Los radioescuchas de la 2ª Guerra Mundial

Era un viernes, el primero del mes de septiembre de 1939. Había llovido en la tarde y se encontraba reunido un grupo de amigos en la tienda de don Toño el Maicero, situada en la calle de La Arena. Escuchaban en el radio unas canciones muy alegres que hablaban de amores y traiciones de “una mujer ingrata”. Además de don Toño, estaba presente Jeremías, el sobrino de “Faifas” el campanero, quien les estaba contando de todos los que habían ido al templo a comulgar para cumplir con su “primer viernes del mes”. En eso llegó corriendo Filemón y les dijo:- Cámbienle de estación y oigan lo que están repite y repite desde hace rato en las noticias.- ¿Qué es lo que oíste, Filemón? Le preguntó Agapito, al que le decían El Sinarquista porque era sobrino de Pancho el de la fragua y éste ya lo había “jalado” pa' su partido político.- ¡La guerra ha comenzado!- ¿Pos a poco todavía andan Los Cristeros en el monte? Le preguntó a su vez, Jeremías.- ¡Alemania invadió Polonia! Les contestó gritando Filemón.Mientras tanto, don Toño ya había sintonizado las noticias y todos alcanzaron a oír en voz del locutor: “Hace unas horas, las tropas alemanas han entrado en territorio polaco. Tomaron desprevenidas a las fuerzas militares y en poco tiempo han avanzado muy adentro del territorio. En respuesta a lo anterior, Gran Bretaña y Francia han declarado la guerra a Alemania y a su aliada Austria por lo que, como se temía, varios países se enfrascan nuevamente en una conflagración”.- ¿Qué es eso de confagración? le preguntó Jeremías a Agapito.- ¡Se armaron los chingadazos! Contestó impaciente Agapito.- Ya me lo temía, agregó Filemón al que le decían El Bolchevique porque siempre estaba defendiendo la causa socialista de los soviéticos. --¿Recuerdan que yo se los anticipé? ¿No les dije que después que Franco traicionó las elecciones en España y eliminó a los Republicanos, se iba a venir otra guerra mundial? ¿No les dije hace un año, que el cabrón de Hitler andaba buscándole tres pies al gato cuando se metió a robarles un pedazo de territorio a los checoslovacos?- Tú lo dices porque en Checoslovaquia también son comunistas y no aceptas que esos ateos solo buscan ver que agarran en “la bola” dijo Agapito. También agregó, no nos hagamos pendejos, ¿no te dije hace unos días que había visto en el periódico que los soviéticos habían hecho un trato con Hitler pa' repartirse a Polonia?- Yo lo que sé es que Italia está aliada con Alemania y también anda metida en la bola desde hace tiempo cuando Mussolini invadió otros países. Dijo don Toño.- Yo creo que hacen bien estos dos generales ya que están salvando al mundo del comunismo. Dijo Agapito.- Eso es lo que dice también el Señor Cura. Agregó Jeremías.- Esas son pura mentiras. Dijo Filemón y también les recalcó que en los países socialistas todos tienen educación, salud y trabajo. Y Ahora, si ganan la guerra los alemanes, nos van a hacer trabajar “a güevo”. Además, ellos no quieren a los que no son de su raza: ni a los judíos, ni a los gitanos, ni a los negros y ni a nosotros ¿a poco los mexicanos somos de su color?- Pos nomás unos cuantos, ahí está Joaquín Alvarado que tiene el pelo colorado. Dijo Jeremías y aprovechó para preguntarle a Filemón ¿Por qué a veces les dices a Hitler y a Mussolini que son fascistas?- ¡Mejor ay pregúntale a Herculano porque él si se sabe todo eso ya que me lo contó hace tiempo.Entonces habló Herculano, al que le decían “El Medallas”, porque se dedicaba a hacer rosarios y medallitas para llevarlos a vender en las fiestas de los pueblos cercanos.- Pos la historia del nombrecito ese va más o menos así: en tiempos de los romanos, el mero jefe, el que mandaba, traía siempre en la mano un cetro o garrote al que le decía fascio. Era como un símbolo o señal pa'darles a entender a todos que allí nomás sus chicharrones tronaban. Al que traía el fascio, le tenían que obedecer sin replicar porque tenía todo el poder y era muy autoritario y por eso también le decían dictador.- Con razón Filemón, también le decía dictador fascista a Franco cuando fregó a los Republicanos en España, agregó Jeremías.Volvió a hablar Filemón:- Yo por eso digo que Lázaro Cárdenas tiene los “esos” bien puestos porque fue de los pocos presidentes del mundo que apoyó a los españoles y dejó que muchos se vinieran a vivir a Morelia. También en 1935, cuando Italia se anexó Etiopía, les impuso un bloqueo económico ya que les dejó de vender petróleo, carbón y otros productos que México le suministraba. No están ustedes pa' saberlo pero yo si se los cuento: ése ha sido uno de los momentos en que nuestro país se ha portado a la altura y no se le rajó a los fascistas.- ¡Oye Herculano!, le diste alas al bolchevique pa' que nos aviente otro de sus discursos ateos, dijo el sinarquista.- Yo nomás se los digo pa' que no sean tan cerrados, replicó Filemón.- Es porque estudiaste en la Escuela Constitución, con la maestra Elisita.- Y todos ustedes porque estudiaron con la Madre Nacha, respondió Filemón el bolchevique.- Oye Jeremías, ¿es cierto que la Madre Nacha te enseñó a leer por un huevo?, le preguntó don Toño.- No se rían cabrones, ni sean malpensados. Además no fue ella sino otro profesor que estaba en la escuela de Marín. Sucede que mi tío faifas quería que aprendiera rápido a leer y ese profesor me daba clases por las noches y yo tenía que pagarle diariamente con un huevo.- ¿Era huevo de Cúcuna o era de los tuyos?, le preguntó don Toño y todos soltaron la carcajada.
Así eran como transcurrían alegremente las veladas los cuatro amigos que iban con don Toño o al billar a escuchar los “partes de guerra” que todos los días difundían en el radio. Era en esas ocasiones cuando se enteraban de los acontecimientos importantes durante la 2ª Guerra Mundial.En otra ocasión en que estaban los amigos con don Toño, escucharon el siguiente “parte de guerra”: El día de hoy, 19 de diciembre de 1939, H. Langsdorff, capitán del acorazado alemán Graf Spee, se suicidó con un disparo en la cabeza. El capitán no pudo resistir la pena de haber perdido su barco ya que dos días antes, sus propios tripulantes habían colocado una gran cantidad de explosivos que hundieron el barco y con ello evitaron que cayera en manos de los marinos ingleses. El Graf Spee se encontraba anclado para reparaciones en el puerto de Montevideo, Uruguay, que es un país neutral y fuera de la bahía lo estaban esperando varios barcos ingleses que lo venían persiguiendo desde fines de septiembre cuando el acorazado alemán hundió el carguero inglés Clement en el océano Atlántico.- Yo creía que no iban a llegar los chingadazos hasta nuestro continente, dijo Agapito. - Si no tarda en que México le entre a la bola, dijo Herculano- ¡Ni que fuerás adivino pa' saber lo que viene! Alguien le dijo.- Pos pa' adivino está Feliciano, el hermano de Jeremías el “Faifitas”. Él siempre carga con una bolita de cristal que le vendieron en Guadalajara y dice que es muy buena ya que con ella ha adivinado muchas cosas que ocurrieron después de que él las vio en la bola de cristal.- ¡Ese Feliciano presume de saber muchas cosas, pero todas las sabe mal!, comentó filosóficamente don Toño, mientras despachaba un kilo de piloncillo.- Pues sea lo que sea, yo creo que hay que preguntarle a Feliciano cuándo le va a entrar México a la guerra. Ya queremos probar si todavía sirven los 30-30 que nos quedaron después de la Cristiada, dijo el Sinarquista.- La guerra es cabrona. Yo creo que mejor nomás la oímos por radio, sentenció Filemón el bolchevique y agregó: Hitler ya se está apoderando de toda Europa.- Oye Jeremías, ¿es cierto que a tu familia la “saló” una húngara de las que pasaron por aquí hace mucho tiempo?, preguntó Agapito.- ¿Por qué lo dices? Lo encaró enojado el Faifitas.- Porque en tu familia hay muchos defectuosos. Ay tienes a tu tío Faifas que tiene su joroba y también está tu hermano Feliciano, “el cojo de las dos patas”. Ya ves que se balancea como las canoas en el río y siempre se anda riendo. El otro día le pregunté ¿Por qué siempre andas tan contento, si ni siquiera puedes bailar bien en el bule de La Manuela? Y el muy vacilador me dijo: yo prefiero agarrarlas quietecitas y acostadas, ¿no ves que me dicen “el cojo doble”?
Al día siguiente y cuando estaban de nuevo reunidos, los amigos oyeron en el radio este comentario: en nuestro país, la gente está dividida en sus opiniones e inclinaciones hacia los dos bandos involucrados en la guerra. El corresponsal de un periódico mexicano que había estado el pasado mes de octubre en Europa y que había entrevistado al líder alemán dijo: “Hitler es el arquitecto de una Alemania magnífica. Posee una personalidad que electriza a un imperio de 90 millones de habitantes. Se proyecta como un coloso de su tiempo”. El primero en hablar fue Filemón, el bolchevique:- Yo creo que a ese periodista, los alemanes le han de haber dado dinero para que hablara tan bien de ellos.Herculano le respondió:- Pero has de tener presente que los políticos mexicanos apoyan a los alemanes ya que desde el año pasado en que Lázaro Cárdenas expropio el petróleo a los ingleses, solamente los alemanes y japoneses nos lo están comprando.Jeremías, intervino:- Y entonces México, ¿de qué lado se pondrá? ¿Con Alemania o con los ingleses?- Yo digo que debemos apoyar a los alemanes fascistas, dijo Agapito el Sinarquista.- Es lo mismo que dice el Señor Cura, agregó Jeremías el Faifitas.
