicana en dicho año.Ahora bien, como ya lo mencioné anteriormente, aunque en todo el Territorio nacional, había gran efervescencia política, en nuestro pueblo solamente se presentó una lucha “relativamente pacífica” y más civilizada. Aquí se tenían representaciones políticas de ambos partidos, el Partido Reeleccionista que apoyaba a Diaz y el Partido Anti- Reeleccionista que apoyaba la lucha de Madero; en ambos partidos, como ocurre en la actualidad, habían miembros de una misma familia que eran opositores políticos; lo cual ayudó grandemente ya que la forma de pensar fue respetada y no se tuvieron que tomar las armas. Ahora bien, años después que inició la revuelta armada, varios yurecuarenses se sumaron a distintas facciones tanto maderistas como villistas o carrancistas. En este ambiente social fue donde florecieron las artes conciliatorias de Ignacio Estrada y lo llevaron a ser uno de los baluartes de Yurécuaro en esa época.
Ignacio Estrada como historiador. Él nos ha narrado varios hechos que son fundamentales para conocer un poco sobre la vida de nuestros antepasados. En ellos me he basado para escribir algunas de mis anteriores columnas como: Perfecto Gallego, el yurecuarense que murió en las mazmorras de la Inquisición en 1801, Nicolás Tamayo y Marcelino Lorenzo, los amigos que murieron juntos por el juramento que se habían hecho en 1816 y Andrés Ventura, héroe de tiempos de la guerra de Independencia. A la obra que escribió en 1942 la calificó como “un rasgo de estadística bien definido de nuestro pueblo”. A su vez, él decía que la Estadística “trata del número de habitantes, de la riqueza pública, de los productos nacionales. De la industria y del grado de adelanto de una nación, estado distrito o municipio”.
Por mi parte, puedo agregar, de acuerdo al diccionario Larousse, que la Estadística es “la ciencia que se ocupa de la reunión de todos los hechos que se pueden valorar numéricamente para hacer comparaciones entre las cifras y sacar conclusiones aplicando la teoría de las probabilidades”. También podemos decir, de acuerdo a otros autores como J. Boot, que la “Estadística es el conjunto de teoría y metodología empleadas para usar y analizar evidencia numérica y seleccionar una decisión o acción entre varias alternativas disponibles, cuando no se conocen todos los hechos relevantes”. Con todo esto en mente, vemos que nuestro personaje intuía desde hace muchos años, que tenemos asegurado por delante, el premio del desarrollo económico, siempre y cuando, nos preparemos y trabajemos con tenacidad para alcanzarlo.
Con respecto al tema histórico y cultural, Ignacio Estrada nos menciona que en 1881, cercano a la Hacienda del Tequesquite, se encontró un cementerio antiguo de gran magnitud ya que descubrieron cuarenta cadáveres de guerreros en diversas posiciones y cada guerrero portaba en la espalda sus respectivas armas de obsidiana. Cabe hacer de esto la deducción de que en dicho lugar existía un poblado de tamaño no despreciable y que ya desde hace varios siglos, nuestra región era importante tanto para los reinos antecesores a los purhépechas como para ellos mismos y también para los españoles.Nuestro personaje también nos relata de las enfermedades sufridas por nuestro pueblo, sobre todo el Cólera Asiático, que en 1833 asoló la población ya que carecíamos de reglas higiénicas y no teníamos el poderoso auxilio de la ciencia médica. La población fue diezmada y ocurrieron hechos lamentables a causa del pánico de las familias ya que por temor a contagiarse, llegaron a sepultar vivos a sus parientes creyendo que ya estaban muertos. Posteriormente, en 1850, volvió a invadir al pueblo otra enfermedad, el Cólera Morbo, pero ya la población estaba prevenida y todos se organizaron para establecer una botica y entregar gratuitamente las medicinas y además, hubo dos facultativos, uno pagado por el Gobierno del Estado y el otro, por los mismos vecinos y fue entonces que la enfermedad no causó los mismos estragos que diecisiete años antes.Desde el punto de vista económico, Yurécuaro siempre ha contado con grandes ventajas estratégicas. Hace cientos de años, los primeros pobladores se asentaron aquí para aprovechar la gran cantidad de agua y alimentos que les brindaban el Río Grande y las innumerables lagunas y manantiales de la región. Posteriormente, con el trazado de la vía del ferrocarril, nuestra ciudad fue por mucho tiempo, un punto vital para el traslado de mercancías y un medio de comunicación para miles de personas que llegaban desde Los Altos de Jalisco y desde el centro de Michoacán, para trasladarse a las grandes ciudades como Guadalajara, México, Irapuato y muchas más y que de no existir el ferrocarril, no hubieran podido comunicarse tan fácilmente. En la actualidad, el inmejorable clima, la infinidad de medios de comunicación y la cercanía de los centros de consumo, hacen de nuestra región un poderoso centro de suministro de gran variedad de alimentos agropecuarios y sobre todo; esta región, puede surtir a las grandes ciudades de muchos productos que aun no se están cultivando y que en un futuro cercano, se tendrán que aprovechar. Vemos entonces que el progreso la abre las puertas a aquellos empresarios visionarios que arriesguen su patrimonio con la certeza de que esta tierra pródiga les devolverá a ciento por uno lo que siembren e inviertan.Para apoyar lo anterior, Ignacio Estrada menciona en su obra que Yurécuaro siempre ha sido muy industrioso ya que desde sus orígenes han existido “aprovechamientos” y cultivos y también fábricas y manufacturas diversas que le han dado prestigio. Se han tenido diferentes manufacturas de muebles de madera y tule o carrizo, petates, canastos, jaulas para pájaros. Materiales de construcción y loza cocida. Talleres de ropa desde el año de 1635 donde se fabricaban manta, rebozos y zarapes. Cuenta que en 1850 había una fábrica de sillas de madera de sabino con asientos de tule y dibujos marcados con oro que se mandaban a ciudades lejanas y tenían una gran aceptación. En 1855 había cinco fábricas de naipes cuyos respectivos dueños llevaban por apellidos: Esqueda, Zepeda, Reyes, Segura y Bravo. Eran naipes muy estimados por los compradores de las grandes ciudades.También Ignacio Estrada nos habla de las obras realizadas desde hace muchos años, por ejemplo, la introducción del agua en 1853. También nos menciona que en 1861, siendo presidente municipal Francisco Villanueva, se hizo la primera parte de la Calzada que une a Yurécuaro con Tanhuato; esta primera parte era de 234 metros que aproximadamente es la distancia de las vías del tren a donde está la fuente actual. Ahora bien, la segunda parte y que es la más extensa, se hizo con la promoción de Marcelino Hernández, según nos lo ha relatado recientemente su nieta Cintia Ramírez Hernández, Jefa de Catastro en Yurécuaro. Por otro lado, también se menciona que en 1919, siendo presidente municipal Ignacio Estrada, se iniciaron los trabajos para construir el portal interior de la presidencia municipal y fueron terminados en 1922, siendo presidente Eleno Curiel.La obra escrita por el Sr. Estrada Navarro en 1942, nos ilustra de muchas cosas más sobre nuestra pasado. Los invito a consultarla más ampliamente en su formato original ya que por motivos de espacio, no es posible transcribirla en esta columna.Nuestro personaje de hoy, se despidió de nosotros de esta manera: “El peso de los años me está precipitando cada día con más celeridad por la rápida pendiente que conduce a la tumba” y por eso, “me he sentido impulsado a editar esta Memoria Estadística de mi Inolvidable y querida tierra natal”.Él creía firmemente en la capacidad de los yurecuarenses para sobreponerse a todos los obstáculos, trabajando para alcanzar grandes alturas, no debemos defraudarlo ni tampoco debemos permitir que se borre su memoria.Gracias por acompañarme nuevamente.
José Luis García Salazar
El entorno político de México 1900-1910.Durante la época en que estuvo Ignacio Estrada al frente del gobierno municipal, sucedieron muchos acontecimientos que afectaron la vida en Yurécuaro y sin embargo, y afortunadamente, no hubo hechos sangrientos que lamentar y nuestro pueblo vivió pacíficamente. Recordemos que por esos años en el País, se vivían situaciones que orillaron a la lucha revolucionaria, impulsada primordialmente, por los partidos anti-reeleccionistas. Como antecedentes de éstos, recordemos que desde 1900 habían surgido los llamados “Clubes Liberales” y tres años después organizaron muchas protestas contra la reelección de Porfirio Diaz y él les respondió con cárcel y muerte a los inconformes. Aun se recuerda el lema que apareció en el periódico El Hijo del Ahuizote: “La Constitución ha muerto”. Por esos años, fue muy comentada la lucha de los hermanos Flores Magón contra el gobierno porfirista y a causa de ella, tuvieron que exiliarse en los Estados Unidos. En 1906, se da la huelga de Cananea en Sonora donde los luchadores sociales fueron reprimidos con un saldo de decenas de muertos. También se dieron otras rebeliones populares en Acayucan, Minatitlán, Río Blanco y Veracruz. Para 1908, comenzó a circular el libro de Francisco I. Madero, La Sucesión Presidencial que atizó más los ánimos en el territorio nacional. Hubo también movimientos en Chihuahua con Abraham González, en Morelos con Emiliano Zapata, en Puebla con Los Hermanos Serdán y en Michoacán y Jalisco con Salvador Escalante y Ramón Romero. Ahora bien, para 1909 existía el Partido Reeleccionista de los llamados “Científicos”, una camarilla que apoyaba la nueva reelección de Diaz y que laboraban en cargos públicos y se sentían como los dueños de la Nación. Aunque en 1908, Diaz había dicho al periodista estadounidense James Creelman, que no se volvería a postular, sus correligionarios lo postularon para las elecciones de 1910 lo cual fue el detonante para iniciar la Revolución Mexicana en dicho año.Ahora bien, como ya lo mencioné anteriormente, aunque en todo el Territorio nacional, había gran efervescencia política, en nuestro pueblo solamente se presentó una lucha “relativamente pacífica” y más civilizada. Aquí se tenían representaciones políticas de ambos partidos, el Partido Reeleccionista que apoyaba a Diaz y el Partido Anti- Reeleccionista que apoyaba la lucha de Madero; en ambos partidos, como ocurre en la actualidad, habían miembros de una misma familia que eran opositores políticos; lo cual ayudó grandemente ya que la forma de pensar fue respetada y no se tuvieron que tomar las armas. Ahora bien, años después que inició la revuelta armada, varios yurecuarenses se sumaron a distintas facciones tanto maderistas como villistas o carrancistas. En este ambiente social fue donde florecieron las artes conciliatorias de Ignacio Estrada y lo llevaron a ser uno de los baluartes de Yurécuaro en esa época.
Ignacio Estrada como historiador. Él nos ha narrado varios hechos que son fundamentales para conocer un poco sobre la vida de nuestros antepasados. En ellos me he basado para escribir algunas de mis anteriores columnas como: Perfecto Gallego, el yurecuarense que murió en las mazmorras de la Inquisición en 1801, Nicolás Tamayo y Marcelino Lorenzo, los amigos que murieron juntos por el juramento que se habían hecho en 1816 y Andrés Ventura, héroe de tiempos de la guerra de Independencia. A la obra que escribió en 1942 la calificó como “un rasgo de estadística bien definido de nuestro pueblo”. A su vez, él decía que la Estadística “trata del número de habitantes, de la riqueza pública, de los productos nacionales. De la industria y del grado de adelanto de una nación, estado distrito o municipio”.
Por mi parte, puedo agregar, de acuerdo al diccionario Larousse, que la Estadística es “la ciencia que se ocupa de la reunión de todos los hechos que se pueden valorar numéricamente para hacer comparaciones entre las cifras y sacar conclusiones aplicando la teoría de las probabilidades”. También podemos decir, de acuerdo a otros autores como J. Boot, que la “Estadística es el conjunto de teoría y metodología empleadas para usar y analizar evidencia numérica y seleccionar una decisión o acción entre varias alternativas disponibles, cuando no se conocen todos los hechos relevantes”. Con todo esto en mente, vemos que nuestro personaje intuía desde hace muchos años, que tenemos asegurado por delante, el premio del desarrollo económico, siempre y cuando, nos preparemos y trabajemos con tenacidad para alcanzarlo.
Con respecto al tema histórico y cultural, Ignacio Estrada nos menciona que en 1881, cercano a la Hacienda del Tequesquite, se encontró un cementerio antiguo de gran magnitud ya que descubrieron cuarenta cadáveres de guerreros en diversas posiciones y cada guerrero portaba en la espalda sus respectivas armas de obsidiana. Cabe hacer de esto la deducción de que en dicho lugar existía un poblado de tamaño no despreciable y que ya desde hace varios siglos, nuestra región era importante tanto para los reinos antecesores a los purhépechas como para ellos mismos y también para los españoles.Nuestro personaje también nos relata de las enfermedades sufridas por nuestro pueblo, sobre todo el Cólera Asiático, que en 1833 asoló la población ya que carecíamos de reglas higiénicas y no teníamos el poderoso auxilio de la ciencia médica. La población fue diezmada y ocurrieron hechos lamentables a causa del pánico de las familias ya que por temor a contagiarse, llegaron a sepultar vivos a sus parientes creyendo que ya estaban muertos. Posteriormente, en 1850, volvió a invadir al pueblo otra enfermedad, el Cólera Morbo, pero ya la población estaba prevenida y todos se organizaron para establecer una botica y entregar gratuitamente las medicinas y además, hubo dos facultativos, uno pagado por el Gobierno del Estado y el otro, por los mismos vecinos y fue entonces que la enfermedad no causó los mismos estragos que diecisiete años antes.Desde el punto de vista económico, Yurécuaro siempre ha contado con grandes ventajas estratégicas. Hace cientos de años, los primeros pobladores se asentaron aquí para aprovechar la gran cantidad de agua y alimentos que les brindaban el Río Grande y las innumerables lagunas y manantiales de la región. Posteriormente, con el trazado de la vía del ferrocarril, nuestra ciudad fue por mucho tiempo, un punto vital para el traslado de mercancías y un medio de comunicación para miles de personas que llegaban desde Los Altos de Jalisco y desde el centro de Michoacán, para trasladarse a las grandes ciudades como Guadalajara, México, Irapuato y muchas más y que de no existir el ferrocarril, no hubieran podido comunicarse tan fácilmente. En la actualidad, el inmejorable clima, la infinidad de medios de comunicación y la cercanía de los centros de consumo, hacen de nuestra región un poderoso centro de suministro de gran variedad de alimentos agropecuarios y sobre todo; esta región, puede surtir a las grandes ciudades de muchos productos que aun no se están cultivando y que en un futuro cercano, se tendrán que aprovechar. Vemos entonces que el progreso la abre las puertas a aquellos empresarios visionarios que arriesguen su patrimonio con la certeza de que esta tierra pródiga les devolverá a ciento por uno lo que siembren e inviertan.Para apoyar lo anterior, Ignacio Estrada menciona en su obra que Yurécuaro siempre ha sido muy industrioso ya que desde sus orígenes han existido “aprovechamientos” y cultivos y también fábricas y manufacturas diversas que le han dado prestigio. Se han tenido diferentes manufacturas de muebles de madera y tule o carrizo, petates, canastos, jaulas para pájaros. Materiales de construcción y loza cocida. Talleres de ropa desde el año de 1635 donde se fabricaban manta, rebozos y zarapes. Cuenta que en 1850 había una fábrica de sillas de madera de sabino con asientos de tule y dibujos marcados con oro que se mandaban a ciudades lejanas y tenían una gran aceptación. En 1855 había cinco fábricas de naipes cuyos respectivos dueños llevaban por apellidos: Esqueda, Zepeda, Reyes, Segura y Bravo. Eran naipes muy estimados por los compradores de las grandes ciudades.También Ignacio Estrada nos habla de las obras realizadas desde hace muchos años, por ejemplo, la introducción del agua en 1853. También nos menciona que en 1861, siendo presidente municipal Francisco Villanueva, se hizo la primera parte de la Calzada que une a Yurécuaro con Tanhuato; esta primera parte era de 234 metros que aproximadamente es la distancia de las vías del tren a donde está la fuente actual. Ahora bien, la segunda parte y que es la más extensa, se hizo con la promoción de Marcelino Hernández, según nos lo ha relatado recientemente su nieta Cintia Ramírez Hernández, Jefa de Catastro en Yurécuaro. Por otro lado, también se menciona que en 1919, siendo presidente municipal Ignacio Estrada, se iniciaron los trabajos para construir el portal interior de la presidencia municipal y fueron terminados en 1922, siendo presidente Eleno Curiel.La obra escrita por el Sr. Estrada Navarro en 1942, nos ilustra de muchas cosas más sobre nuestra pasado. Los invito a consultarla más ampliamente en su formato original ya que por motivos de espacio, no es posible transcribirla en esta columna.Nuestro personaje de hoy, se despidió de nosotros de esta manera: “El peso de los años me está precipitando cada día con más celeridad por la rápida pendiente que conduce a la tumba” y por eso, “me he sentido impulsado a editar esta Memoria Estadística de mi Inolvidable y querida tierra natal”.Él creía firmemente en la capacidad de los yurecuarenses para sobreponerse a todos los obstáculos, trabajando para alcanzar grandes alturas, no debemos defraudarlo ni tampoco debemos permitir que se borre su memoria.Gracias por acompañarme nuevamente.
José Luis García Salazar
LOS CUATRO AMIGOS
Después que terminó la 2ª Guerra Mundial en 1945, continuaron frecuentándose los cuatro amigos cuyas pláticas leímos en artículos pasados. Eran Jeremías “el Faifitas”, Filemón “el Bolchevique”, Agapito “el Sinarquista” y Herculano “el Medallas”. En cierta ocasión, estaban con don Toño en su tienda quien le estaba presumiendo a un pariente que había venido a visitarlo: “En este pueblo, ay donde lo ves de fregao, hasta el más pendejo sabe latín”. Y como para apoyarlo, Herculano agregó: “Yo que he andado viajando por muchos lados, conozco un pueblo que de veras está bien jodido, con decirles que ni siquiera tienen eco y el sol ni la sombra le presta”. Filemón le propuso a don Toño: “Yo creo que para que su pariente constate que no somos un pueblo cualquiera, hay que llevarlo a que vea uno de los lugares más bonitos que tenemos”. “Vamos haciendo un caldo michi en Las Chorreras”. Enseguida y como aun era muy temprano, todos aceptaron la propuesta y se repartieron los quehaceres: conseguir olla, platos, cucharas y carretilla para cargarlos; comprar tortillas y verduras; cooperarse para la botella de tequila San Matías, además de llevar la baraja y anzuelos para pescar.
Las Chorreras.Para algunos lectores que no conocen o no se acuerdan de este paradisíaco lugar, quiero hacer una breve semblanza. Era una pesquería con canales de piedra que cercaban a los peces que nadaban en la corriente del río y los conducían a unas trampas de carrizo donde los pescadores los atrapaban fácilmente. En el lecho del Río Lerma, se hicieron varios de estos callejones por los que pasaba el caudal del río, después de estar en el remanso. El historiador yurecuarense Ignacio Estrada Navarro, nos dice que el 10 de noviembre de 1689, la Audiencia de la Nueva Galicia hizo la concesión de ese lugar a Francisco Martín y Matías Bravo y les dio los títulos respectivos. Ahora bien, no está claro si fue en esa fecha que se construyeron Las Chorreras, porque se cree que la pesquería ya tenía siglos de existencia por lo que la fecha señalada, sería la de su reconstrucción y la que señala la vigencia de los derechos otorgados. En la actualidad, quedan solo vestigios de este monumento. Hace unos años, veíamos con tristeza como entraban los ca.. miones a llevarse las piedras para ser usadas en la construcción de viviendas. En la actualidad, y preferentemente en tiempo de aguas, se puede apreciar una bella vista de Las Chorreras desde “La Casa Luna” o desde el fraccionamiento “Los Sabinos” de Jorge Núñez.
Quiero aprovechar este espacio para relatar algo que viví en 1964. Eran los inicios del tiempo de aguas y nos juntamos cuatro amigos: Enrique González, Jorge Chavolla (q.e.p.d.), Fernando Valdéz y yo. Como vimos que el río traía buen caudal porque había caído una buena tormenta allá por La Piedad, decidimos imitar las aventuras de Tom Sawyer y Huckleberry Finn en el Río Mississipi. Hicimos una “panga” con dos cámaras de llanta de tractor que amarramos fuertemente y le colocamos encima unas tablas. Subimos a la embarcación una bomba de aire ya que debido a la gran cantidad de ramas con espinas que arrastraba el río, previmos, como realmente ocurrió, que las cámaras iban a tener fugas. Iniciamos el viaje un poco abajo de la Presa Derivadora de El Mezquite, cerca del remanso de Siquindo. Recorrimos el “Cañón de Yurécuaro”, (se puede apreciar mejor desde un punto, a la altura de la Comunidad de El Cerro Blanco), pasamos varios “rápidos” que aunque no voltearon la panga, si nos obligaron a capotear grandes troncos atorados en las piedras. Después de varias infladas a las llantas, llegamos al remanso de Las Chorreras un poco cansados pero contentos de haber terminado “la travesía”. Allí encontramos a otros cuatro amigos: Jesús Becerra (q.e.p d.), Nito Valadez, Jorge Ochoa y Luis Pérez que estaban en la faena de acabar con un litro de charanda Uruapan. Tuvimos que ayudarlos y aunque sufrimos porque la botana era solo de jitomates, a medio madurar, que se habían carranceado de un sembradío cercano y dicha botana la rociábamos con salsa “el Torito”.