Así se pasaron los primeros meses de la guerra. En Yurécuaro, había gente que apoyaba a los alemanes. También, algunas personas rezaban por tanta mortandad en Europa a causa de las invasiones de Hitler; sin embargo, muchos yurecuarenses prácticamente no estaban enterados de los detalles y por lo general consideraban que los asuntos de esa guerra eran muy complejos y que era difícil entenderlos cabalmente. En la tienda de don Toño, los cuatro asiduos radioescuchas habían estado atentos a las “partes de guerra”. Supieron que el 9 de abril de 1940, Alemania había invadido Dinamarca y Noruega. También oyeron cuando, a finales de mayo, Bélgica y Holanda habían sido vencidas. Sin embargo, la noticia que más les impactó fue la de la ocupación de Francia en junio del mismo año y quizá esto se debió a que en esas fechas ocurrió la huida y evacuación de miles y miles de franceses e ingleses a través de las playas de Dunkerque. La evacuación se llevó a cabo de manera dramática ya que se tuvieron que usar todo tipo de embarcaciones que estuvieran disponibles. A través del radio, se lanzó un llamado angustioso solicitando transporte para las tropas ya que los que no fueran desalojados, podía morir bajo el fuego de la artillería alemana. Los radioescuchas, también oyeron el “parte de guerra” reportando que el 22 de junio, Hitler había lanzado la Operación Barbarroja, con la cual se iniciaba la invasión de La Unión Soviética. Esta operación era la más grande en la historia de la humanidad ya que la iniciaban con 3 millones de soldados, 3 000 tanques y 2 500 aviones. Aunque los alemanes avanzaron hasta muy cerca de Moscú, el invierno los paró, igual que lo había hecho con los ejércitos de Napoleón Bonaparte muchos años antes.También escucharon que el 28 de octubre de 1940, Italia había invadido Grecia y posteriormente, en febrero de 1941, estuvieron atentos sobre los avances que el general E. Rommel hacía en el norte de África.Los alemanes no paraban en sus planes de conquista y de julio a septiembre de 1941, estuvieron lanzando bombardeos a las ciudades inglesas para facilitar la invasión a la isla, sin embargo, los ingleses bajo el liderazgo de Winston Churchill dieron sangre, sudor y lágrimas con tal de no rendirse.
(Continuará la 2ª parte en la próxima semana).
Agradezco a mis tres lectores el acompañarme en este relato un tanto novelesco ya que, aunque las fechas de la contienda si se apegan a la realidad, los cuatro personajes que menciono: Agapito, Filemón, Herculano y Jeremías, son producto de mi imaginación. Con estos relatos, quiero viajar junto con ustedes, a través del tiempo y recrear las pláticas que pudieran haber tenido la gente del Yurécuaro de hace 70 años.

José Luis Rodríguez López

En esta ocasión vamos a hablar de un joven misionero comboniano yurecuarense que se encuentra entregado en cuerpo y alma ayudando a mucha gente en un país africano llamado Mozambique, situado en la parte sur del continente, y que hace frontera con Sudáfrica.Nuestro personaje es hijo de María Isabel López Pérez y de Salvador Rodríguez Cendejas, quienes procrearon y educaron a una familia de 10 hijos. José Luis realizó sus estudios de educación primaria en Yurécuaro en las escuelas José María Morelos y Vasco de Quiroga. A la edad de doce años ingresó al seminario de los Misioneros Combonianos en Sahuayo. En 1994 hizo sus votos de Pobreza, Castidad y Obediencia y posteriormente tuvo que viajar a Sao Paulo en Brasil para realizar sus estudios de Teología. En ese país, José Luis fue ordenado como Diácono en 1997 y fue ordenado como Sacerdote en 1998. En ese mismo año, se le encomendó la tarea de formar a los futuros misioneros en el seminario de San Francisco del Rincón, Guanajuato y posteriormente, fue designado Director del mismo. Este cargo lo desempeñó durante siete años. A principios de 2007 partió al África a las misiones en Mozambique.Los Misioneros Combonianos del Corazón de Jesús, A.R. son una Institución internacional integrada por sacerdotes y hermanos. Fue fundada por San Daniel Comboni. Tienen como Misión: anunciar a Jesucristo a los pueblos que todavía no lo conocen y colaborar con las iglesias más necesitadas. Trabajan en el mundo a través de “mover los corazones” de la gente para ayudar al prójimo y pregonan el lema: “Dios sigue llamando, no se hagan sordos a su voz”. En México ayudan en todas las zonas marginadas a través de sus casas misioneras en: Sahuayo, Mich., Guadalajara, Jal., Tlapa, Gro., San Francisco del Rincón, Gto., Monterrey, N.L., Cuernavaca, Mor., Tuxtepec, Oax., Xochimilco, D.F. y en Baja California Sur. En el mundo, tienen presencia en más de cuarenta países.
Un mundo diferente.Mozambique fue colonizado por Portugal desde el siglo XVI. En la década de 1960, sus habitantes comenzaron una guerra de guerrillas con el fin de lograr su independencia hasta que la lograron en 1975. Posteriormente, comenzó una feroz guerra civil entre dos facciones: una marxista apoyada por la Unión Soviética y la otra, apoyada por Sudáfrica. Esta guerra terminó en 1992 y todavía en la actualidad ocurren graves accidentes por las minas terrestres que quedaron activadas y olvidadas en el territorio. La economía de Mozambique es una de las más pobres en el mundo y no se puede alimentar adecuadamente a los 21 millones de habitantes. Adicionalmente, se tiene el gran problema del virus VIH-Sida ya que el 13 % de la población está infectada. Debido en parte a lo anterior, la esperanza de vida en el país es de 48 años. Aunque el idioma oficial es el portugués, se hablan diferentes lenguas y dialectos. Existe también un gran problema ya que menos de la mitad de la población está alfabetizada y en las diferentes regiones se han defendido fieramente contra la penetración de otras culturas por lo que se dificulta la ayuda que de manera desinteresada prestan diferentes organismos e instituciones, entre ellos el de los Misioneros Combonianos. Refiriéndonos a su cultura, vale la pena comentar algunas diferencias con respecto a la de nosotros, como por ejemplo, lo que se puede llamar como “matrilinealidad” en la cual, dentro de las familias, los hombres tienen la autoridad pero son las mujeres quienes le dan el nombre a su linaje pues los hijos e incluso los maridos, en cuanto se casan, toman el nombre de la familia de la mujer. (Es como en México, donde los hombres decimos que mandamos en nuestros hogares y en realidad son las mujeres las que siempre dicen la última palabra). Podemos también comentar una anécdota sobre la forma en que en los africanos perciben la diferencia con respecto al mundo de los “blancos”. Se cuenta que en una ocasión en que unos mozambiqueños viajaron por varios países occidentales, al regresar a su tierra, contaban a sus paisanos que habían visto que los blancos también “metían las manos” a trabajar en el campo siendo que en Mozambique, nunca se había dado el que un blanco trabajara en el campo o en la construcción, ya que esas tareas siempre se las habían dejado a ellos porque el blanco siempre ha tenido un estatus superior desde tiempos de la colonia. Por otro lado, después de la guerra civil, los misioneros han tenido que luchar arduamente para poner nuevamente en funcionamiento las misiones católicas en la provincia de Sofala, que es una de las zonas más pobres de Mozambique. Todavía se recuerdan con gran tristeza lo ocurrido, no solo en este territorio sino también en otros países vecinos, cuando los bandos que luchaban en la guerra, utilizaban a niños de hasta ocho o nueve años, como soldados. Estos niños eran arrebatados de sus familias; posteriormente, se les hacía un “lavado de cerebro” y se les hacía adictos al alcohol y a las drogas y se les capacitaba para que mataran sin piedad a los que les ordenaban sus jefes en el ejército.La vida misionera.Nos cuenta el padre José Luis que él vive a casi 3 000 kilómetros de la capital del país, Maputo. La región está al norte y se llama Ribaué que comprende varias parroquias como la de Lalaua y Meti. En dicha región existen varias capillas dedicadas a La virgen de Guadalupe ya que en años anteriores han pasado por esos lugares varios misioneros mexicanos que han dejado nuestra huella en esas regiones tan apartadas del mundo. La Misión que les toca atender es muy extensa por lo que tienen que desplazarse con muchas dificultades ya que son pocos los misioneros que están sirviendo a esa comunidad. Los misioneros combonianos de Mozambique se han propuesto que cada una de las misiones cuente al menos con una escuela, un centro de salud y un programa de capacitación y desarrollo agropecuario para que la gente por sí misma finque su futuro y no esté dependiendo permanentemente de la ayuda de otros países y de otras personas. En cada misión existen líderes “animadores” que tienen la responsabilidad de coordinar las celebraciones y tienen una cierta autonomía y se apoyan en varias personas para llevara a cabo los servicios religiosos. Están las y los catequistas; también juegan un papel muy importante los ancianos de la comunidad los cuales aún son muy respetados.
Aprendiendo otro idioma.“Ni nsina n' Atithi, ni na Mwana ni na Eroho Yowarya. Amén.Nuestro paisano nos cuenta la siguiente anécdota:También como yurecuarense, me siento dichoso de estar en estas tierras africanas, aprendiendo y conociendo de todo. La lengua Macua es muy difícil ya que es muy diferente a nuestros sentidos y sonidos metódicos del español. Sin duda que para todo misionero que llega por primera vez a una misión, como es mi caso, todo es nuevo, y todo se transforma en admiración y sorpresa. Esta es la experiencia que hoy estoy guardando en mi corazón. Porque como ya todos sabemos, lo primero que uno ve y conoce, nunca se olvida, queda grabado en el corazón como un tatuaje. Y colocar un tatuaje en la piel implica mucho sufrimiento y dolor para después admirar y presumir lo que ha quedado grabado. Ahora, tatuar experiencias en el corazón, es pasar por el mismo proceso de Jesús. Sufrir, Morir y Resucitar. Para que después, yo pueda anunciar lo que viví en esta experiencia. Cuando inicié el aprendizaje me dije ¡Si los niños lo hablan, porque yo no! Fue entonces que recordé la invitación de Jesús: ¡Tienes que volver a ser niño! Para poder entrar al Reino de los Cielos. Yo por mi parte dije, también para conocer otra lengua y cultura y entrar en ellas, es necesario volver a ser niño. Todos los misioneros pasamos por esta experiencia que llamamos inculturación. Pero más que una inculturación, es vivir la experiencia de la cual nos habla Jesús. “volver a ser niños”, para poder entrar a la otra cultura y empaparme de todas sus riquezas que tiene y de lo que ella implica. Junto con mi comunidad, acordamos en que el secretario de la parroquia me podía ayudar a poner algunas bases y tener mi primer encuentro con la lengua Macua. Rápidamente acepté y también el secretario aceptó. Empecé mis primeros días con muchas dificultades, pero poco a poco con la práctica me fui acostumbrando a la lectura. Poco después, según mi “profesor” (así es como lo llamo, ya se imaginan lo contento que se pone), me dijo que ya estaba listo y que podía hacer la celebración de la Eucaristía en este idioma. Yo le decía que me faltaba más tiempo, pero él insistió en que ya podía celebrar, ya que todo lo que leía, durante las clases que me daba, se entendía muy bien. Por lo tanto, acepté.Llegó el día de la celebración, inicié con la señal de la cruz: “Ni nsina n´Atithi, ni na Mwana ni na Eroho Yowarya. Amen”, esto por lo menos ya lo entendía, y todo mundo me respondió “Amen”. Cuando escuché que todos me respondieron, sentí una satisfacción verdadera en el corazón. Después me puse en las manos de Dios, porque Él es el que está como protagonista de nuestra Celebración. Él es el Centro de todo. Continué con la lectura pero ya no entendía nada, solo dejé que el Espíritu de Dios me condujera y me guiara, para vivir y sentir la celebración y para que la comunidad entendiera lo que yo estaba hablando. Llegó el final de la celebración que duró mas de dos horas, pregunté si todos entendieron lo que celebramos, y todos respondieron que si. Les dije que fue mi primera celebración en Macua, y todos se rieron, aplaudieron y gritaron con alegría, aprobando mi primera experiencia en Macua. Al ver este signo de parte de ellos, agradecí a Dios porque Él es el que habla y está vivo entre nosotros, sea en español, italiano, portugués o Macua, Él está en nuestro medio en el que vivimos. Al final, quedé satisfecho y contento porque ya pude leer esta lengua y a la vez me quedé lleno de esperanza porque todavía me falta hablar en esta lengua. No se cuanto tiempo tenga que invertir para hablarlo, pero la satisfacción y la alegría de leer la celebración Eucarística ya quedaron tatuados en mi corazón. Y aún más, quedó tatuado al ver la alegría de la gente en aprobar esta lectura. A ellos les gusta que un blanco hable Macua, porque es así como ellos lo sienten más propio. Como el niño es parte de una familia, así el misionero se hace parte de esta familia de los Macuas, cuando habla, vive y siente esta cultura. Nuestro paisano nos contó además lo siguiente: la realidad de estas tierras es una realidad que todos conocemos, una realidad de miseria. Buscan cualquier cosa para obtener el pan de cada día. El otro día, un pequeño ratón se metió al barril donde tenemos guardado el maíz; entonces, entró un muchacho, lo agarro, le apretó la cabeza y se lo llevó para su casa. Ya contento llevaba el pan (ratón) a su casa para compartirlo con su familia. Esta es solamente una realidad que se vive a diario en estas tierras. También se vive una lucha por la supervivencia, al punto de transformar esta lucha en violencia, sobre todo, en la ciudad. Todo mundo está observando a las personas, para ver si hay algún distraído y poderlo robar. Es una violencia en donde todos tienen que estar atentos para no ser víctimas de esta situación, sobre todo los blancos, porque los demás imaginan que todos los blancos son los que tienen dinero. De esta violencia, también les comparto una experiencia que vivió una religiosa, ella tuvo un accidente antes de llegar a Nampula, en donde perdió la vida una persona. Cuando ella recuperó la conciencia, pedía auxilio a las personas que pasaban por allí y nadie los ayudó; mas bien, se acercaron a ellos para robarles todas sus pertenencias. Mas tarde la religiosa y las otras víctimas fueron por fin auxiliadas. Ahora bien, la religiosa aun recuerda con frustración y tristeza esta experiencia de esta misión mozambiqueña a donde fue a servir. Al comentar este suceso entre los religiosos afirmamos, “justificando”, que es una lucha interna que se vive por la miseria en la que se encuentran.También nos platica nuestro paisano que le sorprende que a pesar de que hay mucha pobreza, todos quieren tener su celular. Imagínense a muchas personas que incluso dejan de comer con tal de comprar su aparato. No cabe duda, son otras formas de pensar y debemos entenderlas y respetarlas. Por otro lado, se ve que el gobierno de Mozambique está haciendo lo posible para entrar a la modernidad y se está apoyando mucho en financiamientos de los EEUU para tener carreteras que unan a su territorio con los países vecinos. También China está teniendo mucha participación en este país, igual que en muchos otros de África, con la finalidad de tener acceso a las materias primas y también para poder colocar sus productos en esos mercados.
Yurécuaro cuenta con gente muy valiosa que vive y ejerce su ministerio o su profesión en diversos países en el mundo. Tenemos muchos paisanos que laboran en EEUU y “hacen lo que tienen que hacer” porque están comprometidos con ellos mismos y con sus familias; tenemos a muchos más, en otros países, que también nos muestran que la dedicación a su trabajo es algo importante que debemos valorar todos. El padre José Luis Rodríguez López, está cumpliendo su Misión en la vida, educando, curando y ayudando a la gente de Mozambique. Para todos ellos, vayan nuestra admiración y agradecimiento porque están poniendo su grano de arena construyendo un mundo mejor donde vivir.

Fidelmar Banda Aguilar

Dedico con cariño y agradecimiento estas líneas a quien nos legó un espejo para mirarnos el alma, nuestra imaginación y parte de la historia de lo que fuimos y cómo somos. Con la recopilación en sus obras: “Yurécuaro… estampas provincianas” y “Pinceladas de un pueblo llamado Yurécuaro”, y otras más, Fidelmar se ganó a pulso, el cariño de muchos lectores y la distinción de ser El Cronista de nuestra ciudad . Su nombre completo fue Jesús Fidelmar Banda Aguilar y nació en Zamora, Michoacán el 27 de octubre de 1941. Murió el 5 de mayo de 2006. Sus primeros estudios los realizó en su ciudad natal y su carrera profesional de Odontología, la obtuvo en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo en Morelia. Llegó, se enamoró y se asentó definitivamente en Yurécuaro en 1970.Desde que se incorporó a nuestra gente, Fidelmar fue un gran impulsor de la cultura ya que colaboró como maestro de Historia de México en tres institutos educativos: la Preparatoria “Lázaro cárdenas”, en la “Academia Comercial” y en la “Escuela Secundaria Vasco de Quiroga”. También fue un gran impulsor de obras sociales ya que colaboró en la fundación del Dispensario Santa Margarita y en el Dispensario de Atención al Anciano Indigente. Tuvo además, una participación activa en tres Ayuntamientos: 1980-1982, cuando fue presidente municipal Salvador Suárez quien recibió la orden del Gobernador Cuauhtémoc Cárdenas, de cerrar la Zona de Tolerancia en La Loma (y como dijo alguien reciente y tristemente, “ya llevamos casi 30 años sin bules”). En el Ayuntamiento de 1983-1985, siendo presidente Gilberto Bravo y fue cuando se iniciaron las labores en el Colegio de Bachilleres. En el Ayuntamiento 1986-1987, siendo presidente Ramiro Mora y fue cuando la Comunidad de Monteleón ascendió a la categoría de Tenencia. Por otro lado, Fidelmar fue miembro fundador del Grupo Pro-Arte y Cultura “IOREKUA” donde por muchos años impulsó la cultura yurecuarense al lado de varios animosos como José Luis Villanueva, Elías Becerra, Arturo Villanueva entre otros. Asimismo, fue Fundador del Club Rotario de Yurécuaro al cual se le asignó la clave 26239 del Distrito 4160 de la República Mexicana.
Una vida como historiador y escritor.Además del amor a su familia, Fidelmar tenía una gran pasión: no dejar morir nuestra historia. Para ello, dedicó mucho tiempo que en lugar de gastarlo en su descanso, que bien merecido se lo tenía, lo usó para recabar información que publicó en varias obras. Él decía: “escribo con un estilo barroco, un poco burdo pero con buenas intenciones”. También cita, “Todas las obras humanas son imperfectas, los errores aparecidos al escribir en mis libros son involuntarios”. Y agrega, “Yo narro hechos dispersos, contados por quienes los vivieron o por quienes los oyeron que así pasaron” y también decía que le oyó decir a Ubaldo Orozco de Sahuayo: “las cosas no suceden como pasan, sino como se quedan”.Él era un inconforme con la gente intolerante o que no se ponía a reflexionar sobre el tesoro que poseemos en nuestra memoria colectiva y decía: “Aviento rialadas de recuerdos para ver si se nos sacude el cerebro”. Por mi parte agrego que “Memoria colectiva” es el conjunto de información y conocimientos que se guardan en la mente y el recuerdo de las personas de un pueblo o ciudad. Fidelmar pasó muchas horas y días platicando con mucha gente y rescatando “dichos”, datos, comentarios, anécdotas y como él decía, hasta “mentadas de madre” que le daban por “andarse metiendo” en lo que no le importaba. Sin embargo, él buscaba que todo este conocimiento no se perdiera y se usara para fincar el futuro de nuestros hijos y también, para no seguir cometiendo las mismas pendejadas, año con año. Esta memoria colectiva, no pertenece a nadie en particular; no es de la propiedad de una persona o de un grupo de ciudadanos, sino que es de todos y específicamente, de aquel que quiera aprovechar los aprendizajes que han dejado nuestros antepasados yurecuarenses.Sus libros y artículos, además de las ya citadas fueron: “María de la Luz Rico, la doncella de la castidad”, “Poeta Austasio Zepeda” y “Ficha monográfica de Yurécuaro 2001”.Como periodista, colaboró con los semanarios locales y regionales: “Alborada” (1976), “La Situación” (1981), “Zula” de La Piedad (1983), “Expresión” de Zamora (1992), “Guía” de Zamora (1990), “Entre Nosotros” (1993), y “Girando” (1996).