¡Vámonos a Las Chorreas! Fue el grito de guerra que lanzó Jeremías y todos agarraron camino por la Calle Real (Nacional); en La Huerta Seca, compraron unas naranjas sin semilla y continuaron caminando para después doblar a la izquierda hacia el río. Se instalaron bajo un gran sabino y mientras unos picaban las verduras, otros acarrearon agua en la olla y otros traían leña y prepararon el fogón. Después se fueron al remanso y todos alistaron su anzuelo. Como el pariente de don Toño no lo llevaba, rápidamente le prepararon uno con un carrizo y le pusieron de “testigo” un pedazo de lirio y de plomada le amarraron una pequeña piedra. Se pusieron a pescar, al mismo tiempo que circulaban entre todos el tequila San Matías. Sin embargo, vieron que pasaba el tiempo y no sacaban ningún pescado. Alguien hizo caer en la cuenta que con el jaripeo que traían y con las canciones que ya habían (des)entonado, los peces no iban a picar. Determinaron ir a los corrales a comprarle al encargado, un bagre y varias carpas ya que las verduras casi estaban cocidas.Mientras se terminaba de sazonar el caldo michi, siguieron pasando la botella. Entonces Filemón dijo:- ¿Eres briago Agapito? Y éste le contestó:- A mi me gusta darle una jalada al tequila para que se me voltién los ojos al revés pa' poder verme bien el cerebro. Alguien dijo:- ¡Oye Herculano, termina de platicar lo que oíste anoche en el velorio de Eleuterio Villalpando! Y el aludido contestó:- Estaban repasando todos los dichos que acostumbraba Eleuterio. Yo me puse vivo y apunté unos cuantos y orita se los voy soltando: El primero que mentaron y que yo también le había oído, era que cuando le preguntaban ¿y cuántos años tienes Eleuterio? Él contestaba, “ando acabalando los trescientos, ya nada más me faltan doscientos veinticinco. Lo que pasa es que me estoy aguantando las ganas de morirme porque soy de la gente de antes, que era buena pa' vivir”. Otro que escribí y que siempre decía: “Las mentadas de madre solo valen la pena si alguien las está escuchando”; yo creo que este dicho tiene mucha filosofía. También decía, cuando iban a invitar a sus hijas a alguna fiesta: “Yo no presto a mis muchachas pa' los bailes, porque me las devuelven muy sudadas”. El último que apunté fue este que repetía el Eleuterio cuando se armaban los fregadazos en alguna fiesta: “Como decía mi tía la analfabeta, ¡aquí murió Sansón con todos los sifilíticos!”Volvió a hablar Filemón:- Yo creo que en los velorios es donde podemos realmente pensar en cosas profundas y filosóficas. Entonces fue interrumpido por Jeremías quien dijo:- Hablando de cosas profundas, este remanso de Las Chorreras, dicen que es el más hondo. Aunque también es profunda la Alberca de Monteleón. Herculano le reclamó:- Deja que termine de dar su idea sobre lo que significa la filosofía. Después de esto, Filemón siguió hablando:- Hace como tres semanas, en el velorio de doña Filomena Mandujano, su hermano Prudencio dijo algo que me puso a pensar: “El que siempre esté pensando y temiendo del día en que ha de morir, muere varias veces. Por otro lado, el que entiende que la muerte es parte de la vida y la espera con paciencia, vive pleno, mientras está sobre la tierra”. Entonces don Toño dijo:- Ese Prudencio tiene razón, no hay que tener miedo a morir porque al fin y al cabo, a todos nos va a tocar.- Mientras nos toca, yo creo que ya hay que entrarle al caldo, dijo Jeremías.Fue entonces, que como buenos anfitriones, le sirvieron primero al pariente de don Toño. Al darle el caldo, le rociaron una buena porción de tequila dentro del plato y aunque el pariente se extrañó, empezó a saborearlo y decía:- ¡Qué bueno sabe! Y también los felicito por tener este lugar tan bonito. ¡Verdad de Dios! Son pocos los pueblos que están bendecidos con un Paraíso como el que tienen ustedes.- Ahora sí, ¡Abróchense el barbiquejo, agárrense de las crines y éntrenle al caldo michi! Dijo don Toño.Todos comiendo y moqueando, se terminaron dos y hasta tres platos. Sin embargo, de repente Agapito empezó a toser fuertemente porque se le atoró una espina de carpa, pero inmediatamente, Filemón le entregó un plátano que al tragarlo, le limpió la garganta. Después de la comida se pusieron a jugar conquián y otros, mientras esperaban turno, siguieron platicando acerca de la filosofía y la forma de pensar de la gente en la antigüedad. Dijo don Toño:- Los griegos son los que dieron origen a la filosofía, que significa “Amor a la verdad y al conocimiento”; se la heredaron a los romanos y después a todos los europeos que la trajeron a nuestras tierras. Grecia y Roma son el padre y la madre de la civilización occidental.Filemón agregó:- Sin embargo, las culturas prehispánicas de México ya tenía su propia filosofía y de muestra tenemos muchos códices de los toltecas, mayas, zapotecas y varios pueblos más. También hay distintas formas de filosofía en otras naciones diferentes a las de los griegos y los romanos. Están los egipcios, babilonios y también de otros lugares más lejanos como la India y China. Se me grabó mucho un relato que contó la Maestra Josefina López Vega en una clausura de cursos; hablaba sobre la forma de pensar y más o menos va así: “Un monje en el Tibet, iba a cruzar un río y vio a un alacrán que se estaba ahogando. Como todo buen monje, se compadeció de él y lo rescató; pero casi inmediatamente, el alacrán le clavó el aguijón. Reaccionó el monje y tiró el alacrán al río donde el animal, casi se ahoga. El monje comprendió que había hecho mal al tirarlo al río y levantó nuevamente al alacrán, el cual, volvió a clavarle el aguijón”. “El monje entendió que el alacrán no tenía “nada contra él” ya que esa es su naturaleza, y la de él era ser compasivo”. La Maestra Josefina, terminó su relato diciendo: “Invito a todos a que demuestren su naturaleza humana que es la de ser compasivos y solidarios con los demás y si por casualidad, alguno de ellos posee una naturaleza como la del alacrán, tomen sus precauciones y ayúdenlos”. - Yo creo que en todas partes hay filosofía y solamente tenemos que saber escuchar a la demás gente para hacernos sabios porque “Sabio es aquel que tiene boca chica, ojos medianos y orejas muy grandes”. Dijo Herculano. - Hablando de dichos: “Hay que cuidar el cirio porque la procesión es larga”; no le den tan duro a la botella que ya casi se acabó. Dijo Agapito.- Pues aquí están mis tres pesos pa' traer más “combustible”, agregó don Toño y el que pierda los albures va a tener que ir a traerlo en una carrera.Todos dieron su cooperación y al jugar los albures, le tocó ir al pariente de don Toño quien dijo:- Yo prefiero cooperar para otra de San Matías, siempre y cuando vaya otro a comprarla porque cuando veníamos para acá, vi la cantidad de perros que nos salieron al camino y no vaya a ser que alguien me los cuchilié y me rompan los pantalones a la altura de las nalgas.Entonces Agapito, muy valiente, se ofreció para ir al pueblo y dijo: - Mi madre me hizo muy valiente porque antes de parirme se la pasaba viendo la imagen de San Miguel, esa que todos conocemos donde tiene arrejolado al chamuco.- Además, para espantar a los perros, buenos son los credos, siempre y cuando les avientes unas pedradas. Al cabo que ni manco ni maneado estás, le dijo Filemón.Así, mientras regresaba Agapito, siguieron filosofando y contando las últimas noticias ocurridas en la población. Don Toño preguntó:- ¿Alguien sabe quien armó ayer la novedad en el pueblo? ¿Otra vez Atenógenes fabricó un difunto o a Justino lo cazuelió su mujer?- Lo que sucede es que Baldomero González quiso llevarle gallo a su novia y como Panchillo ya estaba ocupado, contrató a unos que traían una guitarra que lloraba muy feo, porque así eran los rasguños que le pegaban, le contestó Filemón.Cuando Agapito regresó, siguieron en el convivio y no se quisieron regresar hasta enseñarle al pariente de don Toño, la salida de la luna que allí se aprecia de manera majestuosa. Alguien le recordó a Herculano que no había cumplido la promesa de platicarles sobre “Las Profesías de la Madre Matiana” y él simplemente les pidió que tuvieran paciencia y en la siguiente ocasión que estuvieran juntos se las iba a platicar.Tomaron camino de regreso, nuevamente por la Calle Real, y al llegar a la Plaza Principal, Jeremías gritó: Como dijo Chenguas, ¡Ando cayéndome, pero no de hambre, verdad de Dios!
Amables lectores, prosigamos filosofando y hagamos unas últimas reflexiones: ¿Cómo le haremos para devolverle a Las Chorreras su antiguo esplendor? ¿Cómo iremos reponiendo las piedras y la antigua forma de esos monumentos? Hagamos algo para volver a tener y disfrutar ese pedazo de paraíso que aun se puede recuperar.Gracias.
José Luis García Salazarwww.productividadorganizacional.com
Las Chorreras.Para algunos lectores que no conocen o no se acuerdan de este paradisíaco lugar, quiero hacer una breve semblanza. Era una pesquería con canales de piedra que cercaban a los peces que nadaban en la corriente del río y los conducían a unas trampas de carrizo donde los pescadores los atrapaban fácilmente. En el lecho del Río Lerma, se hicieron varios de estos callejones por los que pasaba el caudal del río, después de estar en el remanso. El historiador yurecuarense Ignacio Estrada Navarro, nos dice que el 10 de noviembre de 1689, la Audiencia de la Nueva Galicia hizo la concesión de ese lugar a Francisco Martín y Matías Bravo y les dio los títulos respectivos. Ahora bien, no está claro si fue en esa fecha que se construyeron Las Chorreras, porque se cree que la pesquería ya tenía siglos de existencia por lo que la fecha señalada, sería la de su reconstrucción y la que señala la vigencia de los derechos otorgados. En la actualidad, quedan solo vestigios de este monumento. Hace unos años, veíamos con tristeza como entraban los ca.. miones a llevarse las piedras para ser usadas en la construcción de viviendas. En la actualidad, y preferentemente en tiempo de aguas, se puede apreciar una bella vista de Las Chorreras desde “La Casa Luna” o desde el fraccionamiento “Los Sabinos” de Jorge Núñez.
Quiero aprovechar este espacio para relatar algo que viví en 1964. Eran los inicios del tiempo de aguas y nos juntamos cuatro amigos: Enrique González, Jorge Chavolla (q.e.p.d.), Fernando Valdéz y yo. Como vimos que el río traía buen caudal porque había caído una buena tormenta allá por La Piedad, decidimos imitar las aventuras de Tom Sawyer y Huckleberry Finn en el Río Mississipi. Hicimos una “panga” con dos cámaras de llanta de tractor que amarramos fuertemente y le colocamos encima unas tablas. Subimos a la embarcación una bomba de aire ya que debido a la gran cantidad de ramas con espinas que arrastraba el río, previmos, como realmente ocurrió, que las cámaras iban a tener fugas. Iniciamos el viaje un poco abajo de la Presa Derivadora de El Mezquite, cerca del remanso de Siquindo. Recorrimos el “Cañón de Yurécuaro”, (se puede apreciar mejor desde un punto, a la altura de la Comunidad de El Cerro Blanco), pasamos varios “rápidos” que aunque no voltearon la panga, si nos obligaron a capotear grandes troncos atorados en las piedras. Después de varias infladas a las llantas, llegamos al remanso de Las Chorreras un poco cansados pero contentos de haber terminado “la travesía”. Allí encontramos a otros cuatro amigos: Jesús Becerra (q.e.p d.), Nito Valadez, Jorge Ochoa y Luis Pérez que estaban en la faena de acabar con un litro de charanda Uruapan. Tuvimos que ayudarlos y aunque sufrimos porque la botana era solo de jitomates, a medio madurar, que se habían carranceado de un sembradío cercano y dicha botana la rociábamos con salsa “el Torito”.