Del libro “Pinceladas de un pueblo llamado Yurécuaro” quiero remarcar algunas cosas que a mí me gustaron sobremanera. En primer lugar, su forma tan sencilla y casi poética con que relataba algunas cosas: “ … de los adobes de las casas viejas salen los ecos, murmullos, rezos, cantos y rizas; lamentos y gritos….” Fueron los de nuestros antepasados y son los de nosotros que les hablan a los que aun no nacen. Fidelmar también escribía con cierta picardía que nos hace preguntarnos: ¿Qué historias no se escribieron en los mesones? En el de “La Luz” o en el “Jalisco” que estaban en la Calle del Puente; en el de Don Nico en Las Cuatro Esquinas o el de Amado Ortega en la Calle Real (La Nacional). Eran para los antiguos pobladores lo que son ahora los moteles en las modernas ciudades. Me han contado, aunque no me consta, que se les denomina PPE (Pago Por Evento). También me hizo pensar en el éxito empresarial que llegaron a tener algunos yurecuarenses cuando teníamos competencia en la elaboración de cajetas con tres excelentes marcas: Los Gallitos de Primitivo Muñoz; La Vencedora de Marcos Ramírez y La estrella de Eusebio Diaz. Así mismo, había en Yurécuaro competencia en la venta de gasolina ya que hubo cuatro diferentes concesionarios: Bulmaro Bárcena, Francisco Bravo, Agustín Navarro y José I. Velásquez. Para mí fue sorprendente saber los antiguos nombres de nuestras calles: que la actual calle Zaragoza o del Guamuchil Grande se llamó antes, “Calle de la Muralla”. Que la calle actual, Independencia o “del Tranvía”, tuvo antes varios nombres: “Lerdo”, “Frontera” y “Libertad”. Que la calle que conocemos ahora como Amado Nervo, se llamó anteriormente “Calle de la Rana” y “calle de los Cajeteros”.
Ahora bien, de la obra de Fidelmar, quiero resaltar tres relatos que él rescató y que me hicieron revivir aquellas noches de lluvia, cuando en nuestras casas se prendía el “Cirio Pascual” para detener la furia de las tormentas. Mientras tronaban rayos y centellas y llovía a cántaros, el agua se colaba a borbotones por entre las tejas y parecía que el cielo se iba a caer encima de nosotros. En esas noches de “espanto” oíamos de nuestra gente grande, los cuentos y relatos que hacían quedarnos quietecitos para no recibir el castigo divino. El muerto confesado. A mediados de 1905, cerca de la medianoche, llegó un hombre a caballo ante la casa del Sr. Cura Luis G. López y le pidió que lo acompañara a confesar a un enfermo que estaba en un jacal por el rumbo de la Buena Huerta. Montó el padre López en otro caballo que llevaba el hombre y se dirigieron al jacal. En un camastro encontró el padre al enfermo envuelto en unas cobijas viejas y deshilachadas. El Sr. Cura empezó la confesión pero notó un olor fétido que casi le impide terminarla. Haciendo un gran esfuerzo, concluye y da la absolución. Al salir de la casa ya no estaba el hombre que había ido por él y solamente estaba el caballo en el cual regresó a su hogar. Después de ese día, el Sr. Cura anduvo muy taciturno y como no podía contar lo que le habían confesado, nunca se supo cuál fue el pecado. Sin embargo, él sabía que había confesado a un ánima en pena. A causa de esa impresión, el padre López enfermó y murió unos meses después a la edad de 54 años.José, el Carrero de Pantaleón. José se dedicaba a juntar basura en un carro de mulas que era propiedad de Pantaleón. También sembraba un ecuaro que estaba en el cerro de El Cuatro. Un día que José se encaminaba a su ecuaro, se encontró a una señora que estaba recargada en una cerca de piedra. La señora le dijo que si quería ser rico, debería seguir sus indicaciones para poder sacar un entierro. Al quitar las piedras que le indicara la señora, José encontró muchas barras y monedas de oro y también una copa del mismo metal. La mujer le dijo que ese era el tesoro de Juan Rentería y que ella era su esposa y que le decían La Poblana. También le dijo que para hacerse dueño del tesoro debería regresar al otro día pero que debería cumplir dos condiciones: no debería contarle ni a sus amigos ni a su mujer acerca del hallazgo. También debería entregar la copa de oro en la Parroquia de Yurécuaro ya que había sido robada del templo cuando lo quemaron. Al otro día, José volvió con dos amigos para llevarse el tesoro pero no pudo encontrar el lugar exacto donde estaba el entierro. Él no se explicaba por qué no podía hallar el lugar y muy tarde comprendió que no había cumplido con la promesa que le hizo al ánima de La Poblana.La Leyenda de Siquindo. Actualmente, Siquindo es un lugar solitario donde hay un cerro misterioso junto a un recodo del río Lerma donde se hace un bonito remanso. Sin embargo, hace varios siglos existía un pueblo que desapareció en tiempos de la Colonia a causa de una maldición. Sucede que por allí habitaba una doncella que se enamoró de un soldado español con el cual gozaba de un amor ilícito y desenfrenado. Los amantes tenían sus encuentros bajo las ramas de los frondosos sabinos y nadaban libres en el remanso aprovechando las noches de luna llena. Fue una noche de Viernes Santo cuando el padre de la doncella, haciéndose acompañar de un sacerdote, les reclamó su comportamiento. Como el soldado se mostró altanero y agresivo, el padre lo mató de una estocada. El sacerdote le dijo entonces a la doncella, ¡el alma de tu amante ya voló al cielo! Ella le contestó con una blasfemia: ¡ el alma no me importa, yo lo que quiero es su cuerpo, sus besos y sus caricias! Entonces la doncella fue maldecida a vagar eternamente por esos lugares hasta encontrar el pueblo de Siquindo, mismo que desapareció al momento de la maldición. Se cuenta que hace unos años, en un Viernes Santo, don Atanasio, vecino de El Mezquite Grande, iba rumbo a Yurécuaro a surtir su semanario. Al pasar por el recodo, se le apareció el pueblo de Siquindo y allí surtió su semanario. Compró de todo: cebollas, jitomates, cecina y queso y cuando ya tenía las árganas repletas, oyó la última llamada en el templo. Estando en la Consagración, se hizo un gran silencio y entonces desapareció el templo, el pueblo y la comida que ya había comprado y estaba sobre su mula. Atanasio, todo espantado por lo que le había pasado, se fue a Yurécuaro a surtirse nuevamente. En el pueblo se le hizo tarde por lo que ya entrada la noche, regresó a su rancho. Al pasar por Siquindo, encontró a la doncella bañándose en el río. Se acercó y fue entonces que ella le pidió que le ayudara a quitar “el encanto” en el que estaban tanto ella como el pueblo. Él aceptó y entonces ella le dijo que se iba a convertir en piedra y que él la debería subir al cerro al mismo tiempo que debería ir gritándole maldiciones y que al entrar al templo debería lanzar la mayor maldición que conociera. Atanasio subió al cerro con la piedra mientras le gritaba majaderías pero al entrar al templo ya no quiso seguir maldiciendo y se quedó callado. En ese momento todo desapareció y regresó a su rancho donde nadie le creyó lo que le había pasado. En la actualidad, cuando la gente va al remanso y sube al cerro, solo encuentra miles de piedras amontonadas y que muchos dicen, son las piedras que han subido los que se han encontrado a la doncella. Al término de su obra póstuma, Fidelmar se despidió con un agradecimiento humilde: “Al viejo, noble y leal pueblo de Yurécuaro y sus moradores todos. Con especial reconocimiento a los diligentes informantes que, permitieron asomarnos a una región mágica e interesante a través de consejos y facilitando documentos o fotografías valiosas, sin los cuales difícilmente se pudiera haber logrado la realización de este trabajo. Gracias a todas las personas físicamente ausentes que nos enseñaron a descubrir y valorar el privilegio de ser yurecuarense por nacimiento o adopción”.
¿Qué ejemplos deja este yurecuarense a las generaciones por venir? Nos mostró su paciencia y persistencia para escuchar a muchas personas y documentar sus hallazgos que nos servirán de guía. Esta información también sirve como estímulo para seguir colaborando juntos para hacer de Yurécuaro un lugar mejor para vivir.Recordemos el lema de nuestra ciudad y honrémoslo porque somos de un “lugar de Crecientes” para desarrollarnos más y no para disminuirnos, restarnos, ni mucho menos empequeñecernos atacándonos unos a otros.Nuevamente digo, ¡Gracias Fidelmar! Seguirás presente entre los yurecuarenses a través de tus obras.También agradezco, a “mis tres lectores”*: Juan Núñez, Alfonso y Eduardo Valdez por seguir leyendo mi columna.*Nota: le copié el concepto de “mis tres lectores” al filósofo de Saltillo, Coahuila, Armando Fuentes Aguirre (Catón), solamente que él tiene cuatro lectores y yo no merezco tener cuatro y por eso solo presumo de tener tres lectores asiduos.

DAVID TORRES ZARAGOZA

La presente columna está dedicada a un yurecuarense que, acatando las órdenes de sus superiores, desempeñó durante muchos años, un trabajo muy humilde y singular. A nosotros, ese trabajo que realizó en Italia, nos debe llenar de orgullo, además de representar una gran trascendencia para la comunidad Salesiana en todo el mundo.David Torres nació el 18 de diciembre de 1898 y murió el 27 de junio de 1994. Sus padres fueron Josefina Zaragoza y Espiridión Torres. Cuando tenía 15 años ingresó al colegio Salesiano de Guadalajara y un año después se trasladó a Puebla a continuar sus estudios como hermano coadjutor. Cabe hacer mención que la formación de los coadjutores en los primeros años es igual a la de los aspirantes al sacerdocio. Las etapas de formación son cinco: 1ª. Pre-noviciado, donde los estudiantes reflexionan sobre las opciones vocacionales y reciben su formación inicial dentro de la Congregación salesiana. 2ª. Noviciado, al término de la cual, los que escogen la vida religiosa hacen su primera profesión religiosa y los coadjutores continúan una preparación específica. 3ª. Post-noviciado, que es una fase de maduración en la fe y en la vocación salesiana de los coadjutores. 4ª. Tirocinio, que es un tiempo de síntesis para reflexionar en los valores vocacionales comprometidos. 5ª. Formación específica, tanto teológica como la referente a la vida laica y la preparación para el trabajo educativo apostólico.