¡Vámonos a Las Chorreas! Fue el grito de guerra que lanzó Jeremías y todos agarraron camino por la Calle Real (Nacional); en La Huerta Seca, compraron unas naranjas sin semilla y continuaron caminando para después doblar a la izquierda hacia el río. Se instalaron bajo un gran sabino y mientras unos picaban las verduras, otros acarrearon agua en la olla y otros traían leña y prepararon el fogón. Después se fueron al remanso y todos alistaron su anzuelo. Como el pariente de don Toño no lo llevaba, rápidamente le prepararon uno con un carrizo y le pusieron de “testigo” un pedazo de lirio y de plomada le amarraron una pequeña piedra. Se pusieron a pescar, al mismo tiempo que circulaban entre todos el tequila San Matías. Sin embargo, vieron que pasaba el tiempo y no sacaban ningún pescado. Alguien hizo caer en la cuenta que con el jaripeo que traían y con las canciones que ya habían (des)entonado, los peces no iban a picar. Determinaron ir a los corrales a comprarle al encargado, un bagre y varias carpas ya que las verduras casi estaban cocidas.Mientras se terminaba de sazonar el caldo michi, siguieron pasando la botella. Entonces Filemón dijo:- ¿Eres briago Agapito? Y éste le contestó:- A mi me gusta darle una jalada al tequila para que se me voltién los ojos al revés pa' poder verme bien el cerebro. Alguien dijo:- ¡Oye Herculano, termina de platicar lo que oíste anoche en el velorio de Eleuterio Villalpando! Y el aludido contestó:- Estaban repasando todos los dichos que acostumbraba Eleuterio. Yo me puse vivo y apunté unos cuantos y orita se los voy soltando: El primero que mentaron y que yo también le había oído, era que cuando le preguntaban ¿y cuántos años tienes Eleuterio? Él contestaba, “ando acabalando los trescientos, ya nada más me faltan doscientos veinticinco. Lo que pasa es que me estoy aguantando las ganas de morirme porque soy de la gente de antes, que era buena pa' vivir”. Otro que escribí y que siempre decía: “Las mentadas de madre solo valen la pena si alguien las está escuchando”; yo creo que este dicho tiene mucha filosofía. También decía, cuando iban a invitar a sus hijas a alguna fiesta: “Yo no presto a mis muchachas pa' los bailes, porque me las devuelven muy sudadas”. El último que apunté fue este que repetía el Eleuterio cuando se armaban los fregadazos en alguna fiesta: “Como decía mi tía la analfabeta, ¡aquí murió Sansón con todos los sifilíticos!”Volvió a hablar Filemón:- Yo creo que en los velorios es donde podemos realmente pensar en cosas profundas y filosóficas. Entonces fue interrumpido por Jeremías quien dijo:- Hablando de cosas profundas, este remanso de Las Chorreras, dicen que es el más hondo. Aunque también es profunda la Alberca de Monteleón. Herculano le reclamó:- Deja que termine de dar su idea sobre lo que significa la filosofía. Después de esto, Filemón siguió hablando:- Hace como tres semanas, en el velorio de doña Filomena Mandujano, su hermano Prudencio dijo algo que me puso a pensar: “El que siempre esté pensando y temiendo del día en que ha de morir, muere varias veces. Por otro lado, el que entiende que la muerte es parte de la vida y la espera con paciencia, vive pleno, mientras está sobre la tierra”. Entonces don Toño dijo:- Ese Prudencio tiene razón, no hay que tener miedo a morir porque al fin y al cabo, a todos nos va a tocar.- Mientras nos toca, yo creo que ya hay que entrarle al caldo, dijo Jeremías.Fue entonces, que como buenos anfitriones, le sirvieron primero al pariente de don Toño. Al darle el caldo, le rociaron una buena porción de tequila dentro del plato y aunque el pariente se extrañó, empezó a saborearlo y decía:- ¡Qué bueno sabe! Y también los felicito por tener este lugar tan bonito. ¡Verdad de Dios! Son pocos los pueblos que están bendecidos con un Paraíso como el que tienen ustedes.- Ahora sí, ¡Abróchense el barbiquejo, agárrense de las crines y éntrenle al caldo michi! Dijo don Toño.Todos comiendo y moqueando, se terminaron dos y hasta tres platos. Sin embargo, de repente Agapito empezó a toser fuertemente porque se le atoró una espina de carpa, pero inmediatamente, Filemón le entregó un plátano que al tragarlo, le limpió la garganta. Después de la comida se pusieron a jugar conquián y otros, mientras esperaban turno, siguieron platicando acerca de la filosofía y la forma de pensar de la gente en la antigüedad. Dijo don Toño:- Los griegos son los que dieron origen a la filosofía, que significa “Amor a la verdad y al conocimiento”; se la heredaron a los romanos y después a todos los europeos que la trajeron a nuestras tierras. Grecia y Roma son el padre y la madre de la civilización occidental.Filemón agregó:- Sin embargo, las culturas prehispánicas de México ya tenía su propia filosofía y de muestra tenemos muchos códices de los toltecas, mayas, zapotecas y varios pueblos más. También hay distintas formas de filosofía en otras naciones diferentes a las de los griegos y los romanos. Están los egipcios, babilonios y también de otros lugares más lejanos como la India y China. Se me grabó mucho un relato que contó la Maestra Josefina López Vega en una clausura de cursos; hablaba sobre la forma de pensar y más o menos va así: “Un monje en el Tibet, iba a cruzar un río y vio a un alacrán que se estaba ahogando. Como todo buen monje, se compadeció de él y lo rescató; pero casi inmediatamente, el alacrán le clavó el aguijón. Reaccionó el monje y tiró el alacrán al río donde el animal, casi se ahoga. El monje comprendió que había hecho mal al tirarlo al río y levantó nuevamente al alacrán, el cual, volvió a clavarle el aguijón”. “El monje entendió que el alacrán no tenía “nada contra él” ya que esa es su naturaleza, y la de él era ser compasivo”. La Maestra Josefina, terminó su relato diciendo: “Invito a todos a que demuestren su naturaleza humana que es la de ser compasivos y solidarios con los demás y si por casualidad, alguno de ellos posee una naturaleza como la del alacrán, tomen sus precauciones y ayúdenlos”. - Yo creo que en todas partes hay filosofía y solamente tenemos que saber escuchar a la demás gente para hacernos sabios porque “Sabio es aquel que tiene boca chica, ojos medianos y orejas muy grandes”. Dijo Herculano. - Hablando de dichos: “Hay que cuidar el cirio porque la procesión es larga”; no le den tan duro a la botella que ya casi se acabó. Dijo Agapito.- Pues aquí están mis tres pesos pa' traer más “combustible”, agregó don Toño y el que pierda los albures va a tener que ir a traerlo en una carrera.Todos dieron su cooperación y al jugar los albures, le tocó ir al pariente de don Toño quien dijo:- Yo prefiero cooperar para otra de San Matías, siempre y cuando vaya otro a comprarla porque cuando veníamos para acá, vi la cantidad de perros que nos salieron al camino y no vaya a ser que alguien me los cuchilié y me rompan los pantalones a la altura de las nalgas.Entonces Agapito, muy valiente, se ofreció para ir al pueblo y dijo: - Mi madre me hizo muy valiente porque antes de parirme se la pasaba viendo la imagen de San Miguel, esa que todos conocemos donde tiene arrejolado al chamuco.- Además, para espantar a los perros, buenos son los credos, siempre y cuando les avientes unas pedradas. Al cabo que ni manco ni maneado estás, le dijo Filemón.Así, mientras regresaba Agapito, siguieron filosofando y contando las últimas noticias ocurridas en la población. Don Toño preguntó:- ¿Alguien sabe quien armó ayer la novedad en el pueblo? ¿Otra vez Atenógenes fabricó un difunto o a Justino lo cazuelió su mujer?- Lo que sucede es que Baldomero González quiso llevarle gallo a su novia y como Panchillo ya estaba ocupado, contrató a unos que traían una guitarra que lloraba muy feo, porque así eran los rasguños que le pegaban, le contestó Filemón.Cuando Agapito regresó, siguieron en el convivio y no se quisieron regresar hasta enseñarle al pariente de don Toño, la salida de la luna que allí se aprecia de manera majestuosa. Alguien le recordó a Herculano que no había cumplido la promesa de platicarles sobre “Las Profesías de la Madre Matiana” y él simplemente les pidió que tuvieran paciencia y en la siguiente ocasión que estuvieran juntos se las iba a platicar.Tomaron camino de regreso, nuevamente por la Calle Real, y al llegar a la Plaza Principal, Jeremías gritó: Como dijo Chenguas, ¡Ando cayéndome, pero no de hambre, verdad de Dios!
Amables lectores, prosigamos filosofando y hagamos unas últimas reflexiones: ¿Cómo le haremos para devolverle a Las Chorreras su antiguo esplendor? ¿Cómo iremos reponiendo las piedras y la antigua forma de esos monumentos? Hagamos algo para volver a tener y disfrutar ese pedazo de paraíso que aun se puede recuperar.Gracias.
José Luis García Salazarwww.productividadorganizacional.com
Braulio Sánchez Muñiz
Personajes yurecuarenses
Braulio Sánchez Muñiz
Estimados lectores, quiero que me acompañen a honrar la memoria de este personaje representativo de la historia de Yurécuaro dentro de la época de la Intervención francesa y también ligado a una leyenda que recorrió nuestra región en aquellos años y es la que se refiere a “el Burro de Oro”.
No se tiene la fecha exacta del nacimiento de Braulio Sánchez, debido a que no se cuenta con documentos ya que en 1863, las tropas del general imperialista Alejo García, quemaron los archivos municipales; sin embargo, por los documentos que constan en los archivos de la Secretaría de Guerra y Marina, se estima que nuestro personaje, nació en 1838. Fueron sus padres, Josefa Muñiz e Ignacio Sánchez López. Tuvo dos hermanos, Ramón y Pascual.
El 25 de abril de 1854, siendo muy joven, Braulio ingresó al Ejército donde hizo una larga carrera, alcanzando el grado de Coronel en el Arma de Caballería. Estuvo primero como soldado en el 11º Batallón del Estado de Guerrero. Ascendió a sargento en enero de 1856 y el mismo año, fue Subteniente. Fue nombrado Teniente en 1858; Capitán, en 1859 y Comandante de Escuadrón (correspondiente a Mayor) en 1867. Finalmente, fue nombrado Coronel el 15 de abril de 1920, mismo grado que ostentó, ya como veterano del Ejército, los últimos 15 años de vida.
Uno de sus mayores logros militares ocurrió cuando el Ejército Mexicano (Republicano) derrotó a los imperialistas que defendían la ciudad de Zamora, Michoacán el 5 de febrero de 1867. Esta derrota, abrió las puertas para la victoria de las armas mexicanas que meses después terminaron con la Intervención francesa al ser fusilado Maximiliano de Habsburgo en la ciudad de Querétaro el 6 de junio de 1867. En la toma de Zamora, Braulio Sánchez estuvo bajo las órdenes del General Manuel Márquez de León y era Comandante de Escuadrón en la Brigada Sinaloa.
Posteriormente, el 9 de mayo de 1878, el presidente de la República, Porfirio Diaz, en su primer periodo presidencial, extiende un certificado de antigüedad en el ejército para Braulio Sánchez. Dicho documento estaba avalado por el General de División Ramón Corona en que hace constar que militó bajo sus órdenes combatiendo a las fuerzas que apoyaban a Maximiliano.
Con esa fecha, Braulio fue nombrado Comandante de Escuadrón Auxiliares del Ejército Republicano.
Con fecha 10 de octubre de 1882, Braulio Sánchez prestaba servicios en el Depósito de Jefes y Oficiales de Michoacán, donde permaneció hasta el 29 de noviembre de 1916 en el Consejo de Guerra de la Plaza de Morelia. Se retiró el 19 de octubre de 1917 pero en mayo de 1920, se adhirió al Plan de Agua Prieta y fue nombrado Coronel por el General Pascual Ortiz Rubio quien era Jefe del Movimiento Revolucionario en Michoacán. Braulio fue Juez Instructor Militar y 2º Vocal en el Consejo de Guerra en Morelia. Ya con fecha 16 de noviembre de 1930, el presidente de la República firma un Acuerdo Presidencial donde autoriza el reingreso al Ejército al Coronel Braulio Sánchez, quien ya para entonces era un veterano de guerra con más de noventa años de edad.
La Intervención Francesa.
En 1861 el presidente de la República, Benito Juárez, declaró una suspensión de pagos al extranjero ya que el país estaba saliendo de la Guerra de Reforma, también llamada Guerra de los Tres Años y no se contaba con fondos para el pago de la deuda. Gran Bretaña, España y Francia formaron una alianza para exigir que México les pagara y enviaron una armada que arribó al puerto de Veracruz en enero de 1862.
Manuel Doblado, quien era Ministro de Relaciones Exteriores, explicó nuestra difícil situación y tanto la Gran Bretaña como España, entendieron los razonamientos y retornaron a sus respectivos países. Sin embargo Francia, con Napoleón III a la cabeza, se quedó porque ya tenían planes de instaurar una monarquía títere en México para poder apoyar a los Confederados en la Guerra Civil Estadounidense y disminuir el poder que ese país estaba ejerciendo en toda América. Unos meses antes, una comisión de conservadores mexicanos a cuyo frente estaban Juan N. Almonte (hijo de José María Morelos), José Ma. Gutiérrez y José Manuel Hidalgo había persuadido a Napoleón III de apoyar la intervención. Mientras llegaba el nuevo emperador, los conservadores organizaron un gabinete para gobernar al país.
Por su parte, el ejército francés se dirigió a tomar la capital pero al querer tomar primero la ciudad de Puebla, fueron derrotados por los mexicanos bajo el mando del General Ignacio Zaragoza en la famosa batalla del 5 de Mayo de 1862. Después de unos meses, el 16 de marzo de 1863, los franceses sitiaron nuevamente a Puebla y derrotaron a los mexicanos. Se dirigieron a la ciudad de México donde Benito Juárez tuvo que abandonar la ciudad acompañado por su gabinete y mantuvo las funciones de gobierno en diferentes ciudades hasta 1867.
Mientras que por un lado, los conservadores tenían su gabinete de gobierno y controlaban unas ciudades, en otras regiones del país se disgregaron varios cuerpos del Ejército Mexicano (republicanos) y empezaron a organizar la defensa nacional. En Michoacán y Jalisco, encomendaron al capitán Braulio Sánchez y al Coronel Miguel Salcedo organizar una guerrilla que empezó a dar pelea desde Los Altos de Jalisco hasta Zamora y Uruapan.
Para acabar con estos brotes guerrilleros fue comisionado el General conservador Alejo García quien llegó a Yurécuaro el 17 de marzo 1863 buscando a Braulio Sánchez y a Miguel Salcedo pero como no los encontró partió rumbo a La Barca. Cuando iba por el camino a Los Pilares, 25 jinetes al mando de Salcedo y Braulio los derrotaron causándoles 18 bajas. Cuando los guerrilleros transportaron los cadáveres en carretas a Yurécuaro y queriéndolos quemar con leña verde, la gente del pueblo no lo permitió. Desde entonces Alejo García “se la sentenció” a nuestro pueblo y determinó arrasarlo. Para cumplir lo anterior, al frente de una tropa de 1300 soldados, el 4 de noviembre del mismo año, entró a Yurécuaro cometiendo infinidad de tropelías y asesinando a algunos ciudadanos, entre ellos Juan Álvarez y Juan Arellano. También incendiaron los archivos municipales, saquearon comercios y casas particulares y de esta forma se cumplió la venganza de Alejo García.
Después de este hecho, también se le puso precio a las cabezas de Braulio y Salcedo aunque ellos continuaron hostigando a las tropas pro-imperialistas en toda la región y formaron parte del Ejército bajo las órdenes del General Manuel Márquez de León. El 5 de febrero de 1867, Braulio Sánchez como Comandante de Escuadrón y el General Manuel Márquez de León como líder de la Brigada Sinaloa, entran a la ciudad de Zamora y posteriormente se les unen las fuerzas de los generales Ramón Corona y Nicolás de Régules y toman la ciudad de Morelia. Con esto se terminó el periodo de la Intervención francesa en el estado de Michoacán. Posteriormente, salen de la ciudad de México las últimas fuerzas francesas dejando solo al Emperador Maximiliano quien fue finalmente fusilado en junio de ese año.
José Francisco Velarde y de la Mora, “el Burro de Oro”.
Nació en Guadalajara en 1809. Hijo de José Crispín de Velarde y de Josefa de la Mora, quien era una mujer heredera de grandes propiedades y haciendas en La barca, Cumuato, San José, Buenavista, El Molino, (Vista Hermosa), que juntas formaban un gran latifundio que abarcaba parte del Lago de Chapala. Todas estas propiedades las heredó Francisco Velarde ya que solamente tenía dos hermanas que escogieron la vida conventual. Los abuelos maternos de Miguel Hidalgo, Padre de nuestra Independencia, eran originarios de La Barca y estaban emparentados con la familia de Francisco Velarde.
Aunque el padre de este personaje era abogado y en 1813, miembro del Real Consulado y de la Diputación Provincial, no logró convencer a su hijo a que estudiara una carrera y fue precisamente porque Francisco no sabía ni leer, que le apodaron “el Burro de Oro”.
Francisco Velarde fue una persona controvertida, alrededor de quien se tejió una leyenda que fue fundamentada en hechos que la gente comenzó a divulgar. Pasaba la mayor parte del tiempo en su casa (La Moreña) de La barca y en la Hacienda de Buena Vista; sin embargo, también hacía grandes fiestas en su casa-palacio de Guadalajara (esquina Av. Hidalgo y Pino Suárez) o en su Quinta Velarde y también en su finca de campo en Tlaquepaque (hoy Museo de la Cerámica).
Estas casas estaban amuebladas con lo mejor que importaba de Europa y tenían vajillas hechas de plata con incrustaciones de oro. En preparación de la visita que le prometiera Maximiliano, mandó a sus criados a Europa para que aprendieran a servir tal y como se hacía allá. Él mismo vestía con grandes lujos y como admiraba la vestimenta de los grandes generales europeos, en tiempos de Santa Anna, (a mediados de los años de 1840), compró el grado de General, por el cual desembolsó una gran cantidad de oro. Con esto, pudo lucir en toda ocasión, casacas recanadas de oro, botas con tacones de plata y oro, sombrero empenachado, banda y espada al cinto. El “general Velarde”, como se hacía llamar, tenía su propio regimiento y todos estaban uniformados también de manera lujosa. Los caballos y carruajes estaban adornados de tal manera que unos lo criticaban duramente pero otros, lo admiraban hasta el límite del servilismo (como ocurre en la actualidad con los “reinados” vigentes en el mundo).
Cuando Maximiliano de Habsburgo fue nombrado Emperador, Francisco Velarde asistió con su regimiento a una recepción en San Miguel de Allende; posteriormente, contribuyó al sostenimiento del Ejército Imperial y constantemente hacía lujosos regalos al emperador y lo invitó a pasar una temporada en sus dominios de Jalisco y Michoacán. Esperando que se cumpliera tal visita, se dice que Francisco Velarde contrató a muchos sastres y costureras para trabajar día y noche y hacer un toldo que se colocaría desde La Barca hasta Guadalajara con lo cual se protegería del sol al emperador.
Aunque la visita nunca se realizó, Francisco Velarde fue nombrado por el General Uraga, Prefecto y Comandante Militar del Departamento de Zamora.
También se decía que además de ser ateo, Francisco era una persona sin moral ya que tenía un harén de 50 mujeres pero eso sí, para que no hubiera envidias ni discordias, las sacaba a pasear vestidas con trajes iguales. Por otro lado, cuentan que era muy cruel ya que en una ocasión, cuando llegó tarde la persona que debía curarlo diariamente de una herida que tenía en la cabeza, Velarde la golpeó de manera inmisericorde pero cuando la vio tirada en el suelo, le arrojó una bolsa llena de monedas de oro. Él creía que con esos arranques de bondad compensaba lo malo que hacía. A pesar de esto que se cuenta de él, la mayoría de la gente lo quería y admiraba por algunos buenos actos como el siguiente: se dice que al ver que el Imperio de Maximiliano estaba llegando a su fin y que posiblemente él iba a tener dificultades por haberlo apoyado, repartió entre la gente cercana, parte de su inmensa fortuna.
Después de que los republicanos tomaron la ciudad de Zamora, el general Ramón Corona ordenó que todos los imperialistas de la región, se presentaran como prisioneros de guerra en un plazo de veinticuatro horas y si ni lo hacían, iban a ser perseguidos y fusilados. Francisco Velarde, ante la gravedad de la amenaza, se escondió en Zamora pero fue delatado por un peluquero y fue entregado al general Francisco Tolentino quien lo fusiló sin esperar a que llegara un indulto que emitió Benito Juárez, el cual llegó solo unas horas después del fusilamiento.
La leyenda de “el Burro de Oro”.
Cuentan algunos que cuando Francisco Velarde andaba huyendo en Zamora, como estaba pasado de peso, no pudo brincar una pequeña barda y allí fue aprehendido por Francisco Tolentino.
En tal momento, Velarde le ofreció, que si lo soltaba, le daría su peso en oro y aun más, “montado a caballo”, para que el rescate fuera más atractivo; sin embargo, el general no se dejó sobornar.
Otra parte de la leyenda nos dice que el indulto que envió Juárez sí llegó a tiempo pero que fue ocultado por unas personas de Zamora a quien Velarde les había prestado ciertas cantidades de dinero y vieron que si moría el “Burro de Oro” ya no tendrían que pagar. Dicen que sus últimas palabras fueron: “No soy ningún traidor, me matan por no pagarme lo que me deben”.
La otra parte de le leyenda y que está ligada a nuestro personaje es la siguiente: se decía que Braulio Sánchez había estado en el lugar donde aprehendieron a Velarde y que supo cuando algunos le prometieron falsamente que le iban a perdonar la vida y entonces, “el Burro de Oro”, les dijo dónde tenía escondida la inmensa fortuna en la hacienda de Buena Vista (Vista hermosa). También se decía que esa fortuna la habían repartido entre unos pocos y que Braulio había traído su parte a Yurécuaro.
Ahora bien, después de estos acontecimientos, Braulio Sánchez visitaba con regularidad nuestro pueblo pero nunca dio muestras de poseer esa parte de fortuna que decían, antes bien, vivía de manera sencilla con su sueldo de militar, mientras que otros sí se hicieron ricos al repartirse las propiedades de el “Burro de Oro”.
Lo que sí podemos decir de cierto, porque hay evidencias en su expediente militar, Braulio Sánchez, tuvo gran vigor y luchó denodadamente por sus derechos personales ya que, por cuestiones burocráticas, no le querían valer su grado de Coronel y sólo querían pagarle su pensión con una cantidad menor a la que le correspondía. También demostró su gran amor al trabajo y a la vida militar ya que incluso, pidió ser reincorporado a las armas, a una edad avanzada. Él participó de manera importante durante la Revolución de 1910 y en nuestro pueblo, siempre fue un referente importante en la vida social ya que tenía muchos amigos, entre ellos, al Dr. Alejandro O. Arce con quien le vemos en una fotografía, en 1935, cuando Braulio ya tenía noventa y siete años.
Muchas gracias por su lectura: José Luis García Salazar
Braulio Sánchez Muñiz
Estimados lectores, quiero que me acompañen a honrar la memoria de este personaje representativo de la historia de Yurécuaro dentro de la época de la Intervención francesa y también ligado a una leyenda que recorrió nuestra región en aquellos años y es la que se refiere a “el Burro de Oro”.
No se tiene la fecha exacta del nacimiento de Braulio Sánchez, debido a que no se cuenta con documentos ya que en 1863, las tropas del general imperialista Alejo García, quemaron los archivos municipales; sin embargo, por los documentos que constan en los archivos de la Secretaría de Guerra y Marina, se estima que nuestro personaje, nació en 1838. Fueron sus padres, Josefa Muñiz e Ignacio Sánchez López. Tuvo dos hermanos, Ramón y Pascual.
El 25 de abril de 1854, siendo muy joven, Braulio ingresó al Ejército donde hizo una larga carrera, alcanzando el grado de Coronel en el Arma de Caballería. Estuvo primero como soldado en el 11º Batallón del Estado de Guerrero. Ascendió a sargento en enero de 1856 y el mismo año, fue Subteniente. Fue nombrado Teniente en 1858; Capitán, en 1859 y Comandante de Escuadrón (correspondiente a Mayor) en 1867. Finalmente, fue nombrado Coronel el 15 de abril de 1920, mismo grado que ostentó, ya como veterano del Ejército, los últimos 15 años de vida.
Uno de sus mayores logros militares ocurrió cuando el Ejército Mexicano (Republicano) derrotó a los imperialistas que defendían la ciudad de Zamora, Michoacán el 5 de febrero de 1867. Esta derrota, abrió las puertas para la victoria de las armas mexicanas que meses después terminaron con la Intervención francesa al ser fusilado Maximiliano de Habsburgo en la ciudad de Querétaro el 6 de junio de 1867. En la toma de Zamora, Braulio Sánchez estuvo bajo las órdenes del General Manuel Márquez de León y era Comandante de Escuadrón en la Brigada Sinaloa.
Posteriormente, el 9 de mayo de 1878, el presidente de la República, Porfirio Diaz, en su primer periodo presidencial, extiende un certificado de antigüedad en el ejército para Braulio Sánchez. Dicho documento estaba avalado por el General de División Ramón Corona en que hace constar que militó bajo sus órdenes combatiendo a las fuerzas que apoyaban a Maximiliano.
Con esa fecha, Braulio fue nombrado Comandante de Escuadrón Auxiliares del Ejército Republicano.