La vida de San Juan Bosco (Don Bosco). Fue el fundador de: la Congregación de los Salesianos (que toma su nombres de San Francisco de Sales), la Congregación de la Hijas de María Auxiliadora y la Asociación de Salesianos Cooperadores (coadjutores). Juan Bosco Nace el 16 de agosto de 1815 y muere el 31 de enero de 1888. Ingresó al seminario en 1835 y fue ordenado sacerdote en 1841. Por esos tiempos, en la ciudad de Turín, a donde había llegado, deambulaban miles de niños que eran empleados en diferentes oficios y muchos no tenían hogar ni se les daba educación. Fue entonces que Don Bosco tomó la determinación de hacerse cargo de muchos niños abandonados con los que recorría la ciudad buscando siempre un lugar para vivir y para dar una educación que les permitiera a los niños ser ciudadanos útiles. Fue en el barrio de Valdocco donde Don Bosco inició la construcción del primer internado y que posteriormente fue el punto de partida de su vida dedicada a la enseñanza de la juventud en todo el mundo. La Congregación Salesiana creció muy rápido ya que en 1863 había solamente 40 salesianos; en 1888 eran 770 y en la actualidad existen veinte mil, distribuidos en 128 países donde hay 1 600 colegios y 400 parroquias y en todas ellas son apoyadas por miles de Hermanos Cooperadores salesianos. Al principio de su vida de enseñanza se ganó el cariño de sus educandos ya que decían de él que “era el Padre que siempre está alegre. El Padre de los cuentos bonitos y con la sonrisa a flor de labios. Nadie lo encontraba nunca de mal humor y jamás se le escuchaba una palabra fuerte o humillante con sus estudiantes”. Ya después de su muerte se dijo de él: “es difícil encontrar en toda la historia de la humanidad, después de Jesús, un educador que haya sido tan amado como Don Bosco”. Su cuerpo permanece incorrupto en la Basílica de María Auxiliadora en Turín, Italia. Ahora bien, fueron tantos los milagros conseguidos al encomendarse a Don Bosco, que el Papa Pío XI lo canonizó en 1934 cuando apenas habían pasado cuarenta y seis años de su muerte y lo declaró Patrono de la juventud. La recomendación final que Don Bosco le hizo a la Comunidad Salesiana se resume en esta frase: “cuando comience entre nosotros el bienestar y las comodidades, nuestra misión ya no tendrá razón de ser”. Con esas palabras enfatizó que su comunidad está para servir a los niños pobres del mundo.
La vida salesiana de David Torres.El nombre escogido como coadjutor salesiano fue el de David de María, el cual fue transformado en Davide. En plena “Guerra Cristera”, Davide terminó su preparación como Hermano Cooperador o Coadjutor y estuvo sirviendo en la formación de jóvenes en los colegios salesianos en nuestro país. En 1936 cuando todavía estaba latente lo que se llamó como “Segunda cristiada”, se incautaron los colegios salesianos en México y Davide tuvo que partir a Turín, Italia donde se le encomendó el cuidado y administración de la casa donde había vivido San Juan Bosco. Esta casa representa un monumento para la familia salesiana y sin embargo, conforme pasaron los años, Davide le llamaba coloquialmente, “los cuartitos” de Don Bosco y así era conocida por toda la comunidad turinesa. (Cabe hacer mención que la palabra “cuartitos” es netamente una aportación yurecuarense al idioma salesiano de Italia). Otro trabajo que se le encomendó a Davide fue el cuidado de la Capilla de las Reliquias en la Basílica de María Auxiliadora. En esta Basílica se encuentra el cuerpo de San Juan Bosco y también una Reliquia de la Cruz de Cristo que es la más grande que existe en todo el mundo (aproximadamente unos (30centímetros). El trabajo que desempeñó nuestro paisano por más de cuarenta años en esta capilla consistía en levantarse diariamente, antes de las cinco de la mañana, a preparar lo que se llama “Altar del Santo del Día de hoy”. En este altar, ponía a la vista de los feligreses, las reliquias de cada santo, según fuera el día que le correspondía su festejo. Como un dato curioso se puede mencionar el hecho que cuando se ordenaban los sacerdotes mexicanos en la Basílica, Davide les conseguía los ornamentos que pertenecieron a San Juan Bosco, cosa que les llenaba de gran satisfacción y además, ese honor no se hacía con todos los demás sacerdotes.A Davide le tocó sufrir los horrores de la Segunda Guerra Mundial. Contó lo siguiente en la primera ocasión que lo visitó su sobrino Álvaro Lee Torres: “Aquí si se oían fuerte las balaceras y no como en Yurécuaro en tiempos de la Revolución o en “La Cristiada” cuando entraban los combatientes al pueblo”. Durante la guerra en Turín, cuando bombardeaban la ciudad, todos teníamos que correr a escondernos en La Capilla de las Reliquias, que era el lugar más seguro porque es subterráneo. Cuando llevó de paseo a su sobrino, le fue mostrando los lugares donde la ciudad había sido más castigada y donde él había ayudado a curar a muchos heridos. También le contó que durante los bombardeos, él vio cómo las bombas se desviaban para no caer en la Basílica. Treinta y cinco años después de terminada la guerra, todavía recordaba muchos episodios donde había presenciado escenas desgarradoras y también muchos actos de heroísmo en personas que incluso dieron su vida al ir a curar a los heridos o a suministrar los “Santos óleos” a los difuntos. También le mostró a Álvaro la vivienda del panadero que se hizo famoso entre los salesianos porque fue quien apoyó mucho a Don Bosco ya que constantemente alimentaba a todos los niños que lo acompañaban. Don Davide fue muy amigo de este panadero al que conoció cuando ya estaba muy anciano y cuando murió, continuó su amistad con su hijo en el barrio de Valdocco, donde se encuentra la casa que cuidaba. En otra de las visitas de su sobrino, en Turín, le comentó la siguiente anécdota: poco después de terminada la 2ª Guerra Mundial, habían enviado a la Comunidad salesiana de Turín a otro Padre el cual sustituyó en el trabajo a Davide y lo mandó a otro barrio de la ciudad llamado Cotolengo. Obedientemente, Davide asumió el nuevo cargo y se dedicó al cuidado del hospital y de la comunidad en la cual había muchos niños y jóvenes que requerían su ayuda; sin embargo, oraba con mucha fe para que Dios le devolviera su antiguo trabajo. Pasada solamente una semana, el padre recién llegado murió, por lo que Davide retornó a su antigua función. Davide se sentía culpable de su muerte, ya que según él, había ocurrido por sus ruegos, y se auto-impuso la penitencia de ir todos los días al barrio de Cotolengo llevando la mitad de su comida a alguno de los enfermos del hospital. En la Comunidad salesiana se tiene en muy alta estima a nuestro paisano Davide e incluso muchos lo consideran un santo varón de Dios. Él era muy humilde y servicial. Le gustaba que en lugar que le llamaran Don Davide le dijeran Don “Torritos”. Hacía su trabajo con verdadera dedicación honrando a San Juan Bosco y cuidando su casa. Ponía especial atención a una vid que el santo había sembrado allá por 1860 y que quería mucho. Don Davide empezó a reproducir muchos retoños de la vid los cuales fueron llevados a muchas partes del mundo. Algunos le atribuyen ciertos efectos curativos ya que Don Davide les dio la receta que preparaba con los jugos de la vid y que él utilizaba para curarse cuando le llegaba algún achaque y también decía que le ayudaron a rebasar los noventa años de edad. Debido a su carisma, Don Davide era muy querido por la gente de Turín. También era muy famoso hasta el grado en que el padre Luigi Beltramo cuenta en la biografía de nuestro paisano que en una ocasión en que el papa Juan XXIII estaba de visita en la casa de San Juan Bosco, pasaron dos señoras y una de ellas preguntó: ¿quién ese padre vestido de blanco que está junto a Don Davide?.
La Reliquia Insigne de San Juan Bosco que está depositada en Yurécuaro.Antes de la canonización de San Juan Bosco en 1934, su cuerpo incorrupto fue limpiado y se guardaron algunos restos en un relicario que posteriormente se le dio a Don Davide como una muestra de agradecimiento a su labor. Después de la 2ª Guerra Mundial, el relicario fue enviado por Don Davide a su familia en Yurécuaro. Él tenía tres hermanas dedicadas al ministerio religioso: Sor Esther y Sor Josefina de la Congregación de María Auxiliadora y Sor Estela monja Carmelita. Se cuenta, aunque no se ha confirmado, que Sor Josefina llevó a Cuba la reliquia Insigne y allí estuvo durante unos meses en el colegio donde daba clases. Como dato curioso, probablemente la vio Fidel Castro ya que él fue alumno de Sor Josefina en su infancia. Posteriormente, la Reliquia quedó en manos de “Pachita”, otra hermana de Don Davide que vivía en Yurécuaro y que acostumbraba reunir a varios vecinos para rezar juntos el Rosario ante la Reliquia Insigne de San Juan Bosco. Cuando murieron las hermanas de Don Davide, se cumplió la promesa que habían hecho para depositar la Reliquia en el templo parroquial de La Purísima de Yurécuaro. Álvaro fue el encargado familiar para cumplir la promesa y la entregó al Sr. Cura Luis Cárabes.Ahora bien, como yurecuarenses, creo que merecemos un reclamo ya que no estamos dando la veneración adecuada a la Reliquia Insigne de San Juan Bosco. Cabe recordar que en otras partes del mundo hacen grandes festejos cuando se les otorga el privilegio de poseer ya no digamos una reliquia como la nuestra sino solamente cualquier recuerdo de algún santo. Por eso, creo que la próxima vez que entremos al Templo, deberemos dedicarle un breve momento a la Reliquia Insigne del Patrono de la juventud que está depositada a los pies del altar del Sagrado Corazón a la izquierda de la nave. También invito a aquellos paisanos que no profesan nuestro credo, que visiten la Reliquia y que compartan parte de la historia de Don Davide, un yurecuarense, querido por muchas personas en el mundo del cual nosotros debemos sentirnos orgullosos. Él nos dio ejemplo de dedicación a su trabajo, compartió el pan con los que lo necesitaban y supo darse a querer con los que tuvieron la suerte de conocerlo. Les agradezco por acompañarme nuevamente en esta lectura.