Con fecha 10 de octubre de 1882, Braulio Sánchez prestaba servicios en el Depósito de Jefes y Oficiales de Michoacán, donde permaneció hasta el 29 de noviembre de 1916 en el Consejo de Guerra de la Plaza de Morelia. Se retiró el 19 de octubre de 1917 pero en mayo de 1920, se adhirió al Plan de Agua Prieta y fue nombrado Coronel por el General Pascual Ortiz Rubio quien era Jefe del Movimiento Revolucionario en Michoacán. Braulio fue Juez Instructor Militar y 2º Vocal en el Consejo de Guerra en Morelia. Ya con fecha 16 de noviembre de 1930, el presidente de la República firma un Acuerdo Presidencial donde autoriza el reingreso al Ejército al Coronel Braulio Sánchez, quien ya para entonces era un veterano de guerra con más de noventa años de edad.
La Intervención Francesa.
En 1861 el presidente de la República, Benito Juárez, declaró una suspensión de pagos al extranjero ya que el país estaba saliendo de la Guerra de Reforma, también llamada Guerra de los Tres Años y no se contaba con fondos para el pago de la deuda. Gran Bretaña, España y Francia formaron una alianza para exigir que México les pagara y enviaron una armada que arribó al puerto de Veracruz en enero de 1862.
Manuel Doblado, quien era Ministro de Relaciones Exteriores, explicó nuestra difícil situación y tanto la Gran Bretaña como España, entendieron los razonamientos y retornaron a sus respectivos países. Sin embargo Francia, con Napoleón III a la cabeza, se quedó porque ya tenían planes de instaurar una monarquía títere en México para poder apoyar a los Confederados en la Guerra Civil Estadounidense y disminuir el poder que ese país estaba ejerciendo en toda América. Unos meses antes, una comisión de conservadores mexicanos a cuyo frente estaban Juan N. Almonte (hijo de José María Morelos), José Ma. Gutiérrez y José Manuel Hidalgo había persuadido a Napoleón III de apoyar la intervención. Mientras llegaba el nuevo emperador, los conservadores organizaron un gabinete para gobernar al país.
Por su parte, el ejército francés se dirigió a tomar la capital pero al querer tomar primero la ciudad de Puebla, fueron derrotados por los mexicanos bajo el mando del General Ignacio Zaragoza en la famosa batalla del 5 de Mayo de 1862. Después de unos meses, el 16 de marzo de 1863, los franceses sitiaron nuevamente a Puebla y derrotaron a los mexicanos. Se dirigieron a la ciudad de México donde Benito Juárez tuvo que abandonar la ciudad acompañado por su gabinete y mantuvo las funciones de gobierno en diferentes ciudades hasta 1867.
Mientras que por un lado, los conservadores tenían su gabinete de gobierno y controlaban unas ciudades, en otras regiones del país se disgregaron varios cuerpos del Ejército Mexicano (republicanos) y empezaron a organizar la defensa nacional. En Michoacán y Jalisco, encomendaron al capitán Braulio Sánchez y al Coronel Miguel Salcedo organizar una guerrilla que empezó a dar pelea desde Los Altos de Jalisco hasta Zamora y Uruapan.
Para acabar con estos brotes guerrilleros fue comisionado el General conservador Alejo García quien llegó a Yurécuaro el 17 de marzo 1863 buscando a Braulio Sánchez y a Miguel Salcedo pero como no los encontró partió rumbo a La Barca. Cuando iba por el camino a Los Pilares, 25 jinetes al mando de Salcedo y Braulio los derrotaron causándoles 18 bajas. Cuando los guerrilleros transportaron los cadáveres en carretas a Yurécuaro y queriéndolos quemar con leña verde, la gente del pueblo no lo permitió. Desde entonces Alejo García “se la sentenció” a nuestro pueblo y determinó arrasarlo. Para cumplir lo anterior, al frente de una tropa de 1300 soldados, el 4 de noviembre del mismo año, entró a Yurécuaro cometiendo infinidad de tropelías y asesinando a algunos ciudadanos, entre ellos Juan Álvarez y Juan Arellano. También incendiaron los archivos municipales, saquearon comercios y casas particulares y de esta forma se cumplió la venganza de Alejo García.
Después de este hecho, también se le puso precio a las cabezas de Braulio y Salcedo aunque ellos continuaron hostigando a las tropas pro-imperialistas en toda la región y formaron parte del Ejército bajo las órdenes del General Manuel Márquez de León. El 5 de febrero de 1867, Braulio Sánchez como Comandante de Escuadrón y el General Manuel Márquez de León como líder de la Brigada Sinaloa, entran a la ciudad de Zamora y posteriormente se les unen las fuerzas de los generales Ramón Corona y Nicolás de Régules y toman la ciudad de Morelia. Con esto se terminó el periodo de la Intervención francesa en el estado de Michoacán. Posteriormente, salen de la ciudad de México las últimas fuerzas francesas dejando solo al Emperador Maximiliano quien fue finalmente fusilado en junio de ese año.
José Francisco Velarde y de la Mora, “el Burro de Oro”.
Nació en Guadalajara en 1809. Hijo de José Crispín de Velarde y de Josefa de la Mora, quien era una mujer heredera de grandes propiedades y haciendas en La barca, Cumuato, San José, Buenavista, El Molino, (Vista Hermosa), que juntas formaban un gran latifundio que abarcaba parte del Lago de Chapala. Todas estas propiedades las heredó Francisco Velarde ya que solamente tenía dos hermanas que escogieron la vida conventual. Los abuelos maternos de Miguel Hidalgo, Padre de nuestra Independencia, eran originarios de La Barca y estaban emparentados con la familia de Francisco Velarde.
Aunque el padre de este personaje era abogado y en 1813, miembro del Real Consulado y de la Diputación Provincial, no logró convencer a su hijo a que estudiara una carrera y fue precisamente porque Francisco no sabía ni leer, que le apodaron “el Burro de Oro”.
Francisco Velarde fue una persona controvertida, alrededor de quien se tejió una leyenda que fue fundamentada en hechos que la gente comenzó a divulgar. Pasaba la mayor parte del tiempo en su casa (La Moreña) de La barca y en la Hacienda de Buena Vista; sin embargo, también hacía grandes fiestas en su casa-palacio de Guadalajara (esquina Av. Hidalgo y Pino Suárez) o en su Quinta Velarde y también en su finca de campo en Tlaquepaque (hoy Museo de la Cerámica).
Estas casas estaban amuebladas con lo mejor que importaba de Europa y tenían vajillas hechas de plata con incrustaciones de oro. En preparación de la visita que le prometiera Maximiliano, mandó a sus criados a Europa para que aprendieran a servir tal y como se hacía allá. Él mismo vestía con grandes lujos y como admiraba la vestimenta de los grandes generales europeos, en tiempos de Santa Anna, (a mediados de los años de 1840), compró el grado de General, por el cual desembolsó una gran cantidad de oro. Con esto, pudo lucir en toda ocasión, casacas recanadas de oro, botas con tacones de plata y oro, sombrero empenachado, banda y espada al cinto. El “general Velarde”, como se hacía llamar, tenía su propio regimiento y todos estaban uniformados también de manera lujosa. Los caballos y carruajes estaban adornados de tal manera que unos lo criticaban duramente pero otros, lo admiraban hasta el límite del servilismo (como ocurre en la actualidad con los “reinados” vigentes en el mundo).
Cuando Maximiliano de Habsburgo fue nombrado Emperador, Francisco Velarde asistió con su regimiento a una recepción en San Miguel de Allende; posteriormente, contribuyó al sostenimiento del Ejército Imperial y constantemente hacía lujosos regalos al emperador y lo invitó a pasar una temporada en sus dominios de Jalisco y Michoacán. Esperando que se cumpliera tal visita, se dice que Francisco Velarde contrató a muchos sastres y costureras para trabajar día y noche y hacer un toldo que se colocaría desde La Barca hasta Guadalajara con lo cual se protegería del sol al emperador.
Aunque la visita nunca se realizó, Francisco Velarde fue nombrado por el General Uraga, Prefecto y Comandante Militar del Departamento de Zamora.
También se decía que además de ser ateo, Francisco era una persona sin moral ya que tenía un harén de 50 mujeres pero eso sí, para que no hubiera envidias ni discordias, las sacaba a pasear vestidas con trajes iguales. Por otro lado, cuentan que era muy cruel ya que en una ocasión, cuando llegó tarde la persona que debía curarlo diariamente de una herida que tenía en la cabeza, Velarde la golpeó de manera inmisericorde pero cuando la vio tirada en el suelo, le arrojó una bolsa llena de monedas de oro. Él creía que con esos arranques de bondad compensaba lo malo que hacía. A pesar de esto que se cuenta de él, la mayoría de la gente lo quería y admiraba por algunos buenos actos como el siguiente: se dice que al ver que el Imperio de Maximiliano estaba llegando a su fin y que posiblemente él iba a tener dificultades por haberlo apoyado, repartió entre la gente cercana, parte de su inmensa fortuna.
Después de que los republicanos tomaron la ciudad de Zamora, el general Ramón Corona ordenó que todos los imperialistas de la región, se presentaran como prisioneros de guerra en un plazo de veinticuatro horas y si ni lo hacían, iban a ser perseguidos y fusilados. Francisco Velarde, ante la gravedad de la amenaza, se escondió en Zamora pero fue delatado por un peluquero y fue entregado al general Francisco Tolentino quien lo fusiló sin esperar a que llegara un indulto que emitió Benito Juárez, el cual llegó solo unas horas después del fusilamiento.
La leyenda de “el Burro de Oro”.
Cuentan algunos que cuando Francisco Velarde andaba huyendo en Zamora, como estaba pasado de peso, no pudo brincar una pequeña barda y allí fue aprehendido por Francisco Tolentino.
En tal momento, Velarde le ofreció, que si lo soltaba, le daría su peso en oro y aun más, “montado a caballo”, para que el rescate fuera más atractivo; sin embargo, el general no se dejó sobornar.
Otra parte de la leyenda nos dice que el indulto que envió Juárez sí llegó a tiempo pero que fue ocultado por unas personas de Zamora a quien Velarde les había prestado ciertas cantidades de dinero y vieron que si moría el “Burro de Oro” ya no tendrían que pagar. Dicen que sus últimas palabras fueron: “No soy ningún traidor, me matan por no pagarme lo que me deben”.
La otra parte de le leyenda y que está ligada a nuestro personaje es la siguiente: se decía que Braulio Sánchez había estado en el lugar donde aprehendieron a Velarde y que supo cuando algunos le prometieron falsamente que le iban a perdonar la vida y entonces, “el Burro de Oro”, les dijo dónde tenía escondida la inmensa fortuna en la hacienda de Buena Vista (Vista hermosa). También se decía que esa fortuna la habían repartido entre unos pocos y que Braulio había traído su parte a Yurécuaro.
Ahora bien, después de estos acontecimientos, Braulio Sánchez visitaba con regularidad nuestro pueblo pero nunca dio muestras de poseer esa parte de fortuna que decían, antes bien, vivía de manera sencilla con su sueldo de militar, mientras que otros sí se hicieron ricos al repartirse las propiedades de el “Burro de Oro”.
Lo que sí podemos decir de cierto, porque hay evidencias en su expediente militar, Braulio Sánchez, tuvo gran vigor y luchó denodadamente por sus derechos personales ya que, por cuestiones burocráticas, no le querían valer su grado de Coronel y sólo querían pagarle su pensión con una cantidad menor a la que le correspondía. También demostró su gran amor al trabajo y a la vida militar ya que incluso, pidió ser reincorporado a las armas, a una edad avanzada. Él participó de manera importante durante la Revolución de 1910 y en nuestro pueblo, siempre fue un referente importante en la vida social ya que tenía muchos amigos, entre ellos, al Dr. Alejandro O. Arce con quien le vemos en una fotografía, en 1935, cuando Braulio ya tenía noventa y siete años.
Muchas gracias por su lectura: José Luis García Salazar
Santiago Raúl Martínez Alcalá
“Nadie es profeta ni poeta en su tierra”La frase anterior se ha repetido durante muchos siglos. Podemos citar dos ejemplos que han fortalecido esa creencia. Las enseñanzas de Buda han sido mejor aceptadas fuera de su tierra. Jesús, el Cristo, ha dejado más impresa su doctrina del amor entre la gente que vive fuera de las tierras de Israel.Vemos que en otros casos de artistas y creadores, los que mejor aceptan sus obras son las personas de otros pueblos.Yo quisiera contribuir a que este destino no se cumpla para el caso de un poeta que vive entre nosotros. Yo quiero que juntos admiremos la obra de Santiago Raúl Martínez Alcalá.Poetas hemos tenido varios en Yurécuaro: Austacio Zepeda, José Bárcena, Javier Ochoa y muchos otros que han cantado a nuestra tierra. También hemos convivido con otros que en sus canciones hablan con orgullo de los atardeceres o de las noches llenas de estrellas cuando llevan “gallo” a sus enamoradas.Hablando de Santiago Raúl, poeta actual que nos entrega poesía mística; versos hechos para volar en el tiempo y en el espacio; poesía de amor y pesadumbres y también cantos a la familia, al terruño, a las costumbres y a las cosas que debemos seguir venerando porque a final de cuentas nos han enseñado a ser gente. Santiago nos invita a aprender de otras personas y de otros lugares en el mundo. Nos cuenta que no quiere cambiar al mundo y sólo ser un humilde juglar de la vida, amar la vida por la vida misma y por la naturaleza que nos cobija tanto a los seres vivos como a las demás cosas que están para que de ellas hagamos un uso inteligente que nos ayude a ser mejores y que no las usemos para degradar nuestro entorno.Nuestro personaje de hoy, nació en la ciudad de México el 25 de julio de 1950. Sus padres: Félix Martínez y Blanca Emilia Alcalá Villaseñor, de los Alcalá de La Noria, quien fue una actriz que en los años 40´s impulsó las artes escénicas y contribuyó a la cultura en Yurécuaro. Santiago Raúl estudió dibujo publicitario en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM. Laboró en los Talleres Gráficos de la Nación, en la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos y en otras empresas e instituciones antes de venirse a radicar definitivamente a la ciudad de Yurécuaro. Ya en nuestra tierra, participó como Secretario del Ayuntamiento cuando fue presidente municipal Gildardo Bravo y en ese periodo de gobierno, elaboró y publicó seis Reglamentos Municipales. También coordinó la gestión y obtención, a través de la Embajada de España en México, de la copia fiel de la Cédula Real de Fundación del Pueblo de Yurécuaro (es el Acta de Nacimiento de nuestra actual ciudad), que estaba en el Archivo General de Indias en Sevilla, España. La copia fiel de la Cédula, se encuentra actualmente en el Palacio Municipal. Santiago Raúl, también coordinó la gestión y el estudio socio-económico y demográfico mediante el cual, el Congreso del Estado de Michoacán, otorgó a Yurécuaro, la categoría de ciudad. Como vemos, con estos dos últimos hechos, Santiago ya ha trascendido en su aportación profesional para con los yurecuarenses.El Acta de Nacimiento de Yurécuaro.En esta ciudad, hemos venido celebrando cada 22 de mayo, el aniversario de nuestra fundación oficial ya que en dicha fecha, el Virrey don Luis de Velasco ordenó al “Corregidor de Justicia” más cercano a Tlazazalca, que se fundara el pueblo de Yurécuaro. El mandato fue recibido por Fray Alonso de la Veracruz, en nombre del Provincial de la Orden de San Agustín.Por otro lado, existe en el Palacio Municipal, el documento original, en donde se erige en Villa, el Pueblo de Yurécuaro. Este documento data de 1910 y fue firmado por Aristeo Mercado, quien era Gobernador de Michoacán.Nombramiento de: “Ciudad de Yurécuaro”.Para poder pasar de la categoría de “Villa” a “Ciudad”, se tuvieron que realizar los siguientes pasos y fueron coordinados por Santiago Raúl:1. El Ayuntamiento de Yurécuaro, en sesión de Cabildo, firma la solicitud el 17 de mayo de 1993.2. El Congreso del Estado, LXVI Legislatura de Michoacán, revisa los requisitos necesarios para otorgar la categoría solicitada. Estos requisitos son: A) Un censo de población no menor a 10 000 habitantes (que es la mínima cantidad para la formación de un municipio). B) Que su grado de educación y cultura destaquen comparativamente de la generalidad de los demás municipios del Estado. C) Que cuente con todos los servicios públicos. D) Que sobresalga por su actividad económica y social.3. El Congreso del Estado, otorga la Categoría de “Ciudad” a partir del 25 de septiembre de 1995.La sociedad yurecuarense, como es su costumbre, apoyó de manera solidaria y decisiva para lograr lo anterior y quisiera aprovechar el espacio para mencionar solo unas pocas de las 41 agrupaciones participantes, esperando que mis omisiones sean entendidas ya que no es posible citarlas a todas. Participaron: La Cámara Nacional de Comercio agrupando a más de 300 socios (aunque se tenían registrados 500 negocios en ese entonces). 1380 ejidatarios en 12 Comunidades con más de 6 000 hectáreas productivas. Club de Leones, Club Rotarios, Grupo Pro-arte y Cultura Iorekua, Caballeros de Colón, Unión de Fotógrafos, Sitios “Centro” y “Estación”. Sindicatos de: Albañiles, Estibadores, Filarmónicos, Transportistas, Comercio Ambulante, Locatarios del Mercado Municipal, Panaderos, Tablajeros, Aseadores de Calzado. La Asociación Ganadera, la Unión de Porcicultores y muchas asociaciones más.Los integrantes del Ayuntamiento que firmaron fueron: Gildardo Bravo, Juán C. Rodríguez, Javier Pérez, J. Luis Alcántar, Roberto Pérez, Ricardo Villanueva y Santiago R. Martínez.Cabe destacar aquí que ya estamos por cumplir la fiesta de XV años de nuestra ciudad y deberemos seguir, como dice nuestro lema*, acrecentando el grado de educación y cultura e incrementando nuestro desarrollo económico y social que demanda toda ciudad constituida. ( *Nota: somos del lugar de crecientes).
LA POESÍA.De manera sencilla, Santiago define a la poesía como “Sentir hondo, pensar alto y hablar claro”. También toma del diccionario Macquarte la siguiente definición: “Arte de realizar composiciones rítmicas, escritas u orales, con la intención de deleitar mediante pensamientos hermosos, ingeniosos o elevados”. En los poemas, el ritmo es la cadencia del sonido que produce la expresión, esa repetición que percibimos en la lectura. La medida es el número y la distribución de las sílabas en cada verso y que varía de un poema a otro. La rima es otro recurso poético. Por lo común, riman los sonidos de la última palabra de cada verso aunque hay diferentes modalidades ya que en ocasiones, la rima puede aparecer hasta el verso siguiente.Aunado a lo anterior, vemos que un poeta es alguien que pinta la realidad con brochazos de imaginación. Alguien que guía su pluma tanto con el corazón como con la mente para hacernos reflexionar, reír, rezar, llorar, amar y unir el corazón de la gente que tiene la suerte de estar cerca del poema.Santiago es alguien que se atreve a viajar sobre los sueños de muchos que han vivido antes como Nezahualcóyotl, Amado Nervo, Neruda, Octavio Paz y muchos otros que lo inspiran en su camino.Él dice y agradece a su madre: “Que canten los niños ya que todos fuimos niños un día, pero no todos tuvimos la misma infancia, ni una amorosa madre en la lactancia.”Y Agrega, “ … He visto los niños del Tibet y Tabasco, Chiapas, Somalia, Kenia y Michoacán, y los que viven la guerra en Afganistán o los que lustran calzado en Taxco y los pordioseros en Damasco, todos son el futuro de la humanidad aun los reyes de la caridad que pintamos con sobrenombre que encara la tristeza del pobre hombre ante una amarga realidad….”
Santiago canta a sus raíces y a su familia que lo ligan a estas tierras: “¡Cuántos años de historia! / y vive en mi alma un pitayo / cómo suena triste el campanario / del origen del Alcalá en mi memoria / que antes de la Concia está la Noria, / gloria de mi segundo apellido, / que parece haber nacido / entre caballos y parcela / caminando en mi pecho la vereda / que está plácida junto al río.Y en ese transitar hasta este caserío, / de la juventud de mis abuelos / está el diario de los desvelos, / principio de un siglo mío, / de huertos con mangos sombríos, / de un Yurécuaro todavía empedrado, / de un Cabrero adueñado / siempre del norte en el retrato, / del verso que narra el relato / de un florido pasado.…… ¡Ah familia de origen y destino!, / amo los remansos de tus recuerdos /que me regresan vivos a mis abuelos, / cuando a mis hijos miro /y en el aire de la historia que respiro / está la savia que me auxilia / de esta bendita tierra que me concilia / y en versos que me llenan de pasión / entrego con las rimas de mi corazón / un poema para la familia.”Le canta a nuestra ciudad: “Tierra verde y húmeda, / de un río exuberante en la memoria, …… signos de Dios / cuando gritan los niños / en esta tierra bendita, / frontera del tule / y el laberinto de piedra en las Chorreras, / para que nazca el caldo michi, / donde nadan la carpa y el bagre, / como delfines entre la verdura y los mitos que hablan / por la boca de un anciano / que jura haberse paseado / en el tranvía de mulas por la calle Independencia, / cruzando los barrios La Muralla y La Rana, / hasta la estación del tren, ……. ” “Ese Yurécuaro desconocido / que fue de época indígena / purhépecha guerrero y agrícola / de origen teco del bajío / pescador y devorador de víbora.Y en las Chorreras trampas de piedra / pirámides a la carpa y el bagre, / con sus carrizos color de jade / y en el muelle natural de la ribera / la canoa de un tronco pareciera / estar en un sueño presente. …. Lugar sagrado y espiritual / del primer asentamiento humano / raíz del naguatlato hermano / tarasco y chichimeca Guanax / junto al Lerma que baña la arena / del Yurécuaro en la antigüedad. / Queda escrito en este poema / de un sitio de crecientes / donde se bañan de aguas las mentes / y de memorias la luna llena / mojigangas, guananchas y pepena / y las caristoliendas silvestres.”
“Hay de mi niñez un paseo de ilusión / llamado el Señor de la Piedad, / con baños termales de santa paz / y el milagro de una aparición.”
“Rodeada de delgados tules verdes / y un viento que aminoraba el calor, / serena se veía la Laguna de Monteleón / con sus aguas llenas de oscuros peces / …….. y la laguna que hoy brilla por su ausencia, / en donde por horas nadó mi ilusión, / con la calma que inunda la inocencia, / hoy evoco una húmeda emoción / de esas aguas de frescura y transparencia / que nunca más ahogarán mi corazón.”
Le canta a El Jacalón: “Había en Yurécuaro un balneario / o albercas, como dicen aquí / y en las calles empedradas de gris / caminábamos al Jacalón casi a diario. / ……… Donde Canuto Godínez era de ese lugar el dueño, / lo sé ahora referencia; / para mí el sitio era un sueño / como el que hoy tengo por mi adolescencia, / suave cama de añoranza donde duermo / para soñar de nuevo esa grata esencia.”Le canta a los “Mayordomos” yurecuarenses: “Son Mayordomos del cielo / los que piden para la parroquia, / mujeres y hombres son la logia / de ángeles de mi pueblo. / Van ellos tocando corazones / para la fiesta de la Patrona / y a nadie le asombra / que la bondad consiga contribuciones.”
Le canta al amor por nuestro trabajo:“¡Ah, y ese amor a nuestro trabajo! / al que hacemos con gran empeño, / aunque sea el más pequeño, / aun ese de cuesta abajo, / pero que da el pan, la sal y el ajo, / la comida humilde después de la jornada / que nos deja la frente sudada, / pero riqueza sabia en el corazón / y huellas en el alma con amor, / aunque tristemente pagada.”“Y el amor al prójimo tan necesario, / ese que llamamos amistad, / la verdadera que se puede dar, / esa que se expresa cual confesionario / y que nos exige bondad a diario; / amor al vecino y al estudiante, / al maestro, al anciano que va adelante, / y que ya no pueda caminar, / pero que es sabio al aconsejar / con su paz serena y estimulante.”