Eliseo Godínez Gutiérrez

El yurecuarense del que hoy nos ocupamos es una persona que a lo largo de muchos años ha recopilado los recuerdos y la memoria de nuestra forma de ser y de las costumbres de los habitantes de Yurécuaro. A través de las microhistorias que ha escrito, ha preservado parte de nuestra cultura.La Historia y la Cultura están íntimamente ligados en la vida de las civilizaciones que han existido en la tierra desde hace miles de años. La cultura la podemos definir, de manera resumida, como el producto de la forma de ser de los pueblos, manifestada en el arte, las costumbres y los conocimientos que poseen sus habitantes. La Historia es la que se encarga de documentar y dejar por escrito a la Cultura.Así pues, Eliseo Godínez, cual guardián de nuestra historia yurecuarense, a lo largo de varias décadas ha acumulado cientos de páginas que nos hablan del acontecer de nuestra ciudad y de los sentimientos, emociones y anhelos de su gente. Cuando veo a Cheo caminando con sus “códices” bajo el brazo, me recuerda a los escribas de los tiempos de los egipcios y babilonios que se encargaban de dejar por escrito lo que acontecía en los pueblos. Sin ellos, la humanidad hubiera olvidado y perdido gran parte de sus conocimientos adquiridos y no tendríamos los cimientos que dieron forma a lo que hoy somos.Eliseo Godínez Gutiérrez nació el 28 de julio de 1928. Sus padres fueron María Soledad Gutiérrez Zendejas y José Godínez Pérez. Como él dice: nací en mi amada calle Juárez cuando todavía la bordeaban muchas casa con solares y huertas que nos brindaban sus guayabas, limas, naranjas y muchas otras frutas que nos endulzaban la existencia a todos los amigos de esos tiempos. Con ellos, Eliseo se dio tiempo para participar en varias obras de teatro que hicieron las delicias de los yurecuarenses de aquellos tiempos cuando se apreciaban las veladas “Literario-musicales”. También con esos amigos, exploraron en bicicleta los caminos que circundan a Yurécuaro y lo hacían cuando dichos caminos eran de pura tierra y lodo en tiempos de aguas. Desde ese entonces, a Eliseo le quedó bien claro el significado de lo que es la amistad y le dedicó las siguientes reflexiones:
¿Qué es un amigo?
Es una persona con quien te atreves a ser tú mismo. Él no quiere que seas mejor o peor. Cuando estás con él te sientes tranquilo, feliz y contento, como se ha de sentir un prisionero cuando lo declaran inocente. Junto a él, puedes decir lo que piensas, él te comprende; él te disculpa esas contradicciones tuyas, esos errores, esos olvidos, que pueden llevar a otros a juzgarte mal. Con él puedes respirar tranquilo, puedes dejar escapar tus vanidades, tus egoísmos, tus flaquezas, tus envidias, tus errores y tus cobardías. Al platicar con él, todo esto desaparece y se pierde en el océano tranquilo de su lealtad.El amigo te quiere y él es como el fuego que abraza, que arrasa y que consume. Él te comprende y tú puedes llorar con él, reír con él, rezar con él. Puedes fallarle, pero no temas porque él te conoce, te quiere y te disculpa.¿Qué es un amigo? Es un ángel que Dios puso en tu camino. Él tiene todo lo bueno, todo lo limpio, todo lo hermoso y noble de la vida.¡Gracias, Dios mío, porque me lo diste! ¡Gracias, por haberlo puesto en mi camino!
En su juventud, Cheo tuvo muchos oficios: trabajó con la Güera Macías en su tienda; fue chofer y recorrió casi todos los caminos de México, desde Mérida hasta La Paz y Tijuana. Llevaba a todas partes los productos de nuestra región y de regreso, para hacer más productivo cada viaje, traía diferentes productos como cemento y otros materiales de construcción. También se dio tiempo para irse “Al Norte” a trabajar en varios oficios y en una de esas vueltas, ahorró dinero y puso su tienda de abarrotes “El Cantarito”. De ese entonces, como ahora lo dice Eliseo, ¡Qué hermosa juventud, divino tesoro! ¿Cuándo te volveré a ver? ¿Cuándo volverás a caminar conmigo?.....También se dio tiempo para formar y aconsejar a muchos jóvenes que canalizaban todo su vigor a través del futbol y fue así que conformó al Atlas “Campeón de Yurécuaro” de 1955 a 1958. De esos tiempos futboleros, Cheo menciona con cariño a muchos jugadores enjundiosos como: Alberto Gómez, Flavio Medina, Gabriel Valencia, Javier Bárcena, Lolo Hernández, Pascualet, Flavio Rizo (el querido “Húngaro”) y muchos más que en este momento, y por el espacio, no nos es posible mencionar. Por otro lado, Eliseo también hace mención y un reconocimiento al equipo de béisbol “Industrias” que tantos gratos momentos hizo pasar a nuestra gente en el campo Benjamín Mora. Cheo menciona que era una novena muy bien balanceada desde el catcher hasta el último de los fielders y sobre todo menciona a dos grandes figuras de esos tiempos: el pitcher zurdo Lauzán y al mejor de ellos que fue Octaviano Catellanos de quien dice que la palomilla lo quería mucho porque era una persona que “no se apretaba”, ni era orgulloso y además era atento y educado. En el campo de juego se sabía imponer y le dio muchos triunfos a Yurécuaro por sobre muchos equipos de ciudades vecinas, integrados por jugadores semiprofesionales.Eliseo Godínez posee una vena filosófica y poética que, como dice él, aunque no tenga estudios muy formales y avanzados, puedo expresar lo que me dicta el corazón. Hace algunos años, puso en papel este sueño:
Mis anhelos:
Dios conceda a mi existir, una mujer para amar, un hijo por quien vivir, salud para trabajar y alegrías para cantar. Una mesa en que apoyar, un amigo en quien confiar, un perro a quien consentir, una cama en que descansar y un Cristo a quien implorar al momento de morir.
Que estos versos no tienen arte. ¿Quién sabe? Sólo sé que tienen la rima y métrica que a Cheo le gustaron y fue lo que publicó en su columna porque los sintió muy dentro de su ser. También, tomando algo de otros autores, nos recuerda y refuerza, según su punto de vista, algunos valores intrínsecos que debemos practicar, sobre todo en estos tiempos de tanta intolerancia:¿Qué significa ser hombre?Ser hombre, no solo es ser varón, simple individuo del sexo masculino.Ser hombre, es saber reconocer cuando fallas. Es querer levantarte cuando caes y es templar tu espíritu para levantarte. Significa darte cuenta cuando fracasas, cuando la “riegas”, en lugar de buscar pretextos del por qué caímos o se fracasó.Ser hombre es buscar lo que se tiene que hacer y hacerlo. Buscar lo que se tiene que decir y decirlo.Ser hombre, es trazarte un plan para ti y los tuyos y seguirlo pese a las dificultades.Ser hombre, es apenarte porque te burlaste de un amigo o de alguien que confió en ti.Ser hombre es, no burlarte de una mujer con mentiras y engaños, seducirla, violarla, engañarla o pisotearla.Ser hombre es, no abusar del puesto o de las influencias, ya que el verdadero hombre cumple, agradece y paga lo que debe. El verdadero hombre no intimida con armas, no abusa de su puesto o de su fuerza. No es mentiroso, tiene vergüenza y puedes confiar en él porque no te va a fallar.¡Para mí, ese es el verdadero hombre!
Como dice Eliseo, ahora cuento con ochenta años de edad y casi cincuenta de casado. Soy padre de nueve hijos y tengo 27 nietos y un biznieto. Soy árbol con muchas ramas porque la vida entera, huyendo pasajera se renueva cual rosa al calor de la añoranza. Yo soy pasajero de la vida, fui guerrero de otros tiempos. Fui joven, impetuoso, soñador y buen cristiano. Fui humilde y generoso, en el árido estudio talentoso; en el sufrimiento y en el dolor, magnífico y sereno.Nosotros los yurecuarenses debemos sentirnos complacidos de tener un “Guardián de la memoria y los recuerdos del terruño”. Debemos gozar de las anécdotas que publica semanalmente en su columna “El Rincón de los recuerdos” donde un día publicó este ruego que le hizo hace tiempo a su madre y que nos muestra lo que siente un hijo cuando pierde a su ser querido:
Madrecita, no te mueras, reanímate Madre mía.Aférrate a la vida, enderézate Madre mía. Camina Madre mía, que en el corredor te espera tu silla de descanso, forrada con tela de mil colores.Madrecita, sigue rezando tu interminable novena y peinando el surtidor de tus canas, mientras en el limón juega alegre la chuparrosa y las rosas se paran de puntitas para oler el perfume del pan que está cociendo la chata Juanita.Madrecita, nunca me contaste un cuento, como las clásicas abuelitas de los cuentos. Pero tu vida era para nosotros, la leyenda más preciada. Con tu boda, con tus vestidos de cachemira y tus túnicas de brocados y las trece onzas de tus arras.Madrecita, no te mueras, que mi casa y mis cosas me parecerán más viejas si tú me faltas. ¡No te vayas! Y te prometo que ya no reñiré contigo, ni mi hermano Pepe te esconderá el bastón y tú podrás hacer lo que te plazca. ¡No te vayas Madre mía! Decía mi boca ante tu negra caja; caja de las más rústicas de madera; desprovista de abrellonados y de abrazaderas de plata, como las cajas de los ricos. No te vayas, decían mis ojos al verte pasar por la calle de la carretera que conduce al cementerio. Calle polvorienta y triste como sus moradores. No te vayas decían mis oídos al oír sobre tu ataúd el irreverente golpe de la pala. No te vayas decía mi pensamiento al recordar lo que te pude amar, lo que te pude querer, y no lo hice.¡No te vayas! Madre mía, que voy a quedar muy solo y no voy a tener a quien contarle mis quejas y desvelos. Mi mente divagará en recuerdos. Mis ojos nublados por el llanto ya no te verán más. Madre mía, qué solo me has dejado; que solo y que triste. ¿A quién le contaré mis penas? ¿Quién enjugará mi llanto? ¿Quién escuchará mis quejas? Estas últimas palabras resonaban en mi mente cuando el féretro se perdió de mi vista y todos los acompañantes regresaban a sus mundos, a sus casas y a sus cosas. Un sinfín de sentimientos quedaron en mi mente.Madre mía, qué solo me has dejado. Qué solo y qué triste.Contigo se fue la vida, una época y una historia. Se fue por siempre la armonía, la unión y el lazo que ata y une nuestras vidas.¡Descansa en paz, Madre mía!