Santiago Raúl le canta a lo que lo inspira cotidianamente y podemos ver que su “musa” es el trabajo cotidiano y esforzado que realiza en su tienda. Con lo anterior, nos muestra que todos podemos “servir” a los demás mejorando el mundo, o al menos, el pedacito de mundo que nos toca compartir. “No es la tienda la morada de un poeta, / pero sí el azúcar, la harina y el piloncillo / y el costal de yute tan amarillo / y el aceite, el frijol y la manteca / …. Son las amas de casa, con su mandado / las musas que escriben mi inspiración / y los chiquillos a quienes han encargado / diez pesos de pan y dos de requesón / o el que viene por cigarros Delicados / y medio litro de Tequila Jimador.”La agonía del poeta: “No hay nada más triste en el mundo / que presenciar la agonía de un poeta, / un alma perdida ya muerta, / un ángel del cielo moribundo, / porque el amor es un pesar profundo, / pues la bella musa de la inspiración / ya no late más en su corazón / y en el desierto de lo inalcanzable / el bardo en un verso amable / transcribe entre líneas un adiós.”
El poeta pule las letras, frases y oraciones gramaticales y con su inspiración las transforma en murmullos, lamentos, rizas y rezos para hablar del esplendor de la naturaleza y besar con los ojos y acariciar con las palabras.Toma de otros consejos para la vida como éste: “Sólo viviré una vez. Por tanto, cuanto bien haga y cuanta bondad pueda mostrar a un ser humano, he de hacerlo ahora, no debo aplazarlo ni olvidarlo, pues no volveré a pasar por aquí.”Los poetas nunca han pedido permiso para escribir lo que les dicta el corazón. No he sabido que Homero, Goethe, Amado Nervo, Pablo Neruda u Octavio Paz hayan pedido autorización para dejar plasmado en papel, las emociones que los motivaban a expresar su arte.Nosotros debemos mostrar un poco de humildad para aprender o al menos gozar un poco con alguno de los tantos poemas y relatos literarios de Santiago Raúl que nos llevan a viajar en otros tiempos y en otros espacios. Él tiene la magia para conducirnos de la mano recorriendo los caminos de la imaginación y nos puede ayudar a explotar nuestros propios talentos creativos que Dios nos ha dado. Solamente nos falta entender y ser pacientes con ese “profeta” que habita bajo nuestro mismo cielo.Reflexionemos en esa gran valentía que posee nuestro personaje en cada una de sus obras literarias, que a la fecha, suman varias.Aprendamos a dejar por escrito lo que guarda nuestra alma y regalémoslo a los que nos rodean. Esos valores humanos solo los externan pocas personas en la vida y en Yurécuaro tenemos la fortuna de contar con alguien que lo está haciendo.Gracias Santiago. Te lo digo con sinceridad y humildad.
José Luis García Salazar
LA POESÍA.De manera sencilla, Santiago define a la poesía como “Sentir hondo, pensar alto y hablar claro”. También toma del diccionario Macquarte la siguiente definición: “Arte de realizar composiciones rítmicas, escritas u orales, con la intención de deleitar mediante pensamientos hermosos, ingeniosos o elevados”. En los poemas, el ritmo es la cadencia del sonido que produce la expresión, esa repetición que percibimos en la lectura. La medida es el número y la distribución de las sílabas en cada verso y que varía de un poema a otro. La rima es otro recurso poético. Por lo común, riman los sonidos de la última palabra de cada verso aunque hay diferentes modalidades ya que en ocasiones, la rima puede aparecer hasta el verso siguiente.Aunado a lo anterior, vemos que un poeta es alguien que pinta la realidad con brochazos de imaginación. Alguien que guía su pluma tanto con el corazón como con la mente para hacernos reflexionar, reír, rezar, llorar, amar y unir el corazón de la gente que tiene la suerte de estar cerca del poema.Santiago es alguien que se atreve a viajar sobre los sueños de muchos que han vivido antes como Nezahualcóyotl, Amado Nervo, Neruda, Octavio Paz y muchos otros que lo inspiran en su camino.Él dice y agradece a su madre: “Que canten los niños ya que todos fuimos niños un día, pero no todos tuvimos la misma infancia, ni una amorosa madre en la lactancia.”Y Agrega, “ … He visto los niños del Tibet y Tabasco, Chiapas, Somalia, Kenia y Michoacán, y los que viven la guerra en Afganistán o los que lustran calzado en Taxco y los pordioseros en Damasco, todos son el futuro de la humanidad aun los reyes de la caridad que pintamos con sobrenombre que encara la tristeza del pobre hombre ante una amarga realidad….”
Santiago canta a sus raíces y a su familia que lo ligan a estas tierras: “¡Cuántos años de historia! / y vive en mi alma un pitayo / cómo suena triste el campanario / del origen del Alcalá en mi memoria / que antes de la Concia está la Noria, / gloria de mi segundo apellido, / que parece haber nacido / entre caballos y parcela / caminando en mi pecho la vereda / que está plácida junto al río.Y en ese transitar hasta este caserío, / de la juventud de mis abuelos / está el diario de los desvelos, / principio de un siglo mío, / de huertos con mangos sombríos, / de un Yurécuaro todavía empedrado, / de un Cabrero adueñado / siempre del norte en el retrato, / del verso que narra el relato / de un florido pasado.…… ¡Ah familia de origen y destino!, / amo los remansos de tus recuerdos /que me regresan vivos a mis abuelos, / cuando a mis hijos miro /y en el aire de la historia que respiro / está la savia que me auxilia / de esta bendita tierra que me concilia / y en versos que me llenan de pasión / entrego con las rimas de mi corazón / un poema para la familia.”Le canta a nuestra ciudad: “Tierra verde y húmeda, / de un río exuberante en la memoria, …… signos de Dios / cuando gritan los niños / en esta tierra bendita, / frontera del tule / y el laberinto de piedra en las Chorreras, / para que nazca el caldo michi, / donde nadan la carpa y el bagre, / como delfines entre la verdura y los mitos que hablan / por la boca de un anciano / que jura haberse paseado / en el tranvía de mulas por la calle Independencia, / cruzando los barrios La Muralla y La Rana, / hasta la estación del tren, ……. ” “Ese Yurécuaro desconocido / que fue de época indígena / purhépecha guerrero y agrícola / de origen teco del bajío / pescador y devorador de víbora.Y en las Chorreras trampas de piedra / pirámides a la carpa y el bagre, / con sus carrizos color de jade / y en el muelle natural de la ribera / la canoa de un tronco pareciera / estar en un sueño presente. …. Lugar sagrado y espiritual / del primer asentamiento humano / raíz del naguatlato hermano / tarasco y chichimeca Guanax / junto al Lerma que baña la arena / del Yurécuaro en la antigüedad. / Queda escrito en este poema / de un sitio de crecientes / donde se bañan de aguas las mentes / y de memorias la luna llena / mojigangas, guananchas y pepena / y las caristoliendas silvestres.”
“Hay de mi niñez un paseo de ilusión / llamado el Señor de la Piedad, / con baños termales de santa paz / y el milagro de una aparición.”
“Rodeada de delgados tules verdes / y un viento que aminoraba el calor, / serena se veía la Laguna de Monteleón / con sus aguas llenas de oscuros peces / …….. y la laguna que hoy brilla por su ausencia, / en donde por horas nadó mi ilusión, / con la calma que inunda la inocencia, / hoy evoco una húmeda emoción / de esas aguas de frescura y transparencia / que nunca más ahogarán mi corazón.”
Le canta a El Jacalón: “Había en Yurécuaro un balneario / o albercas, como dicen aquí / y en las calles empedradas de gris / caminábamos al Jacalón casi a diario. / ……… Donde Canuto Godínez era de ese lugar el dueño, / lo sé ahora referencia; / para mí el sitio era un sueño / como el que hoy tengo por mi adolescencia, / suave cama de añoranza donde duermo / para soñar de nuevo esa grata esencia.”Le canta a los “Mayordomos” yurecuarenses: “Son Mayordomos del cielo / los que piden para la parroquia, / mujeres y hombres son la logia / de ángeles de mi pueblo. / Van ellos tocando corazones / para la fiesta de la Patrona / y a nadie le asombra / que la bondad consiga contribuciones.”
Le canta al amor por nuestro trabajo:“¡Ah, y ese amor a nuestro trabajo! / al que hacemos con gran empeño, / aunque sea el más pequeño, / aun ese de cuesta abajo, / pero que da el pan, la sal y el ajo, / la comida humilde después de la jornada / que nos deja la frente sudada, / pero riqueza sabia en el corazón / y huellas en el alma con amor, / aunque tristemente pagada.”“Y el amor al prójimo tan necesario, / ese que llamamos amistad, / la verdadera que se puede dar, / esa que se expresa cual confesionario / y que nos exige bondad a diario; / amor al vecino y al estudiante, / al maestro, al anciano que va adelante, / y que ya no pueda caminar, / pero que es sabio al aconsejar / con su paz serena y estimulante.”
Santiago Raúl le canta a lo que lo inspira cotidianamente y podemos ver que su “musa” es el trabajo cotidiano y esforzado que realiza en su tienda. Con lo anterior, nos muestra que todos podemos “servir” a los demás mejorando el mundo, o al menos, el pedacito de mundo que nos toca compartir. “No es la tienda la morada de un poeta, / pero sí el azúcar, la harina y el piloncillo / y el costal de yute tan amarillo / y el aceite, el frijol y la manteca / …. Son las amas de casa, con su mandado / las musas que escriben mi inspiración / y los chiquillos a quienes han encargado / diez pesos de pan y dos de requesón / o el que viene por cigarros Delicados / y medio litro de Tequila Jimador.”La agonía del poeta: “No hay nada más triste en el mundo / que presenciar la agonía de un poeta, / un alma perdida ya muerta, / un ángel del cielo moribundo, / porque el amor es un pesar profundo, / pues la bella musa de la inspiración / ya no late más en su corazón / y en el desierto de lo inalcanzable / el bardo en un verso amable / transcribe entre líneas un adiós.”
El poeta pule las letras, frases y oraciones gramaticales y con su inspiración las transforma en murmullos, lamentos, rizas y rezos para hablar del esplendor de la naturaleza y besar con los ojos y acariciar con las palabras.Toma de otros consejos para la vida como éste: “Sólo viviré una vez. Por tanto, cuanto bien haga y cuanta bondad pueda mostrar a un ser humano, he de hacerlo ahora, no debo aplazarlo ni olvidarlo, pues no volveré a pasar por aquí.”Los poetas nunca han pedido permiso para escribir lo que les dicta el corazón. No he sabido que Homero, Goethe, Amado Nervo, Pablo Neruda u Octavio Paz hayan pedido autorización para dejar plasmado en papel, las emociones que los motivaban a expresar su arte.Nosotros debemos mostrar un poco de humildad para aprender o al menos gozar un poco con alguno de los tantos poemas y relatos literarios de Santiago Raúl que nos llevan a viajar en otros tiempos y en otros espacios. Él tiene la magia para conducirnos de la mano recorriendo los caminos de la imaginación y nos puede ayudar a explotar nuestros propios talentos creativos que Dios nos ha dado. Solamente nos falta entender y ser pacientes con ese “profeta” que habita bajo nuestro mismo cielo.Reflexionemos en esa gran valentía que posee nuestro personaje en cada una de sus obras literarias, que a la fecha, suman varias.Aprendamos a dejar por escrito lo que guarda nuestra alma y regalémoslo a los que nos rodean. Esos valores humanos solo los externan pocas personas en la vida y en Yurécuaro tenemos la fortuna de contar con alguien que lo está haciendo.Gracias Santiago. Te lo digo con sinceridad y humildad.
José Luis García Salazar
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