Espero que muchos yurecuarenses sigamos el ejemplo de Eliseo y que dediquemos parte de nuestro tiempo a escribir nuestra historia. Ojalá tengamos la paciencia y la constancia para ir reuniendo relatos, biografías, anécdotas, poesías y dichos populares que al quedar documentados representarán el conocimiento que servirá de puente entre los yurecuarenses de ayer y hoy con los que vienen detrás de nosotros. Gracias Eliseo por lo que nos estás dejando.Recordemos con cariño a este gran yurecuarense y también les agradezco por acompañarme nuevamente en estas reflexiones.
José Luis García Salazar
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MARISCAL

Para nosotros los yurecuarenses así fue conocido, con un solo nombre o una sola palabra, como si en ella se resumiera toda la historia de una persona querida. En la historia de la humanidad, así han sido conocidos grandes personajes como Gandhi o Einstein y así nos parece más sencillo para entendernos.Su nombre completo es Manuel González Mariscal y a los que tuvimos la suerte de conocerlo sólo le llamábamos “Mariscal” porque se nos hacía una palabra más sonora y más guerrera y que siempre implicaba acción y reflexión de un hombre culto que nos mostró con algunos pequeños consejos la forma en que debíamos comportarnos los buenos ciudadanos para lograr una buena armonía en la convivencia con los demás. También recuerdo con agrado cómo nos ayudaba a resolver nuestros problemas escolares. Que si en la escuela nos dejaban trabajos sobre los Niños Héroes o sobre Hidalgo, íbamos con Mariscal para que nos vendiera la monografía respectiva. Que si no la tenía, Mariscal nos la dictaba rápidamente con lo cual solventábamos nuestras tareas y todos contentos. Hago mención que para este artículo, he recurrido nuevamente a los datos recabados por nuestro historiador Fidelmar Banda, sobre todo de su obra: “Pinceladas de un pueblo llamado Yurécuaro”. De allí extraigo algo de lo que nuestro personaje le contó a Fidelmar.Mariscal nació el 24 de diciembre de 1909 en Zamora, Michoacán. Sus padres fueron Asunción Mariscal Fernández y Francisco González Amador. Realizó estudios en el Seminario de Silao durante un año y posteriormente llevó a cabo estudios comerciales en la Academia de Tomás Escobar en Zamora. También aprendió muchos de los secretos referentes a la impresión y edición de trabajos tales como: la impresión, la manufactura de sellos y sobre todo la encuadernación de los libros. Con respecto a esto último, a mí me tocó escucharle unos comentarios o consejos que le daba a una persona que estaba terminando sus estudios de licenciado en Derecho y le recomendaba que aprendiera el arte de la “encuadernación” ya que en todo juzgado o tribunal iba a necesitar los conocimientos respectivos. No sé si esta persona le hizo caso a Mariscal, pero lo que si sé es que él siempre estaba dispuesto a darnos recomendaciones que nos harían falta en nuestra vida como profesionistas.Por azares del destino, desde 1930, Mariscal se quedó a vivir en Yurécuaro siendo que en primera instancia, sus miras eran las de irse a trabajar a Guadalajara, pero como forzosamente tenía que pasar por nuestro pueblo para abordar el tren que lo llevaría a su destino, tuvo que pernoctar aquí y con una sola noche que probó el aire yurecuarense, con eso tuvo para enamorarse de nuestro terruño. En esos tiempos, no existían servicios suficientes en la población ya que no contaba ni con agua potable, ni drenaje, ni mercado; bueno, ni siquiera estaban empedradas las calles aunque pomposamente podíamos presumir de nuestro tranvía, teléfonos, correos, telégrafos y sobre todo de nuestro tren que unía esta región con las dos grandes urbes nacionales: México y Guadalajara. En los primeros días que Mariscal pasó en Yurécuaro, tuvo la suerte de encontrarse a don Everardo Zepeda, sobrino del poeta Austasio Zepeda, quien poseía la imprenta Alfa y quien amablemente le dio trabajo, además de un lugar donde vivir. Mariscal siempre recordó cómo el matrimonio formado por Everardo Zepeda y doña Sara Tamayo lo habían tratado como si fuera un hijo suyo ya que así se lo hicieron sentir mientras convivieron; además de que fueron ellos quienes le abrieron paso con sus amistades y por lo tanto fue bien recibido en la sociedad yurecuarense de los años treintas. Hacia ellos, Mariscal siempre tuvo muestras de reconocimiento ya que como también decía: “Es de gente bien nacida, ser agradecida”. Otra de las puertas que le abrió don Everardo fue con relación a su participación en cargos públicos ya que desde que se afincó en nuestro pueblo, Mariscal fue elegido para ser, como él decía, “secretario de todo” debido a su gran talento para redactar haciendo sus escritos de manera que todos le entendían sin tener que andarle dando vueltas a las cosas. También era muy solicitado porque escribían con gran rapidez cumpliendo siempre las reglas gramaticales y nadie se avergonzaba de sus discursos. Fue así que durante más de 45 años, ayudó a los diferentes Ayuntamientos algunas veces como Secretario de la Presidencia, otras como secretario de obras públicas o Secretario de la Junta Moral Cívica, entre varios puestos más con los que siempre estuvo dispuesto a apoyar los esfuerzos ciudadanos. También era muy solicitado porque siempre se “aventaba a hablar en público”, cosa que muchos le tenían pavor y de plano se engarrotaban cuando estaban ante una gran audiencia. Mariscal declamaba en eventos y tertulias culturales con relativamente poca gente y también lo hacía, por lo general, durante el “Grito de Independencia” donde arengaba a miles de yurecuarenses o en los mítines políticos cuando nos visitaban los candidatos en sus campañas hacia algún cargo público. Mariscal fue un gran animador social durante varias décadas ya que era una persona siempre dispuesta a acompañar a sus amigos a “llevarle gallo a las novias”; era muy amigo de los músicos de su tiempo como Ramón Meza o el gran “Panchillo” y de otros más y sin embargo, nunca se le vio mezclado en esos pleitos que todos tuvimos de jóvenes cuando, después de hacernos de palabras con nuestros rivales en amores casi siempre terminábamos haciéndonos el reto de: “nos vemos en el callejón” (unos le decíamos que era “el callejón de los madrazos”) ya fuera el de atrás del templo o el que está atrás del mercado. Mariscal siempre fue decente, prudente, tolerante y de buenos modales y como alguien dijo: “nunca se le pegó lo maldicionento ni gargajiento que tenemos muchos de los de aquí”.
Los amigos.Mariscal siempre hizo honor a la amistad de muchas personas. Mencionaba, por ejemplo, a Alfonso García Robles, nativo de Zamora, quien ganó el Premio Nobel de la Paz y quien fue su contemporáneo llegando al grado que la familia de García Robles ya había “apartado” a Mariscal para que se casara con Teresita, una de las hermanas de Alfonso. Ya estando en Yurécuaro, Mariscal fue muy cercano amigo del historiador Ignacio Estrada, de José Mora, Andrés Navarro, de Jesús y Rogelio Alcalá Ruiz, de Jesús Moya, Jesús Hernández Limón y Maurilio Rodríguez, por citar solo algunos ya que él siempre abría su corazón para toda la gente que se le acercara.
Las obras de infraestructura.Directa o indirectamente, cuando Mariscal fungió en algunos de los cargos públicos, le tocó participar en las mejoras del alumbrado público, el agua potable, el canal de riego antiguo, la pavimentación y apertura de nuevas calles, las mejoras a la Presidencia Municipal y los portales. Aunque de esto último, siempre se le quedó una espinita clavada ya que cuando se trató de abrir por completo la actual calle Zepeda, algunos propietarios le prometieron que iban a donar parte de sus terrenos para que dicha calle estuviera libre hasta el frente del atrio del templo; sin embargo, después de tirar el antiguo Portal Insurgentes, que estaba en lo que hoy son “Las Palmeras”, unos se le rajaron quedando la obra a medias y el pueblo se quedó sin su portal. Mariscal fue una persona de grandes contrastes ya que por un lado, le gustaban las referencias pueblerinas y sus anécdotas sencillas como la que siempre presumía diciendo que a él le gustaba el número 20, porque en varias ocasiones había ganado veinte volados seguidos y también había dejado de fumar veinte veces seguidas. Por otro lado, era un caballero idealista y yo lo recuerdo cuando me recomendó leer “Don Quijote” y siempre que pasaba por su imprenta, me preguntaba ¿en cuál página vas? y yo tuve que leer, aunque fuera de poco en poco, la obra que me dejó muy claras referencias de lo que debía ser una buena persona y por lo cual comparaba a Mariscal con ese Quijote que busca siempre hacer honestamente su vida.Mariscal vivió hasta casi cumplir los 91 años y nos ha dejado de ejemplo la vivencia de varios valores humanos como son: el ser agradecido con sus padres y amigos; el honrar y respetar siempre a su familia, a su esposa, a sus hijos, nietos y biznietos; su amor por una porción de paraíso, que aunque no fuera nativo de aquí, lo amó más que muchos otros a quienes nos falta demostrar más el cariño por nuestra ciudad. Mariscal fue una persona recta y honrada que nunca se aprovechó de los cargos públicos, por eso la gente lo respetaba y aceptaba que fuera un elemento armonizador para nuestra convivencia. Recordemos con cariño a este gran yurecuarense y también les agradezco por acompañarme nuevamente en estas reflexiones.
José Luis García Salazar
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Perfecto Gallego

(El yurecuarense que murió en las mazmorras de la Inquisición en 1801) ¿Fue realmente culpable de los cargos con que fue condenado a muerte por la Inquisición o fue un ladrón devoto que no soportó el hecho de que nadie visitara a Dios en su templo?Los registros que nos dejó el historiador yurecuarense Ignacio Estrada Navarro y que son reportados por Francisco Miranda en La Monografía de Yurécuaro, nos dicen que, “En 1801, una mañana en el templo, se advirtió que había desaparecido la custodia que era de plata dorada que contenía el Santísimo Sacramento. ”…. “también se notó la ausencia de un devoto llamado Perfecto Gallego que siempre estaba allí,” …. “fueron a buscarlo a su casa y lo encontraron de rodillas en presencia de la Custodia que tenía depositada en la pared con dos velas de sebo encendidas…. ” “el ladrón devoto fue conducido a la cárcel y aunque se fugó de la prisión, fue reaprehendido y conducido a La Piedad” …. “Acabaría su existencia en las oscuras mazmorras de la Inquisición”. Hasta allí es lo que tenemos escrito como las cosas que ocurrieron. Ahora bien, nuestra historia está hecha de retazos y “huecos” entre las líneas de los libros y los hechos que conservamos como evidencia. Es menester llenar esos huecos con creatividad e imaginación y me he atrevido a aportar algo al respecto. Esbozo mi hipótesis en el sentido de que Perfecto Gallego, era inocente de los cargos que le achacaron y que sirvieron de pretexto para acabar con su vida las autoridades de El Santo Oficio.El Tribunal de la Santa Inquisición y del Santo Oficio, este era el nombre completo de lo que la gente común conocía solamente como La Inquisición. Su nombre proviene de la palabra latina inquisitio que quiere decir investigación. Fue fundada en Europa en 1184 como instrumento para acabar con la herejía de los cátaros que en el sur de Francia se oponían a los mandatos de la autoridad romana. Posteriormente, se instaló en España en 1478 y en América se erigieron tribunales en México, Lima y en Cartagena (Colombia). Los tribunales que juzgaban a los reos se componían de inquisidores, fiscales, secretarios, alguaciles, notarios y también de un defensor del reo al que llamaban Abogado del diablo que tibiamente “defendía” a los acusados y por ello, no era bien visto su trabajo. La Historia tiene registrados hechos no muy favorables acerca de la Inquisición como el ocurrido a Galileo Galilei quien fue obligado a desdecirse del apoyo que daba a la teoría de Copérnico quien aseguraba que el Sol era el centro del universo y no la Tierra, como era obligatorio creer porque así lo ordenaba la Iglesia. En México, la Inquisición presidió la ceremonia de degradación de Miguel Hidalgo como castigo por incitar a la Guerra de Independencia. En dicha ceremonia, se le cortaron las yemas de los dedos y la superficie de las manos al tiempo que le decían: Te arrancamos la potestad de sacrificar, consagrar y bendecir que recibiste con la unción de las manos y los dedos. Posteriormente, fusilaron a Hidalgo el 31 de Julio de 1811. Perfecto Gallego, nuestro antepasado yurecuarense, debido al acto de sustraer La Custodia con El Amo y llevarla a su casa se hizo merecedor a varios cargos por parte de la Inquisición. Según sus acusadores, era blasfemo porque había injuriado a Dios y a sus cosas sagradas; fue acusado de superstición por tener creencias extrañas a la fe religiosa. También fue acusado de brujería por llevar a cabo ejercicios en honor de un poder sobrenatural; así mismo, lo acusaron de adivinación ya que intentaba descubrir cosas ocultas a través de actos sobrenaturales. Finalmente, también fue acusado de falsa celebración porque según las malas lenguas, usó el nombre de Dios y algunos artículos religiosos durante sus actos. ¿Qué pudo haberle pasado a Perfecto Gallego durante su estancia en las mazmorras de la Inquisición? Ya me lo imagino cuando lo fueron llevando por los miserables aposentos donde estaban los aparatos de tortura. El simple hecho de ver todo aquello lo ha de haber petrificado; y después, durantes las noches interminables cuando escuchaba los alaridos de todos los que se hallaban prisioneros y sometidos a tormentos tales como: la Cuerda, o potro de tortura donde sujetaban al reo en una mesa y amarraban y jalaban los brazos hacia un extremo y las piernas hacia el otro lado. El Tormento del agua, en el cual vertían agua sobre el rostro del torturado impidiéndole respirar. La Garrucha, donde al torturado le ataban las manos por detrás del cuerpo y lo elevaban unos metros y después lo dejaban caer violentamente. En fin, la Inquisición contaba con docenas de procedimientos para hacer confesar hasta el más duro de los reos. Parte de mi hipótesis me hace pensar que Perfecto Gallego se mantuvo firme hasta el final de su existencia porque confiaba en que sólo Dios y él, sabían que lo que hizo no fue por maldad sino por amor a la fe y religiosidad que le habían inculcado sus padres y abuelos. Por esos años, entre la gente sencilla de la Nueva España, se habían suscitado muchos actos de fervor religioso que inclusive no habían podido ser controlados por las autoridades religiosas que veían cosas malas donde sólo podía haber principios cristianos verdaderamente profundos y sinceros. Si la historia a la que nos estamos refiriendo ocurrió en 1801, de seguro se tuvo conocimiento en Yurécuaro de un soneto anónimo que circuló a partir de 1784 en todo el país y que fue remitido a la Inquisición. Si analizamos esta composición, no le veremos la misma malicia que entonces se le vio; ésta dice: No me mueve, mi Dios, para quererte,el cielo que me tienes prometido,ni me mueve el infierno tan temidopara dejar por eso de ofenderte.Tú me mueves, señor, muéveme el verte,clavado en esa cruz y escarnecido;muéveme el ver tu cuerpo tan herido,muévenme tus afrentas y tu muerte.Muéveme en fin tu amor de tal manera,que aunque no hubiera cielo yo te amara,y aunque no hubiera infierno te temiera.No me tienes que dar porque te quiera,porque si lo que espero no esperara,lo mismo que te quiero te quisiera.
De seguro este soneto era un himno que siempre rezaba Perfecto Gallego cuando realizaba sus cotidianas tareas en el Paso real del Río Grande. Allí él transportaba en su barca a la gente que se dirigía al otro lado ya sea a la Hacienda de San José o a los hornos donde los alfareros fabricaban las tejas y ollas que hicieron famoso a Yurécuaro en el siglo 18. Perfecto Gallego vivía cerca de donde un siglo después se asentó el Mesón de la Luz de Don Mariano Chavolla en la Calle del Paso Real (hoy calle Constitución). Era muy común verlo sentado bajo los guamúchiles gigantes que se daban por esos rumbos y bajo los cuales se ponía a platicar con Don Expedito el yerbero que vendía por las calles sus plantas medicinales. Que “la yerba del arlomo, p'a los piquetes infecciosos, siempre y cuando se mezclen adecuadamente la hembra y el macho”. Vendía “la yerba de la Juana p'a curar las heridas y la sangre de dragón para las enfermedades de los ojos en los animales”; “la yerba del aito p'a cuando te desbocas comiendo” y muchas más. Allí también se juntaba a platicar con ellos, Don Herculano el güevero que recolectaba huevos de gallina y cúcuna yendo de casa en casa montado en un burro con canastas de carrizo. Perfecto Gallego era un buen hombre que hizo honor a su nombre y se volvió “místico” después de un pequeño incidente que le ocurrió cuando era muy joven. Sucede que, en una ocasión después de una fiesta donde había ingerido más aguardiente del que podía, desafió los remolinos del río y trató de cruzarlo a nado. La corriente lo arrastró y durante un tiempo que le pareció eterno, sintió que iba a morir porque la corriente lo jalaba hacia el fondo y no podía respirar. Durante esa experiencia, sufrió una transformación muy profunda porque, como decía él, sentí “como si ya estuviera dándole cuentas a El Creador”. Después de experimentar esa vivencia, Perfecto iba cuantas veces podía a la capilla del pueblo y se pasaba horas enteras rezando y acompañando a Dios, sobre todo cuando estaba expuesto en La Custodia. Pasó el tiempo y Perfecto Gallego se dio cuenta que casi nadie acostumbraba orar como él lo hacía; no se explicaba como el Hacedor del mundo era relegado y abandonado por los que deberían estar siempre agradecidos. Fue entonces que poco a poco, fue construyendo un altar en su casa. Hacía las columnas y piezas de barro y después las cocía en los hornos de sus amigos los alfareros. El nicho quedó mejor que el de la capilla y fue por ello que una vez que lo descubrieron en su casa cuando se llevó La custodia, los que acompañaron a los alguaciles, se sintieron avergonzados por tener en el pueblo una capilla tan pobre en comparación con el altar que había construido Perfecto Gallego. Su ejemplo de amor a El Amo, cundió por todo el pueblo e hizo que la gente se organizara para levantar un templo adecuado y fue así como la comunidad indígena tomó la iniciativa de aportar 12 personas cada día, mientras se construyó el templo, lo cual ocurrió desde 1805 hasta su terminación en 1808. También los comerciantes y hacendados aportaron los fondos para la compra de los materiales y con ello todo el pueblo de Yurécuaro respondió a una necesidad colectiva y trabajaron unidos como lo han seguido haciendo en los últimos 200 años.Es obvio que mi hipótesis de que Perfecto Gallego fue un devoto en lugar de un hereje, nunca va a ser probada porque él ya está muerto y ni siquiera podemos acceder a los archivos de la Inquisición. Sin embargo, dejo varias preguntas por contestar: ¿De dónde nos viene nuestra religiosidad? ¿Se puede llegar a sentir esa experiencia mística que sentía Perfecto Gallego cuando se postraba ante Dios y que lo orilló a llevarse La Custodia a su casa? ¿Cuánto años más hubiera tenido el pueblo de Yurécuaro solamente un capillita en lugar del templo que se construyó después que murió Perfecto Gallego?Gracias por acompañarme nuevamente en estas reflexiones.